Más allá de la pandemia, crisis se niega a soltar a estos sectores de la economía

15 de Dic. 2021 | 6:11 am

(CRHoy.com) Algunos sectores de la economía y el comercio no logran ver la luz y se mantienen amarrados a una crisis que precede a la pandemia.

Este es el caso de 2 subsectores específicos del comercio como lo son el de aparatos eléctricos y del hogar, así como el de vehículos, cuyo desempeño sigue estando muy por debajo de los niveles prepandemia. Respecto a otras industrias el caso más representativo es el de construcción, cuya época de vacas flacas empezó mucho antes.

De acuerdo con el último Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) publicado por el Banco Central, la actividad comercial muestra resultados que se reparten entre industrias que nunca cayeron en problemas durante la pandemia como lo es el de bebidas y alimentos o la industria farmacéutica, y otros como el de aparatos eléctricos y del hogar, y vehículos, en cuyos casos el shock pandémico llegó para agravar su crisis.

En el caso de los aparatos eléctricos y del hogar este había sufrido un retroceso hacia finales del 2018 e inicios del 2019 debido a la incertidumbre fiscal que se atravesaba en el país en ese momento, que limitó la confianza de compra de los ciudadanos.

Hacia mediados del 2019, los niveles retomaron cierto dinamismo pero estos volvieron a bajar con la pandemia. Para estos últimos meses el índice medido por el Banco Central ubicó a este segmento del comercio en 73 puntos durante octubre.

El caso de los vehículos es otro segmento que viene arrastrando sus problemas desde antes de la pandemia y ahora estos problemas se han venido a agravar con la denominada crisis de los microprocesadores.

A nivel mundial desde 2020 se viene gestando un faltante en microchips que se vio impulsado por varios factores: recientes lanzamientos de nuevas consolas de videojuegos, lanzamientos de teléfonos celulares y sobre todo un incremento en la venta de computadoras para atender las necesidades del teletrabajo.

 

Todo ello ha llevado a un faltante de este producto que también afecta a la industria automotriz. Cada vehículo lleva más de 100 microprocesadores incorporados y la carencia de estos ha llevado a grandes marcas globales a reducir la producción de carros a nivel mundial.

En Costa Rica esta industria ya venía de por sí decaída desde antes de esta crisis, con lo cual algunas proyecciones vaticinan un 2022 complicado – nuevamente- en el ámbito de las ventas.

 

"Alimentos y bebidas ha repuntado porque los costarricenses al estar todos en teletrabajo hubo un cambio de consumo que nos empujó hacia el consumo interno en el hogar y eso fortaleció el sector. Pero el de aparatos eléctricos sigue experimentando problemas (…) y el de los vehículos se encuentra en negativo… estos subsectores necesitan más espacio", dijo Jairo Mena, asesor de la Cámara de Comercio, al presentar un resumen de la situación del sector comercial en lo que va del año.

El caso de la construcción por su parte, se trata de una industria que apenas está mostrando signos de recuperación, con dos meses de variaciones interanuales positivas (setiembre y octubre).

Esa ligera recuperación no es suficiente para poder satisfacer la estrepitosa caída acumulada por años, especialmente afectada por una continua pérdida de dinamismo en la construcción de obra pública.

 

 

De acuerdo con las cifras más recientes del IMAE del Banco Central, la construcción creció interanualmente 6,7 % por la mayor edificación con destino privado (12,9 %) de naves industriales, bodegas, edificios y viviendas de clase media y alta.

"Dados los encadenamientos productivos, esto propició el aumento en la producción manufacturera de insumos para la construcción, así como un incremento en la comercialización de materiales de construcción y de ferretería".

Sin embargo, la construcción con destino público se redujo en un 24,3 % (inferior en 11.5 puntos porcentuales a la tasa de un año atrás), debido a la menor ejecución de proyectos de energía eléctrica, edificios, acueductos, alcantarillados, carreteras, caminos y puentes.

"Esta fuerte contracción de la inversión pública en infraestructura explica que el nivel de producción de esta actividad sea inferior en 3,8 % de lo registrado en febrero del 2020. Este resultado revierte lo señalado en el informe del mes previo, cuando se indicó que desde junio 2021 la actividad de la construcción había recuperado los niveles prepandemia. Claro está que esto no es consecuencia de las secuelas de la crisis económica causada por la COVID-19, sino por factores idiosincráticos propios de las entidades públicas a cargo de esos proyectos", cuestionó el Ente Emisor.