Moody’s local advierte sobre alta dolarización del crédito en Costa Rica
Moody's Local advirtió que la alta dolarización del crédito en Costa Rica podría presionar la calidad de las carteras, debido a la proporción otorgada a deudores con exposición cambiaria.
Así lo señaló este grupo de agencias de calificación locales, presente en los principales mercados financieros de América Latina, en una reciente investigación, en la cual también destacó que los bancos costarricenses mantendrán su estabilidad durante 2026.
Mencionó que la cartera en dólares representa un 27% del total del sistema bancario, mayormente en la banca privada, y que la proporción de crédito concedida a deudores con exposición cambiaria es del 65%.
"Bajo escenarios de depreciación significativa del colón, se podrían materializar afectaciones en la calidad de los préstamos y presionar la posición de capital, especialmente en aquellas entidades con menor capacidad de absorción de pérdidas, de nicho y con mayores posiciones en dólares", alertó Moody's Local.
Colocación crediticia
El informe indica que la colocación crediticia del sistema bancario costarricense se mantiene modesta y comparativamente inferior a la de sus pares regionales.
Al cierre de 2025, el incremento de la cartera crediticia bruta fue de 5,5%, menor al 8,1 % registrado en 2024 y por debajo del crecimiento del producto interno bruto (PIB) nominal (8 %), desempeño relacionado con una menor dinámica de la banca creada por ley especial y con el efecto cambiario sobre la colonización de saldos en moneda extranjera, que dominan los balances de los bancos privados.
El crecimiento en 2025 se sustentó en segmentos minoristas, particularmente consumo, vivienda y vehículos, bajo un enfoque que priorizó la sanidad de los préstamos sobre el volumen.
Los préstamos vencidos se mantuvieron en 2,1% al cierre de 2025, cifra similar a la de los años previos. Acorde con su naturaleza de mayor riesgo relativo, los deterioros permanecen focalizados en consumo y pymes.
Para 2026, se prevé que el crecimiento continúe moderado, con una calidad de cartera estable, apoyada por políticas prudentes y provisiones adecuadas; sin embargo, su trayectoria seguirá condicionada por el ciclo económico y la exposición a segmentos más sensibles a variaciones en las condiciones del mercado.
En términos de estructura, la banca pública mantiene carteras diversificadas y con respaldo de garantías, lo que modera su probabilidad de pérdidas; no obstante, su exposición natural a sectores de interés de políticas públicas podría ejercer presión sobre el coeficiente de morosidad, que se sitúa por encima de la media del sistema bancario.
Por su parte, la banca privada presenta exposición a segmentos que normalmente exhiben una morosidad mayor, tales como consumo y tarjeta de crédito, aunque equilibra su riesgo a través de una destacada participación en el sector corporativo y empresarial.
