La verdad del gasto público: Cada año el monto engorda más allá de la inflación

En 2019 fue cuatro veces mayor que el IPC. En Gobierno anterior llegó incluso a ser 8 veces mayor

12 de Feb. 2020 | 12:04 am

(CRHoy.com) Uno de los principales factores que llevaron al país a acumular un déficit financiero del 6,9% del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, fue el disparo en los gastos corrientes, que crecieron de forma particular hacia final del año producto de pagos y transferencias inusuales.

Tanto economistas como políticos y las propias autoridades económicas del país coinciden en que el crecimiento del gasto corriente tuvo mucho que ver en que el déficit no fuera menor. Sin esos pagos el déficit quizás no hubiera pasado del 6,09% del PIB.

¿Cómo se han comportado esos gastos en el último año y por qué ejercen tanta presión en las finanzas del país?

Para entenderlo, lo primero es conocer qué es el gasto corriente y cuáles sus componentes.

Dentro del gasto total del país se encuentran los gastos corrientes y gastos de capital, estos últimos relacionados especialmente con inversión. Dentro de los gastos corrientes se encuentran las remuneraciones, las transferencias públicas y privadas, la compra de bienes y servicios y el pago de intereses de la deuda.

Para saber si un gobierno realmente abrió la llave del gasto de manera poco responsable es que los economistas se fijan primero en el gasto corriente sin intereses; es decir, lo relacionado especialmente con sueldos y en menor medida compra de bienes.

Gráfico distribuido por fracción del PAC

Gráfico distribuido por fracción del PAC

La fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC) distribuyó el fin de semana un comunicado tomando en cuenta las variaciones interanuales como porcentaje del PIB para sacudirse de las críticas en torno a que el gobierno supuestamente había abierto la llave del gasto en 2019.

La imagen muestra un comportamiento intermitente entre aumentos y reducciones, notoriamente menores a administraciones pasadas.

Sin embargo, lo cierto del caso es que la actual administración cerró 2019 con aumento en el gasto corriente real sin intereses 6,17% mayor al de un año antes.

CRHoy analizó las cifras de gasto corriente excluyendo intereses desde 2011 hasta el año anterior y nunca hubo un solo año en donde los mismos no crecieran en términos reales.

Para comprarlo se tomó en cuenta la inflación de cada año. En 2019, la actual administración cerró con un crecimiento del gasto corriente sin intereses cuatro veces mayor, cuando un año antes había sido de apenas 1,8 veces.

La administración de Luis Guillermo Solís acumuló el año de mayor brecha con un crecimiento 8 veces mayor a la inflación en el año 2015.

Del análisis también se desprende que en los dos últimos años de Laura Chinchilla se produjeron las mayores variaciones en el gasto, aunque debido a la mayor inflación la brecha gasto/inflación fue menor.

"En el primer trimestre, cuando el gobierno tuvo a su disposición ingresos extraordinarios por la amnistía fiscal, el gasto corriente sin intereses creció en un 6,1% comparado con el primer trimestre del 2018. En el segundo trimestre, que no hubo ingresos extra, el gasto corriente sin intereses creció en apenas 1%. En el tercer trimestre, cuando se empezó a recaudar el IVA, el gasto creció 4%. En el cuarto trimestre, donde además del IVA entró la emisión de los eurobonos, el gasto corriente sin intereses creció en un 12,3% con respecto al mismo trimestre del 2018. Esto es 8 veces la inflación", cuestionó el economista Eli Feinzaig.

Al realizar el análisis específico de los últimos años en términos monetarios, se observa una tendencia a que el gasto corriente sin intereses crezca para cada diciembre.

Esta temporalidad obedece especialmente a un mayor gasto en aspectos como aguinaldos.

Sin embargo, este 2019 el pico fue el más elevado, al agregarle gastos como transferencias al Consejo Nacional de Vialidad y a las juntas de educación, pagos para el rescate de Japdeva, capitalización tras el cierre de Bancrédito y el pago del peaje por pertenecer a la Corporación Andina de Fomento.

Estos gastos pudieron ser incluso mayores si no hubiese sido por el efecto del congelamiento en algunos salarios acordados al inicio de la administración Alvarado Quesada y las regulaciones en algunos pluses en vigencia con el plan fiscal.

Juan Carlos Hidalgo, analista económico, invitado este martes en el programa Enfoques, destacó estas medidas que "no han tomado anteriores administraciones".

Señaló que el crecimiento de las remuneraciones entre 2018 y 2019 fue menor gracias a que se está cumpliendo con ese requerimiento, pero que más allá de eso, el esfuerzo ha sido insuficiente.

"Si se está conteniendo el gasto en remuneraciones se supondría que el déficit primario debería tener una mejora, pero más bien hubo un aumento en el déficit primario, lo cual significa que la cosa sigue mal", apuntó.

El efecto directo de esta presión es menos opciones para invertir.

Al comparar lo que significan algunos elementos del gasto corriente como las remuneraciones y las transferencias y colocarlas junto al gasto de capital del país el último año, es notoria la brecha existente de hasta 3,4 veces menos en el caso de los salarios.

Esta presión por atender el déficit, tener recursos para el gasto de capital, pagar los intereses y las remuneraciones, han llevado al gobierno a pensar en nuevo endeudamiento y en plantear una serie de medidas que van desde la eventual venta de Fanal y de Bicsa hasta el uso de superávits para tratar de amortizar deuda.

Son señales que los analistas ven como positivas, pero de poca magnitud, si lo que se quiere es "pegarle un guamazo a la deuda", como señaló en el plenario este lunes el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves.

"La venta de activos sería como tener una gota de agua en el desierto porque el tamaño en el pago de intereses de la deuda, que es el principal problema, es una bola de nieve", cuestionó el economista de la Universidad Nacional Leiner Vargas.

"No estamos debatiendo si hay crisis, la hay… estamos debatiendo si la crisis viene en dos o tres años", puntualizó por su parte Hidalgo.