Logo

Tasa de ocupación en Costa Rica disminuyó al cuarto trimestre de 2025

Por Alexánder Ramírez | 9 de Abr. 2026 | 10:55 am

Imagen con fines ilustrativos.(CRH).

El mercado laboral costarricense evidenció, al cierre del cuarto trimestre de 2025, una reducción simultánea de la ocupación y del desempleo, acompañada por un incremento significativo de la inactividad.

Así lo revela el más reciente análisis del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Los resultados muestran que el mercado laboral presentó una salida de trabajadores de la fuerza laboral.

Entre el cuarto trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025, la tasa de ocupación cayó en 1,7 puntos porcentuales (p. p.). Pasó de 52,8% a 51,1%.

Por su parte, la tasa de desempleo se redujo en 0,6 puntos porcentuales, equivalente a una disminución relativa del 8,7 %. Disminuyó de 6,9% a 6,3%.

Sin embargo, estos movimientos contrastan con el aumento de 2,2 puntos porcentuales en la tasa de inactividad, lo que representa un crecimiento interanual del 5,1 %.

La investigadora Daniela Córdoba explicó que las personas que abandonaron el mercado laboral podrían ser nuevos pensionados o personas que se dedican al cuido en los hogares.

Este patrón sugiere que una parte de la población dejó de buscar trabajo o de estar disponible para trabajar, lo que obliga a interpretar con cautela la disminución observada en la tasa de desempleo.

Reducción de las brechas de género

En este contexto, el informe destaca que, al cuarto trimestre de 2025, las brechas de género en el mercado laboral costarricense alcanzaron sus niveles más bajos de los últimos cuatro años.

Uno de los avances más relevantes se observa en la reducción de la brecha en la tasa de inactividad. Aunque las mujeres continúan registrando mayores niveles de inactividad que los hombres, la distancia entre ambos grupos se ha reducido de manera sostenida.

Este resultado se mantiene incluso al comparar hombres y mujeres con características similares en términos de edad, educación, zona de residencia, región y país de nacimiento, lo que confirma que la mejora no responde a una convergencia real en la participación potencial en el mercado laboral.

Aún más significativo es el comportamiento de la brecha en la tasa de desempleo por sexo. Al cierre de 2025, la diferencia entre la tasa de desempleo femenina y masculina dejó de ser estadísticamente significativa, lo que implica que, una vez dentro de la fuerza laboral, hombres y mujeres enfrentan condiciones muy similares en cuanto a la probabilidad de encontrarse desempleados.

Este resultado contrasta marcadamente con los años previos, cuando las mujeres mostraban una desventaja persistente en este indicador, y refleja una tendencia sostenida de convergencia desde 2023.

La coincidencia entre las brechas observadas y las brechas ajustadas confirma que esta mejora no está explicada por diferencias en educación, edad, país de nacimiento o ubicación geográfica, sino por avances efectivos en el acceso al empleo.

No obstante, el IICE-UCR advirtió que persisten desafíos importantes en otras dimensiones del mercado laboral, particularmente en materia de ingresos reales por hora, en los que las comparaciones entre hombres y mujeres con perfiles similares continúan evidenciando brechas salariales.

Fuentes de ingreso

El estudio también expone fuertes contrastes en las fuentes de ingreso de los hogares, según su condición socioeconómica:

  • En los hogares en pobreza extrema, en 2025 cerca del 62 % del ingreso total provenía de subsidios y transferencias, lo que evidencia una elevada dependencia del sistema de protección social.
  • En los hogares en pobreza no extrema, esta dependencia se reduce al 44 %, mientras que el ingreso proveniente del trabajo asalariado más que duplica al observado en la pobreza extrema.
  • En los hogares en situación vulnerable, el salario representa aproximadamente la mitad del ingreso total.
  • En los hogares de clase media y alta, el salario neto es la principal fuente de ingresos, al aportar un 69 % y un 61 %, respectivamente, lo que revela una alta dependencia del mercado laboral formal para su estabilidad económica.

Estos resultados subrayan la importancia de las políticas de transferencias para mitigar la pobreza, particularmente la extrema, así como la necesidad de fortalecer el empleo formal como pilar central de la estabilidad económica de los hogares.

Comentarios
0 comentarios