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Comercio se enfila a un cierre de año encadenado al mayor pesimismo de los últimos años

Números llegaron a rojo este año, sin que la tendencia se haya revertido

Por Luis Valverde | 19 de Sep. 2019 | 12:04 am

(CRhoy.com) Tradicionalmente conocida por ser la época de mayor bonanza no solo en ventas y dinamismo, sino también en generación de puestos de trabajo de temporada, el sector comercial llega a este cierre del año amarrado a una cadena que se ha venido haciendo cada vez más pesada: el pesimismo del consumidor.

La situación no es nada alentadora, y ni siquiera el "mes de la reactivación económica" decretado por el gobierno en junio pasado, logró revertir el sentimiento de la gente.

El comercio viene de capa caída, y aunque inició la tendencia a crecer cada vez menos desde hace prácticamente tres años, no fue sino hasta este 2019 que cayó en números rojos.

Datos del Indice Mensual de Actividad Económica (Imae) para el sector dan cuenta de un decrecimiento o contracción  en la actividad comercial que a mitad de año alcanzaba un -0,7 %.

Eso significa que en lugar de crecer, la actividad entró en números de recesión.

Este miércoles la Unión Costarricense de Cámaras reveló su más reciente de confianza empresarial y las proyecciones para todos -comercio incluido- siguen siendo negativas.

Esto implica que el comercio podría estar a las puertas de un trimestre con pocas contrataciones al igual que se estima en el resto del sector empresarial, lo cual implica apagar las esperanzas de muchos desempleados que aprovechan la época para obtener un trabajo al menos estacional.

"Si no hay confianza, no hay dinamismo", apuntó Gonzalo Delgado, presidente de la Uccaep, al señalar que una de las luchas que debe hacerse es la de promover que el sector informal se vuelva hacia el formal.

 

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El pesimismo se vuelve un círculo vicioso que afecta no solo la generación de empleo y las ganancias de empresarios y comerciantes, sino también al propio Estado.

Por ejemplo, los ingresos que recibe el Estado por concepto de impuesto al consumo han venido decreciendo en los últimos años, un 24% desde 2016 a este año, según cifras del Ministerio de Hacienda.

Este impuesto es el que se cobra por la producción local y la importación de productos. Al haber menos consumo de los ciudadanos, hay menos necesidad de las empresas y comercios de producir e importar productos, según apuntó a CRHoy el economista Daniel Suchar, lo que se refleja directamente en los datos.

¿Qué se está haciendo desde el punto de vista patronal?. Gisela Sánchez, directora de Relaciones Corporativas de Fifco indicó que lo principal es garantizar los empleos de los colaboradores; es decir, tratar de no recortar plazas.

Adicionalmente, como empresa, se busca intentar generar confianza en las distintas cadenas de distribución, tales como pulperías, supermercados y demás puntos de venta, para intentar romper con el círculo de pesimismo existente.

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Sánchez confía en que hacia final de año la percepción cambie. Es el mismo sentimiento que existe en el gobierno.

Nogui Acosta, viceministro de Ingresos confió en dos proyectos de ley en camino como una forma de inyectar algo de optimismo en los ciudadanos y que mejorará la percepción a final de año.

Se trata del dictamen afirmativo que recibieron dos créditos con la Corporación Andina y con el BID, los cuales, de aprobarse significarán más recursos para el Estado y más holgura en las finanzas. Esto se traduce en una menor presión sobre las tasas de interés, lo cual implicaría a su vez un impulso a que la gente adquiera recursos del sistema estatal.

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