Eduardo Lizano: “Esta negociación con el FMI es distinta a otras que hicimos”
Presidente de Academia de Centroamérica pinta dantesco panorama si país no lograra cerrar convenio
(CRHoy.com).- A Eduardo Lizano, economista presidente de la Academia de Centroamérica, le correspondió vivir de cerca las negociaciones que el país se vio en la obligación de iniciar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para salir de la crisis de principios de la década de los años ochenta.
Por eso es una voz autorizada para hablar sobre las principales diferencias y similitudes que hay entre las conversaciones de aquel momento y las que inició esta semana el gobierno de Carlos Alvarado.
Lizano cree que al país le conviene llegar a un acuerdo stand by con el FMI para iniciar un proceso ordenado de saneamiento de las finanzas públicas que culmine con la reducción a un 50% del producto interno bruto (PIB) la deuda total del Gobierno Central, indicador que habría cerrado en el 2020 en cifras superiores a un 70% del PIB.
Según él, no solo se trata del crédito en condiciones ventajosas que recibiría el gobierno de Carlos Alvarado por $1.750 millones, sino que el país recibiría una especie de carta de recomendación que le serviría para obtener financiamiento externo a mejores tasas, el cual será necesario en cualquier escenario debido al elevado déficit fiscal que enfrenta el Gobierno Central.
Caso contrario, si las circunstancias políticas no permitieran un acuerdo con el organismo financiero internacional, el experimentado economista, expresidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), cree que sería preferible que el Gobierno opte "por patear la bola" hacia el 2022, con medidas paliativas, antes de que el país vuelva a sufrir una crisis económica como la de hace 40 años.
Lea en adelante las consideraciones que hizo Lizano sobre la nueva negociación con el FMI durante una entrevista con CRHoy.com.
-¿Qué similitudes encuentra entre esta negociación con el FMI y las que tuvo que hacer el país con ese mismo organismo en la década de los ochenta?
-A mí me parece que esta negociación es diferente de otros acuerdos que hemos hecho con el fondo que, básicamente, giraban en torno al Banco Central de Costa Rica (BCCR) y que, como tal, no tenían que ir a la Asamblea Legislativa. Prácticamente, casi nada, o nada, tenía que ir a la Asamblea, porque estaban centrados en problemas de balanza de pagos; los últimos eran por problemas que obligaban a renegociar la deuda externa, que también lo manejaba el Banco Central. En cambio, ahora lo que tenemos es un problema del Gobierno Central, en el Ministerio de Hacienda.
"Tenemos un problema de finanzas públicas, pero finanzas gubernamentales, donde tenemos un paciente con temperaturas de 40 grados o más y entonces el tema principal es en la parte fiscal. Y aunque ahí hay una serie de medidas que son administrativas, hay algunas otras que tienen que ir a la Asamblea Legislativa. Esto introduce una característica diferente. Hay diferencias, además de que hace como 20 años de que no tenemos un acuerdo con el FMI porque no los hemos necesitado.
Las negociaciones anteriores con el Fondo tenían un plazo de un año del stand by. Ahora tenemos un programa que va a cubrir con tres años porque el problema que tenemos es más serio y no se puede resolver en un año".
-En el 2021 las necesidades de financiamiento del Gobierno serán altas ¿Ve un problema adicional en la búsqueda de esos recursos por el orden de los $10.000 millones?
-Tenemos el problema de la financiación que hay que obtener para el 2021. Tenemos una deuda que va a aumentar, tenemos una serie de renegociaciones de la deuda, incluyendo deuda externa; tenemos un déficit fiscal que hay que cubrir con deuda, o sea que hay una serie de proyectos que tienen que ver con endeudamiento interno y externo que tienen que ir a la Asamblea Legislativa y sobre todo los externos tienen la característica de que necesitan dos terceras partes de los votos de los diputados. Esta negociación con el FMI está muy centrada en el Ministerio de Hacienda y tiene ramificaciones hacia la Asamblea. Tenemos una suerte de carambola a tres bandas: tenemos al Gobierno, a la Asamblea Legislativa y al FMI
-En ese contexto complejo, sin duda, hay que armar un rompecabezas que se vea bonito para las tres partes ¿Qué piezas ve usted con viabilidad de calzar para los tres actores?
-Esa es la dificultad que tiene esta negociación como característica. Quien está en medio de esto es el Gobierno. Desde mi punto de vista, yo creo que el Gobierno va a tener que estar yendo y viniendo a la Asamblea y yendo y viniendo de la negociación con el Fondo para ir armando las piezas de ese rompecabezas. Eso no deja de presentar sus dificultades en vista de la situación política que tiene el país en un año preelectoral que complica todavía más la situación.
"Frente a todo esto está la necesidad, de la que creo ya todos estamos convencidos, de llegar a un acuerdo con el FMI, debido a su conveniencia. Eso va a ser un acicate para tratar de que Zapote y Cuesta de Moras se pongan de acuerdo".
-Para usted, ¿qué implicaciones tiene que se logre llegar a un acuerdo con el FMI?
-El hecho de firmar un acuerdo con el Fondo Monetario es, sobre todo para quienes nos miran desde el exterior, es una carta de recomendación, de buena conducta y de un compromiso del Gobierno de cumplir con ese acuerdo. Eso lo que nos permite es que otros recursos externos que vamos a necesitar los vamos a tener en mejores condiciones de las que podríamos lograr sin un acuerdo con el fondo, sobre todo aquellos que tienen que ver con los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Centroamericano de Integración Económica y la Corporación Andina de Fomento. Creo que sin el acuerdo con el Fondo a algunas de ellas se les dificultaría poder concederle crédito a Costa Rica
"Segundo, de lo que hay que financiar para salir adelante en el 2021 el Fondo aportará una parte, con recursos a largo plazo, con tasas de interés razonables y eso ayuda con el financiamiento externo. El financiamiento externo significa, a la vez, que el financiamiento en el mercado interno podría ser menor lo cual presionaría menos las tasas de interés en el mercado financiero costarricense.
Sino contáramos con esos recursos, tendríamos que recurrir básicamente a la deuda interna con el aumento que se tendría que dar en las tasas de interés".
-En caso de que el Gobierno alcance un acuerdo con el Fondo ¿qué vendrá después?
-Es posible que el FMI vaya a chequear trimestral o semestralmente el cumplimiento del programa y con base en ese cumplimiento va a autorizar los desembolsos. Si Costa Rica, por A o por B, deja de cumplir, el Fondo dejaría de girar los dineros del crédito. Esa también sería un diferencia entre este acuerdo y los anteriores que alcanzamos con el Fondo.
-¿Qué le parece a usted el paquete que el Gobierno está poniendo sobre la mesa para negociar con el FMI?
-Creo que hay algunas cosas que se podrían discutir racionalmente, entre la lista está la consolidación de la renta interna (renta global), pues hay diferentes fuentes con diferentes tasas para el impuesto sobre la renta. Me parece que a la hora de consolidar eso, habrá que discutir cuál es el porcentaje que da al final. Por ejemplo los bonos del Gobierno pasaron del 8% al 15% todas las nuevas emisiones, ahora están proponiendo por dos años subir la tasa del 15% al 16,5%. Ese tipo de cosas me parece que son discutibles porque habría que ver si esto no será excesivo. Me parece que ahí la discusión no sería tanto técnica, como política.
"Sobre el gravamen sobre las pensiones, ya usted ve la reacción que se ha dado (se refiere a la reacción de la jerarca de la Superintendencia General de Entidades Financieras, Rocío Aguilar, quien dijo que el impuesto reduciría en un 10% las pensiones complementarias). Me parece que ahí habrá serias objeciones en el campo político. Lo que me parece un poco complicado es lo que afirma el presidente Alvarado, de que si le dicen que no a alguna cosa, que le propongan otra alternativa. Es complicado porque, realmente, la responsabilidad política de la Presidencia es proponer cosas. Para los diputados políticamente es muy complicado que después la Casa Presidencial salga diciendo que tal cosa o tal otra no la propuso el Gobierno, sino los diputados".
-Sería facilísimo para Zapote dejar toda la responsabilidad en hombros de los diputados, para que sean ellos, en su mayoría opositores, los que asuman el costo político…
-A mí me parece que la responsabilidad de la Presidencia debe ser clara y tengo entendido que la nueva ministra de la Presidencia, Geannina Dinarte, tiene eso claro, que la iniciativa y la responsabilidad de las propuestas parten de Zapote. La Asamblea Legislativa tiene que discutirlo y puede sugerir alguna modificación pero sobre los proyectos que presente el Poder Ejecutivo. Eso me parece que, políticamente, es un tema muy importante, porque poner a escoger a los diputados, me parece que será muy difícil.
-La semana pasada el ministro de Hacienda, Elian Villegas, sorprendió al anunciar que el ajuste que el Gobierno le propondrá al FMI será de entre un 3% y un 4% del producto interno bruto (PIB), cuando, al principio, había dicho que rondaría la primera cifra ¿Cómo ve ese ajuste? ¿Es realista y fácil de llegar a un ajuste de un 4% del PIB?
-Fácil no hay nada en la vida. A mí me parece que el ajuste será más cercano al 3% que al 4%. Don Thelmo Vargas (exministro de Hacienda) insiste en la tesis de que, dependiendo de cuáles serán las metas que el país quiera alcanzar en los años futuros, ese 3% del PIB puede ser insuficiente, y habría que hacer un esfuerzo mayor al que se está planteando si se quiere realmente reducir la relación de la deuda con el PIB a un 50%, o una cosa por el estilo, posiblemente el esfuerzo va a tener que ser mayor a ese 4%.
-¿Cómo se imagina el escenario si Costa Rica no logra llegar a un acuerdo con el FMI?
-Sería muy complicado para el país. El espectro de una posible crisis sería mucho más fuerte, que si llegáramos a un acuerdo, porque entonces lo que habría que tratar de hacer, me parece, sería ver qué se puede hacer para patear la bola (retardar las medidas necesarias) hasta llegar al 2022 y que la nueva administración se haga cargo del paciente.
"La alternativa estaría entre patear la bola o que se presente la crisis. Nadie quiere la crisis, bueno, pero entonces, entre alguna de las dos la gente va a preferir patear la bola, aunque el paciente llegue al 2022 con más calentura que en el 2021. Es preferible eso a que se concrete una crisis, que es a lo que, con toda razón, tenemos que temerle. Por supuesto que la mejor alternativa es llegar a un acuerdo con el Fondo, pues el 2021 sería una parte salvada de un proceso de tres o cuatro años y podríamos caminar de manera ordenada".
-¿Y en el escenario, irresponsable por demás, de dejarle la bronca al nuevo Gobierno, qué se requerirá para que el país no se vaya al barranco?
-Requerirá de algunos políticos que serían mínimos para que no haya una crisis. A mí que me tocó vivir la crisis de 1981-1982, no quiero ni pensar en eso. Pero la realidad es que puede acontecer si las condiciones políticas son tan adversas que impidan llegar a algún acuerdo.
"Patear la bola significaría no enfrentarse al problema, sino simplemente tratar de llegar al 2022 sin crisis".
-¿Y le parece que la crisis que enfrentaríamos en el contexto actual sería igual o peor a la de principios de la década de los años ochenta?
-Sería muy diferente, porque las circunstancias económicas del país se han modificado mucho, y porque el problema que tuvimos en aquella época, giro en torno al problema inflacionario y de devaluación. En aquel momento la inflación llegó casi al 80% y hubo una devaluación tremenda como consecuencia de esa crisis. Digamos que cada crisis tiene sus características propias.
"Pero tendría efectos sociales parecidos a los que tuvimos en aquel momento desde el punto de vista del desempleo y disminuciones del salario real, tendríamos inflación y devaluación y hay razón en que nadie quiera eso.
Por eso que pienso que si se pudiera llegar a un acuerdo con el Fondo, y no se puede poner en marcha un programa de tres o cuatro años de ajustes, diay, la alternativa sería tratar de patear la bola, lo cual no es sencillo, pues implicaría, entre otras cosas, financiamiento externo, lo cual implica un acuerdo político de 38 votos en la Asamblea, porque no podríamos hacerlo solo con financiamiento interno".
