Pese a mejor resultado, el déficit fiscal permanece en cifras peligrosas
El exceso de gastos del Gobierno por encima de los ingresos tributarios cerró el 2018 en una cifra equivalente al 6% del PIB, una cifra alarmante por el nivel de deuda con el que debió ser cubierto. Fue además el sexto cierre de fiscal consecutivo en que sobrepasó el 5% del PIB.
Pese a esto, el resultado develado el lunes por el Ejecutivo fue calificado por los economistas como "muy positivo" pues fue inferior al 7,2% esperado por el Gobierno y estimado por el Banco Central de Costa Rica en su Programa Macroeconómico.
La drástica diferencia con respecto a la estimación oficial, empero, provocó suspicacia en algunos analistas, quienes esperarán a que Hacienda revele las cifras nominales en las que se basó para el cálculo. Hasta ayer estas cifras permanecían sin ser reveladas en el sitio web del Ministerio.
"El resultado del déficit se aleja del 7,2% que en algún momento se estimó; hay que reconocer que es un resultado bueno por parte de la Administración en curso. Lo que sí pasa es que nos salta la duda sobre ese número, porque durante todo el año 2018, en el Programa Macroeconómico y su revisión se hablaba de una cifra alrededor del 7,4%; incluso la Ministra había conversado en agosto sobre esa cifra", comentó el economista Daniel Suchar.
La misma duda espetó el economista Eli Feinzaig, quien cuestionó la diferencia tan grande con el pronóstico inicial, en un contexto de bajo crecimiento económico.
"Cuesta creer que se pueda dar una disminución del déficit del 1,2% del PIB. Menos aun cuando el crecimiento ha sido también significativamente menor al proyectado. Hasta hace pocas semanas, tanto el Banco Central como Hacienda venían insistiendo que el déficit cerraría en el orden de lo pronosticado. A finales de agosto la ministra Rocío Aguilar más bien advirtió a la Asamblea que el déficit financiero cerraría en 8,2%, un punto más de lo proyectado, dos puntos más de lo reportado hoy (lunes) y que el déficit primario cerraría en 4,2%, mientras ahora dicen que cerró en 2,44%, casi dos puntos menos", razonó.
Resultado sigue siendo peligroso
Para los economistas consultas, un cierre equivalente al 6% del PIB sigue poniendo al país en una situación vulnerable.
"Ahora tenemos un resultado del 6% que comparado con el resto de Latinoamérica sigue siendo un número nefasto, porque sigue habiendo una tarea por hacer", señaló Suchar.
Mantener la diferencia entre gastos e ingresos en una cifra tan alta provocó que la deuda del Gobierno Central pasara de un 24,1% del PIB en 2008 a un preocupante 53,7% el año pasado y se proyecta que seguiría creciendo hasta el 2022.
"Este es uno de los indicadores que los mercados siguen muy de cerca, sobre todo al relacionarlo con la poca credibilidad de las reformas, la ya aprobada y las pendientes, para poder garantizar el pago. Otro aspecto muy preocupante es que los ingresos tributarios cayeron en 0,19% del PIB con respecto a 2017 producto de la desaceleración económica y no se ven en el horizonte medidas y reformas que puedan dinamizar la producción del país", añadió Feinzaig.
La ministra Rocío Aguilar es optimista y aunque reconoce el riesgo que se corre con un déficit tan alto, considera que en el 2019 hay alternativas para paliarlo.
"Tenemos que tomar en consideración que la caída en los ingresos hubiera sido mayor, sino es por el 0,20% de la amnistía (tributaria). Nosotros esperamos que la tendencia se revierta porque en el año 2018 hubo una segunda ronda electoral y siempre durante esos procesos las decisiones de intereses se ralentizan; también está el efecto de la huelga, que es muy importante y en los próximos días, cuando se publique el Programa Macroeconómico podría haber más información", dijo.
La ministra espera que, en el 2019, con los ingresos adicionales del segundo semestre y un crecimiento de la economía más vigoroso, se pueda mejorar la recaudación.
"Está la implementación de la factura electrónica, que cada vez más cobra más relevancia y hace que el riesgo de incumplimiento de las personas y las empresas vaya incrementando, lo que ayudaría a cerrar esa brecha (…) Aún con la reforma va a quedar un déficit. Cuan más rápido se cierre ese déficit, más rápido se corrige la tendencia de la deuda. Hasta que no logremos cambiar esa tendencia, se nos puede complicar el panorama", comentó.
Un mejor 2019
Para el economista Alberto Franco, socio de la firma Ecoanálisis, el resultado del 2018 permite augurar un mejor resultado fiscal, en un contexto de más herramientas para recaudar y recortar gastos.
"Con la nueva ley de ajuste fiscal en vigencia y medidas de reactivación económica, me parece que el Gobierno podría fijarse una meta más ambiciosa de reducción del déficit para el 2019. Un déficit equivalente a 4% del PIB en el 2019 sería una meta alcanzable y enviaría una señal de mayor confianza al sector privado, calificadoras e inversionistas", comentó.
Una señal positiva bien fundamentada en ese sentido, en su opinión,crearía condiciones para que disminuyan las tasas de interés y podría generar un círculo virtuoso positivo para las finanzas públicas y la economía en general.
