Banco Central debe reducir su tasa ante persistente inflación negativa, opinan economistas
La inflación negativa en el país desde hace más de 34 meses, muy por debajo de la meta del Banco Central de Costa Rica (BCCR), justifica una nueva reducción de la tasa de política monetaria (TPM) por parte de la entidad.
Así lo sostienen los economistas Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), y Norberto Zúñiga, consultor de la firma Ecoanálisis.
Este jueves, la junta directiva del BCCR revisará si reduce la TPM o la mantiene en 3,25 % anual.
La TPM es el principal instrumento del que dispone el Banco Central para cumplir con el objetivo de inflación establecido y orientar la política monetaria. Su impacto, a la baja o al alza, se busca trasladar a las tasas de interés de los intermediarios financieros.
El BCCR ha ejecutado una política monetaria restrictiva en los últimos años que se ha reflejado en una inflación no solo fuera del rango de tolerancia establecido, sino incluso en deflación, apuntó Zúñiga.
"Con una inflación muy baja o negativa, la TPM ha sido excesivamente elevada en términos reales", explicó este economista.
Por su parte, Ortiz mencionó que la inflación cada vez se aleja más del rango meta del Banco Central (3,0 % ± 1 p. p.), como se ha observado en el inicio de 2026.
En febrero de este año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación interanual de -2,73 %, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Este resultado se ubica muy por debajo del rango meta del BCCR.
"En lo que llevamos de 2026, la inflación está siendo más negativa en un contexto de bajo crecimiento del régimen definitivo, en el que, además, la tasa de creación de empleo es negativa, y en un entorno en el cual la economía local está perdiendo dinamismo. Mantener una política monetaria restrictiva llama la atención, porque es difícil de justificar", afirmó Ortiz.
Advertencia
Ambos economistas mencionaron que un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), que visitó recientemente Costa Rica, señaló que es necesario relajar la política monetaria.
"Se necesita una mayor relajación de la política monetaria para facilitar el retorno de la inflación y las expectativas inflacionarias al nivel fijado como meta. Dado que la tasa real de política monetaria ahora se sitúa por encima de su nivel neutral estimado por el personal técnico del FMI, efectuar recortes adicionales de la tasa apuntalaría la demanda interna y evitaría que la inflación y las expectativas inflacionarias queden estancadas por debajo del rango que el Banco Central ha fijado como meta", recomendaron los técnicos del organismo financiero internacional el pasado 10 de marzo.
Múltiples impactos
Ortiz y Zúñiga explicaron que no bajar la TPM genera, indirectamente, múltiples impactos y distorsiones en la economía costarricense.
Mantener una tasa de interés real demasiado elevada incrementa la carga de intereses de todos los deudores, incluido el propio Gobierno. Es decir, impacta las cuotas que pagan las personas por sus operaciones financieras.
Además, afecta la demanda de crédito, los proyectos de inversión y hasta el mercado de divisas.
Zúñiga sostuvo que parte del bajo dinamismo de las actividades económicas ligadas al régimen definitivo (RD), que agrupa aproximadamente al 85 % de las empresas, así como la depreciación del tipo de cambio, responde a la política monetaria restrictiva que ha mantenido el Banco Central.
¿Qué se espera?
Aunque en las últimas semanas se ha incrementado el precio de los combustibles y ha aumentado la incertidumbre externa, las propias estimaciones del BCCR indican que el rango de tolerancia de inflación no se alcanzará este año, sino hasta el segundo trimestre de 2027.
Con una inflación lejos de la meta durante este año, no se justificaría mantener la TPM en 3,25 % anual.
"Bien haría la junta directiva del Banco Central de Costa Rica en reducir en 25 puntos base (pbs) la tasa de política monetaria en la reunión de este jueves, so pena de continuar perdiendo credibilidad y profundizar las distorsiones en los macroprecios y otras variables reales de la economía", concluyó Zúñiga.
