Economistas apuntan principales impactos del 9-11

Los atentados dejaron 2.982 muertos y 6.000 heridos. Foto tomada de CNN en Español.
Quince años. 2.982 personas fallecidas y 6.000 heridos. Dos edificios emblemáticos destruidos en el Word Trade Center de Nueva York. Un antes y un después de la forma en que se hacen los negocios. Un 9-11 que dejó, según los economistas nacionales, una gran consecuencia económica para el mundo: contar con regulaciones financieras más exhaustivas.
"El mundo se dio cuenta que esas regulaciones tienen un costo de no hacerse tanto para los usuarios como para las entidades financieras y por esto se debe invertir en este aspecto", destacó Edna Camacho, economista y socia de la Academia de Centroamérica.
Dicha posición fue respaldada por el economista, Melvin Garita, quien dijo que todas las entidades financieras del mundo aplicaron regulaciones para identificar a sus clientes y que justificaran sus ingresos.
A principio, se vio una caída temporal de las cotizaciones bursátiles, especialmente de las empresas relacionadas con el turismo, la hotelería, el ocio y los seguros, sectores que han ido recuperándose lentamente.
Sin embargo, el terrorismo desató tantas olas de miedo en la economía mundial, según dijo el docente universitario experto en economía, Jordi Cuers, que esto generó grietas que finalmente derivaron en la hecatombe económica del 2008.
El docente universitario agrega que lo que ocurre es que al romperse esa sensación de invulnerabilidad al ser atacados en su propio suelo (EEUU) queda la sensación de que se es frágil y que en cualquier oportunidad algo similar puede volverse a presentarse.
Para Garita, en la industria de la aviación y en el turismo tuvo efectos irreversibles, al punto de que hasta en julio de 2005 pudo mantener el nivel de demanda que tenía en el 2001, incluso muchas aerolíneas cerraron, lo que trajo efectos de largo plazo difíciles de medir a hoy.
Costa Rica reportó menores exportaciones debido a la demanda de algunos productos que no eran de primera necesidad, sin embargo, la tendencia comercial se recuperó conforme pasó el tiempo.
Los atentados desestabilizaron la industria de la aviación en los Estados Unidos; los ingresos obtenidos durante la década de 1990, de unos 22 800 millones de dólares, fueron absorbidos por los 24 800 millones de dólares en daños que se contabilizaron el 11 de setiembre, a causa de la pérdida de las cuatro aeronaves y de la inseguridad psicológica de los viajeros.
Otro efecto inmediato se da en el petróleo, cuyo precio a lo largo de estos quince años llegó a superar los 100 dólares por barril.