Los indicadores que causaron baja en calificación a Panamá (y en los que Costa Rica está peor)
Economistas consideran que ni siquiera anuncio sobre el FMI nos salvará de una rebaja en la calificación

(CRHoy.com) Conforme se acerca el fin del año, las expectativas de lo que decidirán las calificadoras de riesgo internacional sobre el país también crecen, en especial porque muchos de los indicadores apuntan a una rebaja. ¿Se podrá salvar Costa Rica tras el anuncio de que sí se solicitará la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI)?
La respuesta evidentemente la tienen únicamente las agencias; sin embargo es importante tomar en cuenta varios indicadores relevantes.
Una de las últimas calificaciones realizadas a nivel regional por la agencia Moody's fue sobre la deuda de Panamá. Ese país se encuentra mucho más arriba en la escala de riesgo y si bien la agencia mantuvo la calificación de ese país en Baa1, le redujo la perspectiva de estable a negativa; en otras palabras, vio mucho más opciones de que la situación empeore a que mejore.
Costa Rica, varias gradas más abajo, también mantiene una perspectiva negativa. Lo siguiente sería ponernos a un nivel del impago, en un lenguaje en donde las calificadoras cambian el tono con que se refieren a un país y lo ubican en zona de bonos basura con alto riesgo de impago.
Para cambiar la perspectiva panameña y ponerla en negativa, la agencia valoró cuatro grandes indicadores: proyecciones de contracción económica en 2020 y de crecimiento para 2021, endeudamiento, caída en los ingresos y déficit fiscal.
En tres de estos cuatro indicadores Costa Rica tiene peores indicadores que Panamá.
En el caso de la economía, por ejemplo, Panamá proyecta que caerá un 10% este año (contra un 4,6% de Costa Rica, pero con un rebote mucho mayor al nacional para 2021. Según Moody's, Panamá mantendría el crecimiento económico por encima del 4%, mientras para Costa Rica la mejor de las proyecciones no pasa del 2% para 2021 y de alrededor del 3% a partir del 2022.
En cuanto al endeudamiento, Moody's señaló que veía un mayor riesgo debido a que el endeudamiento sobrepasaría el 60%. En Costa Rica ya se encuentra en 70% y se proyecta que pueda llegar al 80% el próximo año.
El tercer riesgo fue en relación al déficit fiscal, que para los canaleros se calcula en un 8%, mientras que para Costa Rica se estima en un 9,2%.
El único indicador en donde Costa Rica cerraría ligeramente mejor que Panamá es en relación a la caída estimada de los ingresos.
¿Significa esto que el país tiene la mayoría de los números de la rifa comprados para una nueva degradación?. Algunos analistas consideran que sí.
"La caída o degradación de la calificación para Costa Rica es inminente. A Costa Rica no la va a salvar nadie, Costa Rica va cerrar 2020 sin ningún tipo de esfuerzo para paliar el déficit fiscal y el anuncio del Fondo si bien lo que puede hacer es alegrar un poquito el día al final las calificadoras no van a actuar hasta que no vean la propuesta que se enviará al FMI y que sea una propuesta seria", dijo el analista financiero Daniel Suchar.
A su juicio, las calificadoras miden final de cuentas la posibilidad de impago y cuál es la perspectiva de arreglar las cosas y eso es un compromiso que no ve viable al menos antes de finalizar el año.
El economista Elio Rojas coincidió. "En vista de que la perspectiva asignada por Moody's en junio fue negativa, la próxima revisión de calificación con alta probabilidad será hacia la baja… si nos va muy bien, estimo que nos darán B3, ya que todos los elementos que justificaron la calificación en junio, en especial la situación fiscal y elevados niveles de deuda, lejos de mejorar, han empeorado… si nos va muy bien nos dan B3, ya que si en su lugar la nueva calificación es Caa1 (grupo de las C), esto nos pondrá en una situación sumamente compleja para obtener financiamiento, tanto interno como externo".
Según Rojas, una situación que podría evitarnos una desmojora significativa en la calificación, es acudir al FMI, ya que esto le quitaría presión al flujo de caja del Gobierno, nos daría acceso a crédito más barato y las medidas a implementar para acceder a este crédito generarían confianza en los mercados. "Lo que sucede es que hemos tenido ya una salida en falso y ahora un nueva declaratoria de intenciones, pero no creo que para las calificadoras esto sea suficiente… las calificadoras van a querer ver acciones concretas en lugar de promesas políticas, para mejorar la percepción que tienen sobre nuestro país".
Esa proyección también la tiene el economista Javier Adelfang, quien recalcó que el país tiene los peores indicadores de la región en cuanto a sostenibilidad de la deuda, junto con El Salvador.
"No solo se trata de la magnitud, sino también de la posibilidad de enfrentar el pago continuo de los intereses que genera. Costa Rica este año va a destinar más del 35% de sus ingresos a pagar intereses de su deuda, cuando hace sólo cinco años era el 19%, y que es más del doble de lo que debe destinar Panamá. El anuncio de recurrir al FMI, junto a que la mayor parte de la deuda tica es en colones, puede resultar en un atenuante, sin embargo, la propuesta completa aún es desconocida y habrá que ver la aceptación entre los distintos sectores sociales, políticos y productivos en una economía que está congelada y donde es difícil alcanzar consensos", dijo Adelfang.
"Todo esto te habla de una economía con muy poco margen para generar recursos frescos a través del crecimiento. Los analistas de las calificadoras conocen el clima político del país y conocen la situación económica y sus proyecciones, las cuales auguran una muy tibia recuperación. Por lo que podemos esperar, sin sorprendernos, una rebaja", aseveró.
La última vez que esta calificadora revisó las cifras de Costa Rica fue en junio. En ese momento hizo varias advertencias sobre los aspectos que podrían hacer cambiar la calificación hacia abajo:
[tabset tabs='Advertencia 1,Advertencia 2′][tabx heading='Advertencia 1′ active='1′]Perspectivas de un deterioro fiscal continuo que resulte en métricas de deuda pública más altas que las que proyecta Moodys[/tabx][tabx heading='Advertencia 2′ active='0′]Que haya una tensión en el sistema bancario o aumento significativo en el nivel de dolarización[/tabx][/tabset]
Respecto al problema del deterioro fiscal se proyecta un déficit del 9,2% para este año y de al menos un 8% para 2021, así como un endeudamiento creciente que llegaría al 80%, muy por encima del límite del 60% que piden los organismos multilaterales a considerar como deseable.
Según el gobierno se pretende llevar al FMI una propuesta que equilibre ese déficit y que para 2023 se produzca un superávit primario, y que reduzca el nivel de endeudamiento a largo plazo. Para ello se requiere una reforma de al menos 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) lo cual todavía no se alcanza con los acuerdos de la mesa de diálogo.
Respecto a la segunda advertencia el sistema bancario no ha mostrado signos de tensión que preocupen y cuentan con buenos niveles de liquidez. No obstante, el Banco Central ya comenzó a notar algunos signos de dolarización en los ahorros, para lo cual habrá que esperar algún tiempo adicional para determinar si marca tendencia y llega a representar algún motivo de preocupación.