Gobierno plantea elevar deuda externa en un 10,8% del PIB el siguiente quinquenio

Actual administración descarta por completo opción de recibir recursos por eventual venta de activos

28 de Abr. 2021 | 12:05 am

(CRHoy.com) Para poder financiar el gasto durante los próximos cinco años, el gobierno planteó la necesidad de acudir a préstamos internacionales que en total sumen un 10,8% del Producto Interno Bruto (PIB).

Esto implica que en el periodo comprendido entre 2022 y 2025 se tendría que duplicar el monto de créditos que se pretenden pedir este año, equivalente a un 4,7% del PIB.

En otras palabras, implicaría elevar el endeudamiento externo en alrededor de $6 mil millones. Solo para este 2021 ya se estimaba un endeudamiento externo superior a los $2.500 millones.

Las proyecciones están contenidas en el Marco Fiscal de mediano plazo dado a conocer este martes por el Ministerio de Hacienda. El plan de endeudamiento incluiría los recursos ya aprobados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que sería necesario completar con otros préstamos, así como la emisión adicional de eurobonos, que en total sumarían el equivalente a un 5,8% del PIB adicional.

Las necesidades

Las elevadas necesidades de financiamiento surgen especialmente de un elevado déficit que el país viene acumulando y que este 2020 y 2021 se acentuaron producto de la pandemia.

Si todo sale como el gobierno desea y siempre y cuando los proyectos que forman parte del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) vean la luz, se proyecta que el déficit financiero del país comience a bajar a partir del próximo año.

Así, si esto ocurre, se pasaría de un déficit total del 13,9% a uno del 12,5%, para cerrar en 2025 del 8,8%

Las fuentes

Para hacer frente a esas necesidades de gastos es que el Ejecutivo plantea  echar mano a los créditos internacionales. Pero estos no serían la única solución.

La siguiente administración tendrá que hacer un esfuerzo importante en mantener las condiciones financieras estables en el mercado local pues la mayor parte del financiamiento provendría de títulos de deuda interna. Se plantea que esta fuente se reduzca paulatinamente  de un 9,2% del PIB este año a un 6,8% en 2025.

Respecto a los créditos el principal rubro se ubica este año, en donde ya existen en agenda al menos dos créditos adelantados por un total de $600 millones con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Está en trámite la negociación de otros %1.680 millones con distintos organismos y se tiene la esperanza de que se cumpla con los primeros desembolsos prometidos como parte del acuerdo con el FMI por $1.780 millones.

Este último crédito será otorgado al país en tractos previo cumplimiento por parte del país de los ajustes fiscales. El dinero terminaría de ser otorgado para finales de 2023 pero no completa la totalidad de los créditos necesarios.

Lo que sí está dejando en claro la actual administración al próximo presidente, es que renunció por completo a la posibilidad de utilizar los activos del Estado o la eventual venta de entidades estatales para sufragar parte de las necesidades, aún y cuando el actual gobierno de Carlos Alvarado había estado analizando la eventual venta de Fanal y Bicsa. En este rubro, la cifra que el gobierno proyecta recibir es cero.

El destino

La gran apuesta del gobierno para que estas proyecciones se cumplan se cimentan en el cumplimiento de la regla fiscal en primera medida, y también en el acuerdo con el FMI.

Con ello el gasto total primario pasaría de 18,2% del PIB en 2020 a 13,7% en 2025.

Gran parte del problema de las finanzas públicas es que la mayor parte de los recursos del presupuesto se encuentran comprometidos, de modo que por ejemplo para este 2021 del 21,7% del PIB que se estima de gastos totales, 5,3% del PIB corresponde al pago de intereses, casi 7% al pago de salarios y tan solo un 1,5% a inversiones o gasto de capital. Otro 7% del PIB se va en transferencias que la ley ordena.

 

Con la aplicación de la regla fiscal y el congelamiento en los salarios debido a la elevada deuda del país, el gasto en remuneraciones se reduciría a un 5,9% para 2025.

Del mismo modo el gasto en intereses bajaría a un 4,9% del PIB.