Crecimiento económico pierde empuje… se encienden las alertas
Hay incertidumbre ante nuevos impuestos, mientras la recaudación ha caído este año
Si el Estado costarricense fuese un carro que intenta viajar a una gran velocidad y el motor que lo empuja fuese la economía, la situación actual sería ésta: por un lado el gobierno intentando inyectarle más gasolina a través de un plan fiscal que le llene el tanque de recursos frescos, pero por dentro, algunas de las bujías trabajando con sus electrodos oxidados y a media máquina, que lejos de impulsar al vehículo más bien lo ponen cada vez más lento.
Así está la situación financiera del país en la actualidad. Si bien la economía sigue creciendo, la fuerza con la que lo hace es cada vez menor; o sea el carro sigue avanzando pero a menor velocidad. El problema es que algunos sectores –bujías– cumplen ya periodos largos de deterioro sin que se vislumbre en el horizonte una reparación milagrosa.
Datos contenidos en el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) el cual mide el comportamiento económico de los distintos sectores del país, dan cuenta de un deterioro paulatino del indicador, el cual para diciembre de 2015 indicaba que la economía costarricense crecía a un ritmo promedio del 5,1%, pero para mayo pasado había bajado a 4,4 %.
Parece poco, pero al desagregarlo por sectores es cuando se evidencia en dónde se encuentra el óxido. Desde abril de 2017 a mayo pasado el sector financiero es el que más ha ralentizado su velocidad de crecimiento, al perder 10,5 puntos. La caída ha sido libre y de momento la única red que ven en el camino para detenerlos .- el plan fiscal- no se encuentra tejida.
"Sí es de preocuparse porque el hecho de que haya menos inversión afecta a la parte de empleo, hay menos construcciones, las familias consumen menos y parte de la producción y el sector comercial se ven afectadas… hay que actuar porque los primeros indicios que se están dando a nivel económico se van a profundizar con el tiempo y después será mucho más difícil poder salir… los bancos canalizan recursos y cuando se cierra la llave el agua no fluye, hay sequía y sin ingresos no hay inversión y las familias contraen los gastos, las empresas también, se vuelve un círculo vicioso cuya salida se puede volver más complicada", apuntó María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricenses (ABC).
La sequía que atraviesa el sector se ve claramente reflejada en la colocación crediticia. Este año no ha sido precisamente el mejor, donde tanto bancos públicos como privados han visto mermada la cantidad de recursos que colocan entre ciudadanos y empresas.
La ABC afirma estar a favor de la reforma fiscal como alternativa para salir de esta espiral. Según Cortés, esto representará un aumento en la carga tributaria de un 22% a un 30%.
"Nosotros en particular en los bancos lo notamos en la desaceleración del crédito, ¿por qué está pasando esto?: efectivamente el problema fiscal ocasiona que todo el ahorro nacional se canalice hacia la solución de ese problema y además de eso se esta provocando que las empresas inviertan menos y familias consuman menos", agregó Cortés.
Otra de las bujías del motor económico costarricense que presenta problemas es el sector comercial. Para diciembre de 2015 el nivel de crecimiento era del 3,6, pero el índice para mayo no superó los 2 puntos. Durante todo el periodo no mostró grandes avances, lo que demuestra que las señales de incertidumbre y cuidado por parte de los consumidores se mantienen en una leve tendencia de desaceleración.
"Efectivamente estamos en una situación difícil porque la economía desacelera y estamos con la expectativa de impuesto pues esa desaceleración va a ser mas rápida, eso nos preocupa. Cuando se le quita a la gente el ingreso disponible con más impuestos lo que le queda es menos para consumo y ahorro, y entonces tienen menor disponibilidad para otras actividades, eso frena aún más la actividad económica. Los impuestos por definición generan un freno al crecimiento", aseguró Alonso Bolaños, director ejecutivo de la Cámara de Comercio.
En el sector tienen la esperanza de que conforme se acerque fin de año se dé un respiro con fechas importantes como el Viernes Negro y Navidad; sin embargo, están conscientes de que se trata de momentos estacionales que no marcan tendencia respecto a la situación general.
Menos gasolina
Aunque por un lado el gobierno intenta inyectarle gasolina al motor y que las bujías retomen su funcionalidad con el plan fiscal, por otro este mismo ímpetu ha hecho que el tanque de combustible comience a vaciarse paulatinamente. La gente prefiere no gastar o invertir mientras espera lo que vaya a suceder.
La señal de alerta surgió del propio Ministerio de Hacienda que este lunes anunció a través de su jerarca Rocío Aguilar la necesidad de un segundo presupuesto extraordinario para tapar un hueco financiero que podría llegar a los ₡900 mil millones.
Este hueco se ha visto acrecentado por menores ingresos tributarios, como por ejemplo en materia de vehículos, donde la diferencia es de unos ₡38 mil millones entre enero y junio de 2018 en relación con el mismo periodo del año pasado.
La situación se amplía a otros ingresos tributarios, como por ejemplo los relacionados con consumo, con importaciones y con exportaciones.
Este martes, la Jerarca de Hacienda planteó el problema directamente en el Congreso, ante la comisión que deberá analizar el presupuesto extraordinario. No descartó que incluso se deba presentar un tercer presupuesto, aunque eso depende de factores externos.
"El ajuste planteado no es optimista, sino que es la realidad de lo que está sucediendo con los ingresos. No puedo garantizar que no haya un tercer presupuesto porque sería asumir que no va a pasar algo extraordinario como por ejemplo una crisis por temas meteorológicos, algo así no está contemplado… pero hoy por hoy, con un buen nivel de acierto, lo que se estaría planteando en el siguiente presupuesto serían los ₡300 mil millones ( adicionales a los ₡600 mil de un primer presupuesto extraordinario)", dijo Aguilar.
Consultado sobre la difícil situación financiera del país, el economista Alberto Franco consideró que si bien la economía en general no se encuentra en recesión, los datos sí representan una señal de alerta.
"Es una advertencia de que algo está renqueando y lo que renquea es la economía interna, no la mundial o externa; es decir, renquea la doméstica, el consumo privado, la inversión… hay que generar una mayor confianza para volver a consumir e invertir y el primer paso es resolver el problema fiscal", dijo Franco.
Según el economista, de forma paralela se puede trabajar en otras acciones, como por ejemplo desregulación de trámites y generación de empleo.
Mientras la luz de revisión sigue encendida en el panel del vehículo, el gobierno hace malabares para poder consensuar un proyecto fiscal que sea del agrado de la mayoría de diputados, aunque diputados de partidos como Restauración Nacional, Integración Nacional e incluso algunos de Liberación Nacional coinciden en la regresividad que significan tributos como el IVA.
