Letras del Tesoro, el caro financiamiento que Hacienda debe evitar
Las dificultades que enfrenta el Gobierno para encontrar financiamiento y que llevó al presidente Luis Guillermo Solís a hablar de "iliquidez" provoca que resurja la discusión sobre el uso de viejos instrumentos de financiamiento que pese a caros y riesgosos para el país, podrían servir como un "salvadidas" de última instancia.
Este es el caso de las "Letras del Tesoro" emitidas por el Banco Central, un recurso sobre el que hay consenso entre analistas de los graves efectos que tienen sobre la estabilidad y las pocas ventajas que tendría para el Ministerio de Hacienda si tuviera que recurrir a usarlas.
Tradicionalmente, el uso de este instrumento está limitado a casos extraordinarios, porque las letras no pueden superar un doceavo del Presupuesto Nacional y deben ser canceladas en el mismo período presupuestario en que fueron solicitadas.
"Esto obviamente es así porque las consecuencias de que el Banco Central financie directamente mediante emisión al gobierno tiene serias implicaciones sobre la estabilidad de precios. Todos los casos de hiperinflación, por ejemplo, tienen como origen este tipo de irresponsabilidades", explicó el economista José Luis Arce.
También opinó de esta manera el exministro de Hacienda Guillermo Zúñiga, quien indicó que además de "caro e inflacionario" para obtener las letras se requiere aprobación de la Junta Directiva del Central y se debe informar de su uso a la Asamblea Legislativa, procesos que suelen ser engorrosos.
Las letras tienen una vigencia de 90 días y la tasa no puede ser inferior a la tasa básica pasiva.
Prohibido financiar al Gobierno
Expresamente el artículo 59 de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica le prohíbe a la Autoridad Monetaria otorgar cualquier otro tipo de financiamiento al Gobierno de la República o instituciones públicas.
Esta medida busca evitar un desequilibrio en la totalidad de la economía. "Si el Banco Central abriera ese nefasto portillo, se dispararía la inflación y el tipo de cambio y, al hacerlo, empobrecerían a todos los costarricenses, pero, especialmente, a los que menos tienen", dijo el analista Luis Loría.
Arce añadió que aunque el Banco Central no puede financiar directamente al gobierno, si puede hacerlo indirectamente relajando las condiciones monetarias – por ejemplo, aumentando la liquidez y bajando las tasas de política monetaria – de manera que se creen las condiciones para que el sector bancario y el privado financien al gobierno comprando sus bonos.
"Cuando este tipo de situaciones suceden también hay riesgos para la estabilidad, pues contrario a lo que se espera del Banco Central, esto podría alimentar mayor inestabilidad en el futuro, sea en forma de más inflación, desequilibrio externo, pérdida de reservas monetarias internacionales o depreciación de la moneda", explicó.
En su opinión, el mensaje de un Banco Central que "acomoda" las condiciones monetarias para facilitar que el gobierno se financie también sería peligroso, pues además de perder su credibilidad pondría en riesgo la estabilidad macroeconómica.
