Negativa del BCCR a bajar su tasa levanta dudas entre economistas
Dicen que decisión conlleva a un tipo de cambio bajo y cuotas altas por créditos
La decisión del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de mantener su Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,75% anual, en vez de una mayor disminución, levanta dudas y cuestionamientos entre economistas.
La Junta Directiva de la entidad monetaria acordó, por segunda vez consecutiva, el jueves anterior mantener sin cambios su TPM, una tasa de referencia para las demás tasas del sistema financiero nacional, a pesar de la baja inflación que todavía persiste en la economía costarricense.
Según el análisis hecho por el BCCR, la inflación general, medida con la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), se ubicó en 0,0% en junio de 2024, luego de mostrar valores negativos por un año.
A su vez, el promedio de la tasa interanual de los indicadores de inflación subyacente alcanzó 0,4% (0,2% el mes previo).
La entidad reconoció que el resultado de ambos indicadores continúa por debajo del límite inferior del rango de tolerancia alrededor de la meta de inflación (3,0% ± 1 p.p.), pero argumentó que la trayectoria de la inflación general ha sido creciente en los últimos diez meses.
El Banco Central estimó, con la información disponible a este momento, tasas de variación interanual positivas para la inflación general a partir del segundo semestre de 2024, para ingresar al rango de tolerancia alrededor de la meta en el primer trimestre de 2025.
"Desde marzo de 2023 a la fecha del presente acuerdo, la TPM acumula una reducción de 425 puntos base y se ubica en 4,75%, lo que le acerca a la zona de neutralidad de la política monetaria. Este cuerpo colegiado ha conducido el proceso hacia la neutralidad monetaria con gradualidad y prudencia, consciente de que debe preservar la credibilidad del Banco Central, para mantener las expectativas de inflación alrededor de la meta de inflación", mencionó el BCCR en su justificación.
Sesgo
El economista Norberto Zúñiga, socio consultor de la firma Ecoanálisis, sostuvo que a la luz de todos los indicadores inflacionarios y de expectativas, incluso siendo prudente, el BCCR tiene espacio para disminuir su TPM en 0,25%.
"Con esa decisión (la última del BCCR) persiste el sesgo a mantener una política monetaria restrictiva, aún cuando durante todo el segundo semestre la inflación no alcanzará ni siquiera el nivel inferior del rango meta (2%)", manifestó.
Mencionó que en los últimos meses de 2024 se cumplirá más de año y medio de una inflación por debajo del rango meta.
"Un periodo muy extenso con tasas reales de interés muy elevadas y con implicaciones negativas en las finanzas de los deudores, incluyendo al Gobierno y al mismo BCCR", detalló Zúñiga.
Recordó que el Banco Central ha incrementado de manera significativa sus pasivos en moneda nacional, cuyo costo deteriora su situación financiera: mantiene captaciones por cerca de ¢1 billón en el mercado interbancario de liquidez y ¢2,7 billones en bonos de estabilización monetaria.
Destacó que la tasa de interés es uno de los instrumentos que tiene el BCCR. Pero también podría utilizar el encaje mínimo legal para lograr la neutralidad de la política monetaria de manera más eficiente.
Ronulfo Jiménez, también economista y asesor de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), afirmó que el objetivo de la política monetaria del BCCR no es tanto la inflación, sino mantener un tipo de cambio del dólar con respecto al colón bajo.
"Es básicamente la misma política que ha venido siguiendo en los últimos meses donde el Banco Central más bien lo que mira es la tasa de interés de la Reserva Federal y que la suya no se aleje de ésta. Y no tanto, o muy poco, de si la inflación está por debajo. En otras palabras, lo que sucede es que el Banco Central no tiene un objetivo de inflación, lo que tiene es un objetivo de tipo de cambio", agregó.
Exceso de cautela
A los cuestionamientos se sumó Daniel Ortiz, economista de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), quien expresó que el Banco Central continúa siendo muy cauteloso en sus reducciones de la TPM, pese a que la inflación acumula más de un año en territorio negativo y las expectativas siguen estando en el nivel inferior del rango meta del BCCR.
"Es curioso que no se refiere a indicadores como la desaceleración del régimen definitivo, el aumento en la cantidad de desempleados y hasta el retroceso en la confianza de los consumidores", dijo.
Ortiz reconoció que le preocupa que el exceso de cautela del BCCR pueda generar problemas a futuro.
"También que la economía sigue perdiendo dinamismo y no nos pareciera que los próximos 18 meses sean tan favorables. Mantener las tasas en los valores actuales significará ver un tipo de cambio bajo y que las familias paguen cuotas altas en sus compromisos financieros", agregó.
Hasta el momento las reducciones que ha hecho el Banco Central en su Tasa de Política Monetaria no han terminado de transmitirse al resto de tasas del sistema financiero, en especial a las tasas para los créditos.


