Gobierno se resiste a ponerle el candado a Bancrédito

A las 4pm, en una improvisada transmisión en una red social, el ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, hizo el anuncio sobre la transformación de Bancrédito. (CRH)
En un intento desesperado por mantenerlo con vida y por no cargar con el costo político de un cierre, el Gobierno del presidente Luis Guillermo Solís anunció ayer que Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito) dejará de lado la intermediación financiera mientras encuentra una manera de convertirlo en un banco de fomento.
Como si se tratara de un respirador artificial, el banco renunciará a las captaciones de recursos por parte del público, como los ahorros y los certificados a plazo, lo que evitaría que se sujete a las directrices e indicadores de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
Según la Ley Orgánica del Banco Central se entiende por intermediación financiera la captación de recursos financieros del público, en forma habitual, con el fin de destinarlos, por cuenta y riesgo del intermediario, a cualquier forma de crédito o inversión en valores, independientemente de la figura contractual o jurídica que se utilice y del tipo de documento, registro electrónico u otro análogo en el que se formalicen las transacciones.
Este movimiento permitiría que el Banco eluda una posible intervención del ente supervisor y un eventual cierre técnico, dados los problemas de solvencia que ha mostrado en el pasado.
El banco tratará de sobrevivir con signos vitales mínimos: solo continuará con la administración de los negocios del Instituto Mixto de Ayuda Social (Imas), la comercialización de seguros del INS, la recaudación de los impuestos de salida, procesamiento de tarjetas y un almacén fiscal, negocios que al menos le resultan rentables.
Así lo explicó Gerardo Porras, gerente del banco, quien confirmó a CRHoy.com que con el cese de las captaciones, la entidad temporalmente también dejaría de prestar al ritmo que lo ha venido haciendo.
El anuncio de Casa Presidencial se hizo a las 4 de la tarde por medio de una transmisión en vivo en la red social Facebook, en la página oficial del presidente Solís, pero en voz del ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro.
Sorpresa y disgusto
Tras el anuncio, las filas de clientes no se hicieron esperar afuera de las oficinas que todavía estaban abiertas y en los cajeros automáticos de la entidad.
El informal anuncio del Gobierno causó incertidumbre entre quienes mantienen ahí sus ahorros e inversiones, pues no recibieron una comunicación previa.
También tomó por sorpresa a las autoridades de supervisión financiera, que tampoco fueron informados por el Ejecutivo sobre el supuesto plan de salvataje en el que trabaja.
"Nos referiremos a este asunto una vez que oficialmente recibamos lo acordado por el Consejo de Gobierno y lo revisemos detenidamente", explicó Javier Cascante, superintendente de Entidades Financieras.
El plan del Gobierno es hacer llegar el plan a los supervisores y reguladores a mas tardar el 16 de junio. casi 20 días después del anuncio.
La noticia fue recibida con disgusto por legisladores oficialistas y opositores, quienes consideran que se está dando largas a un cierre inminente de Bancrédito.
"Los otros bancos estatales le han venido quitando el apoyo. Es hora de que se tomen acciones inmediatas por parte de la administración. Ya presentamos 2 proyectos para que el banco sea absorbido por otro estatal, o para que se puedan vender sus activos", dijo Otto Guevara, del opositor Movimiento Libertario.
Sus palabras, sin embargo, tuvieron eco en la bancada oficialista. El diputado Ottón Solís opinó que el movimiento anunciado por la Casa Presidencial prácticamente se trató de un "cierre técnico".
"No sé por qué el Gobierno no usa ese término (cierre). La clase política está enamorada de palabras como abrir instituciones, pero no de la palabra cierre", opinó.
Terquedad de Casa Presidencial
El propio presidente Solís ha manifestado en múltiples ocasiones que se opone al cierre del Bancrédito, el más pequeño de los bancos del Estado y que está a punto de cumplir 99 años.
"Se dice fácil cerrar el banco, pero eso tiene un costo para el erario público inmenso, más de 2 puntos del PIB", dijo el mandatario a mitad de abril pasado.
De inmediato la afirmación fue refutada por economistas y expertos quienes consideraron que obligar a otros entes públicos a poner sus depósitos en Bancrédito fue un acto de cortoplacismo político para posponer una decisión técnica.
A marzo Bancrédito reportó activos por ¢763.386 millones, una cartera de créditos alrededor de los ¢438.000 millones y cuenta con unos 730 empleados. La morosidad mayor a 90 días ronda el 3%.

