Deudores en colones no sienten alivio pese a baja de tasas del Banco Central
Los deudores de créditos en colones no se han beneficiado por completo de las reducciones de la Tasa de Política Monetaria (TPM) que ha aplicado el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Desde marzo de 2023, el ente emisor mantiene un ciclo de disminuciones de la TPM —la tasa de referencia que orienta las demás tasas del sistema financiero— y la llevó de 9 % a 3,25 % anual.
El crédito no se ha abaratado al mismo ritmo. Así lo señala un informe del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), que analiza las tasas de interés entre abril de 2025 y abril de 2026.
Las disminuciones se reflejan con más claridad en las tasas pasivas, los porcentajes que las entidades pagan a sus clientes por depósitos, ahorros y certificados a plazo. No ocurre lo mismo con las tasas activas, los porcentajes que bancos e intermediarios cobran por los créditos otorgados. En este segmento, la transmisión de la política monetaria es parcial y heterogénea.
Resultados
La baja de la TPM sigue sin trasladarse plenamente a las tasas activas. Entre abril de 2025 y abril de 2026, la TPM disminuyó 0,75 puntos porcentuales (p. p.), pero el promedio ponderado de las tasas activas aumentó 0,7 p. p., de 11,4 % a 12,1 %.
"Las tasas activas en colones no responden de manera uniforme a los movimientos de la TPM; su comportamiento depende del tipo de crédito y del intermediario financiero", señala el informe del OES-UNA.
El crédito de consumo concentra el 34 % de la cartera crediticia y muestra la mayor resistencia a la baja. Las tasas para consumo mediante tarjetas aumentaron 1,8 p. p. interanualmente a abril de 2026, pese a las reducciones de la TPM. "Esto evidencia una transmisión limitada de la política monetaria en este segmento, donde la demanda de crédito suele ser menos sensible a las variaciones en las tasas de interés", indica el estudio.
El crédito de consumo sin tarjetas muestra resultados mixtos. El promedio ponderado del sistema se redujo ligeramente (-0,8 p. p.), pero el ajuste fue heterogéneo entre intermediarios: en los bancos públicos la tasa bajó apenas 0,3 p. p., mientras en los privados la reducción fue de 3,4 p. p.
Las actividades inmobiliarias, que incluyen el crédito para vivienda, apenas respondieron a la baja de la TPM. El promedio ponderado pasó de 7,7 % en abril de 2025 a 7,8 % en abril de 2026. Este segmento absorbe el 26 % del crédito total.
El crédito para servicios y turismo registra reducciones importantes en cooperativas y financieras, pero el promedio ponderado del sistema aumentó 1,3 p. p. interanualmente.
¿A qué se debe?
El economista Fernando Rodríguez, quien realizó el análisis junto con su colega Roxana Morales, explicó que las reducciones de la TPM no se reflejan plenamente en el crédito por un problema de competencia en el sector financiero.
"Esencialmente, el sector financiero opera como un oligopolio: no hay una competencia fuerte que haga que las tasas se reduzcan, y gran parte de nuestro ahorro se acumula en operadoras de pensiones que deben invertir fuera del país ante la falta de opciones de inversión locales. Tenemos un cúmulo de ahorro que, en teoría, debería ayudar a generar más competencia en el sector financiero, pero lo estamos llevando al exterior", detalló.
Indicó que, como consecuencia, las tasas de interés permanecen altas pese a la baja inflación o inflación negativa, lo que encarece el financiamiento.
El economista Javier Adelfang señaló que, aunque la TPM es la principal herramienta del Banco Central para influir en las tasas de mercado, no existe obligación de que los bancos reduzcan lo que cobran por créditos.
"Es una decisión propia de cada entidad que depende en gran medida de la competencia, los riesgos, los costos de captación y otros factores que pueden distorsionar la transmisión", afirmó.
El aumento de la mora crediticia en consumo y tarjetas se traduce en mayor riesgo percibido y, por tanto, en una barrera para reducir las tasas.

