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Con economía desacelerada, hogares lo piensan dos veces antes de gastar

Por Juan Pablo Arias | 2 de Oct. 2018 | 12:01 am

Ticos creen que las tasas de interés subirán. (Daniela Abarca)

La percepción de incertidumbre sobre el rumbo que tomará la economía ha provocado que los hogares costarricenses sean más cautos con sus gastos.

De acuerdo con los datos más recientes del Banco Central, con corte al segundo trimestre del año, el consumo final de los hogares creció un 2,2%, un resultado que, aunque positivo, presenta una desaceleración de esta variable desde el primer trimestre de 2017.

Este comportamiento es coherente con los resultados de la Encuesta de Confianza de los Consumidores, elaborada por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica, así como con el menor crecimiento del crédito al sector privado para consumo y con el comportamiento del ingreso disponible.

De acuerdo con la última encuesta de confianza, los consumidores perciben un deterioro en la situación económica actual, pero es más fuerte cuando se consideran sus expectativas hacia el futuro económico del país.

Los consumidores esperan un deterioro de situación económica personal:

  • 66% espera un aumento de las tasas de interés de los préstamos en dinero
  • 71% augura un deterioro del ingreso familiar y
  • 48% cree que se reducirá su capacidad de compra, pues los precios aumentarán más que sus ingresos.

Adicionalmente, la valoración del momento para la compra de casa, a lo largo del tiempo, es desfavorable: el 65,5% de los encuestados creen que son malos tiempos. Estas cifras muestran valoraciones más negativas que tres meses atrás.

En lo referente al carro, un 69% de las personas que son malos tiempos para adquirirlo.

Los productos que sí han tenido una demanda creciente son los manufacturados (aparatos electrónicos y eléctricos del hogar, productos farmacéuticos) así como de servicios de salud, comidas y bebidas fuera del hogar y, transporte.

El gasto en consumo final del gobierno general creció 3%, debido al efecto conjunto del aumento en la contratación de nuevas plazas (principalmente en el Ministerio de Educación Pública) y del incremento en la compra de bienes y servicios.

Actividad económica moderada

La serie de tendencia ciclo del Índice mensual de actividad económica (IMAE) presentó en julio una variación interanual de 3,7%, superior en 0,1 punto porcentual al resultado del mes previo y una tasa media de 3,4% para el periodo enero-julio.

Por industrias el comportamiento fue heterogéneo. El mayor incremento lo registró la construcción, principalmente, en obras con destino privado. Esta actividad, en conjunto con la manufactura y los servicios de enseñanza y salud, explicaron el 46,6% de la variación interanual del IMAE al mes de julio. En tanto, los servicios, cuyo dinamismo ha sido característico en años recientes, presentaron una desaceleración.

Los servicios empresariales, luego de mostrar variaciones de dos dígitos, comenzaron a desacelerar desde inicios de 2016, consecuente con un menor crecimiento medio de la demanda interna (4,2% en el bienio 2015-2016 contra 2,5% en los 19 meses siguientes).

De igual modo los servicios orientados al mercado externo perdieron dinamismo desde el 2017, por limitaciones en la disponibilidad del recurso humano especializado requerido para su prestación.

El Gobierno Central acumuló a agosto un déficit de 3,75% del PIB (3,2% un año antes). La Tesorería Nacional atendió sus requerimientos de caja y otras obligaciones financieras mediante la colocación neta de bonos de deuda interna, en mayor medida, en el sector privado y entidades públicas; al finalizar agosto la razón de deuda de Gobierno a PIB se ubicó en 50%.

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