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Más allá del plan fiscal: País urge recuperar fuerza en recaudación de impuestos

Rubros como Ventas, Ingresos y Consumo han registrado un menor ritmo de recaudación

Por Luis Valverde | 10 de Oct. 2018 | 12:05 am

Ministerio de Hacienda. (CRH)

El plan fiscal aprobado recientemente en primer debate por los diputados representa apenas un flotador para que el Estado pueda elevar sus anclas; sin embargo, le urge que sus motores funcionen a toda máquina. Uno de ellos, el de la capacidad recaudatoria de impuestos, ha venido operando cada vez a menos revoluciones, lo que ha provocado que cada año el fisco recoja recursos de sus contribuyentes a un menor ritmo.

El problema para el país es que esto no solo se transforma en menos dinero para invertir en obras y servicios, o para que el Estado haga frente a sus obligaciones. Existe un riesgo elevado de que el resto de la economía se contagie y contraiga la enfermedad.

Entre 2015 y 2017 las seis principales rentas tributarias del país tuvieron tasas de crecimiento en la recaudación cada vez menores, y para este 2018 cuatro de ellas cerrarán con un crecimiento menor al de 2017.

Se trata de los impuestos por ingresos y utilidades, ventas, combustibles, consumo, propiedad de vehículos y derechos de importación. Entre ellas suman alrededor de nueve de cada diez colones que percibe el Estado a través de impuestos.

El más reciente informe técnico de la Contraloría General de la República que analizó los ingresos de años anteriores y los colocó junto a los esperados para este 2018 y los estimados para 2019 calificó de "preocupante para efectos de la sostenibilidad de las finanzas públicas, la pérdida de dinamismo" que vienen mostrando algunas de estas rentas.

"Esto deriva en una fuerte tendencia hacia la desaceleración de los ingresos tributarios agravando la difícil situación fiscal que atraviesa el país y el panorama para el ejercicio económico 2019", indicó la Contraloría.

La esperanza es que 2019 muestre una leve recuperación en algunos rubros; sin embargo es algo de lo cual el gobierno no puede confiarse. A inicios de este año, Hacienda achacó la responsabilidad de un agravamiento en el hueco fiscal dejado por la administración de Luis Guillermo Solís en una estrepitosa caída en la recaudación de impuestos a la importación de vehículos, algo no esperado en ese momento.

Al analizar cada rubro uno de los principales golpes ha sido en el impuesto sobre ingresos y utilidades. Este representa casi un tercio de los ingresos tributarios del Estado. Para 2015 la recaudación crecía a un ritmo del 14,3%, pero para este 2018 cerraría en un 4,1%, prácticamente diez puntos menos.

El segundo golpe drástico ha sido en el impuesto selectivo de consumo. El ritmo de crecimiento en 2015 de 14,7% caería estrepitosamente a un -7,8% este año. Esto quiere decir que la recaudación, en lugar de crecer más bien ha decrecido. Para 2019 se espera una mejora, pero siempre en números negativos.

Transformado en dinero, esto significaría pasar de una recaudación de ₡224.653 millones a ₡222.292 millones.

También el impuesto de ventas ha sufrido una importante desaceleración. En 2017 tocó su punto más bajo en tasas de variación. Para este 2018 y 2019 se espera una leve recuperación.

 

El riesgo para el país es que esta desaceleración contagie a la economía, de modo que – entonces sí- los ciudadanos empiecen a padecer las consecuencias.

Tradicionalmente el ritmo de crecimiento de los ingresos tributarios está estrechamente ligado a la variación del Producto Interno Bruto del PIB). Esto quiere decir que a más ingresos del Estado hay más producción en el país.

Es aquí donde el plan fiscal entra como salvavidas. Las señales que existen en el mercado de inversionistas es que hay riesgo de prestarle a Costa Rica, por lo tanto cuando lo hacen establecen tasas de interés más altas y plazos más cortos.

Esta presión cae directamente en el mercado financiero local; es decir, en los bancos. Estos también elevan tasas de interés para los préstamos de la gente y con créditos más caros la gente tiene menos interés en comprar carro, casa, pedir dinero para ir de paseo, para hacer arreglos, etc.

Y cuando esto sucede, hay menos gastos en la economía, lo que puja a que el sector empresarial y comercial sea más precavido: no inviertan, contraten menos o incluso empiecen a pensar en recorte de empleos.

"Para bien, la reforma fiscal puede representar un golpe de timón para tener unas finanzas publicas más sanas, mandar un mensaje a los entes internacionales de que se hacen esfuerzos y entonces suelten dinero de una forma más barata. Esa es la importancia que puede dar el mensaje de la Sala IV cuando vea el plan fiscal.   El panorama malo es que si no hay un humo blanco de parte de la Sala IV lamentablemente va a ser un paso hacia atrás, un retroceso en mostrar una imagen de mejora y entonces habrá un efecto dominó en la economía", señaló el economista Daniel Suchar.

Plan fiscal: la única carne en el asador

¿Cuál es el plan del gobierno para mejorar esos otros rubros tributarios? La lucha contra la evasión fiscal no ha sido suficiente.

Según la Contraloría, el último dato disponible habla de una evasión fiscal estimada en un 8,2% del PIB, lo cual crea la necesidad de poner especial atención en aquellos contribuyentes que declaran de forma recurrente "cero utilidades".

Pero del lado del gobierno, toda la carne está en el asador y se resume en el plan fiscal. "Toda la carne está en las brasas y no se ven otras salidas", reforzó Suchar.

Hacienda tiene la esperanza en cuatro puntos específicos en el plan fiscal, el principal es la transformación del impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado (IVA), que no solo agrega a sectores actualmente fuera del cobro (especialmente en servicios), sino que permitirá darle trazabilidad a los cobros. Con esto se aseguran un mejor seguimiento a los dineros para detectar eventuales fugas.

Los otros tres tienen que ver con reglas específicas directamente contra la evasión, según reseñó el viceministro de Hacienda, Nogui Acosta.

El primero de ellos es la denominada regla de subcapitalización que impone a las empresas un tope con base en el nivel de endeudamiento.

"La norma permite endeudarse más de lo que deberían porque como los intereses son deducibles del impuesto, en lugar de invertir de mi bolsillo la empresa pide un préstamo; esto es un escudo fiscal que permite generar una renta menor", explicó el funcionario.

La segunda es sobre los precios de transferencia, que es cuando una persona tiene dos empresas gemelas, una de ellas ubicada en un paraíso fiscal que le vende a la otra a un precio mayor para entonces reportar menos utilidades con la empresa local.

La tercera herramienta es sobre las empresas hermanas en paraísos fiscales en donde no se le aceptan ciertos gastos.

Hacienda desconoce cuánto puede representar esto en cuanto al aumento en la recaudación pues no se ha medido, pero la esperanza es que permita que las cifras fiscales del país recuperen niveles de crecimiento aceptables para los siguientes años.

El plan fiscal deberá atravesar todavía el filtro de la Sala Constitucional, en donde varios diputados dudan de si es legal haberlo aprobado con menos de 38 votos.

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