Aumento en morosidad refleja desaceleración de la economía
El aumento de los niveles de morosidad que reporta el Sistema Financiero Nacional (SFN) desde mediados del año pasado hasta la fecha refleja la desaceleración de la economía costarricense.
Este incremento se observa en dos de los indicadores más importantes para medir el comportamiento de la morosidad en el SFN, según los registros de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
Se trata de los siguientes:
- Mora mayor a 90 días: es un indicador financiero que utiliza la Sugef para medir la proporción de la cartera de crédito que presenta un atraso superior a 90 días en el pago de sus cuotas.
- Mora legal: involucra la totalidad de la deuda (capital más intereses), vencida y exigible, con solo la falta de pago de una o más cuotas, abonos o partes del principal convenido.
Las estadísticas de la Sugef muestran un crecimiento de ambos indicadores, principalmente entre julio de 2025 y agosto de 2026.
En el caso de la mora mayor a 90 días para la totalidad del sistema financiero, el indicador pasó del 2,02 % en julio del año pasado al 2,32 % en agosto de este año.
Por su parte, la mora legal aumentó del 6,96 % en julio de 2025 al 7,93 % en agosto de 2026.
Esta tendencia se refleja, en mayor o menor medida, en los indicadores de morosidad de los bancos estatales y privados, las cooperativas de ahorro y crédito, las financieras privadas y las mutuales.
Un espejo
El economista Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), explicó que el aumento de la morosidad refleja la situación económica nacional y las condiciones que enfrentan las empresas y los hogares.
"Es un reflejo de la desaceleración en el crecimiento económico, un deterioro en los ingresos y, por ende, en la capacidad de pago de las familias que arrastran endeudamiento desde el pasado", comentó.
El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de Costa Rica (BCCR) evidencia la desaceleración de la economía costarricense.
En agosto de este año, la producción nacional creció apenas un 2,2 % en términos interanuales. Esto representa una desaceleración de 3,4 puntos porcentuales (p. p.) con respecto al mismo mes del año anterior.
El menor dinamismo de la producción nacional se explica por el menor crecimiento de los regímenes especiales (RE), cuya actividad aumentó apenas un 0,7 % interanual.
Según el Banco Central, el menor crecimiento de esos regímenes se explica principalmente por la contracción de la producción de la industria manufacturera, cuyo crecimiento fue inferior al registrado durante la expansión excepcional del año pasado. También influyó el cese de operaciones de empresas dedicadas a la fabricación de componentes y tableros electrónicos, como Intel y Qorvo Inc. Este fenómeno se refleja en el IMAE desde el último trimestre de 2025.
Menos ingresos y más desempleados
El aumento de la morosidad ocurre en un contexto de desaceleración económica que también incide en el menor dinamismo del consumo de los hogares, la desaceleración de los ingresos reales y el incremento de la cantidad de personas desempleadas.
Al cierre del segundo trimestre de 2026, el gasto de consumo final de los hogares mostró una desaceleración. Su crecimiento interanual al 30 de junio fue del 2,62 %, porcentaje inferior al 3,38 % registrado en el mismo periodo del año anterior. También fue menor que el crecimiento observado en el primer trimestre de 2026, cuando alcanzó el 3,47 %.
Por su parte, el ingreso personal disponible real ha crecido a un ritmo menor. Los ingresos mostraron una desaceleración durante los primeros meses de 2026 y una contracción en abril y mayo, según el último Informe de Política Monetaria (IPM) del BCCR.
Los ingresos nominales —la cantidad total de dinero que se recibe a valores corrientes, sin ajustar por la inflación ni por los cambios en los precios— registraron una caída interanual del 2,0 % en mayo de este año. Mientras tanto, los ingresos reales, que descuentan el efecto de la inflación y miden el poder adquisitivo, disminuyeron un 1,1 %.
En este escenario, la baja inflación ha limitado el crecimiento de los salarios, a pesar de que las familias han enfrentado mayores costos de transporte y alimentación.
La desaceleración de los ingresos también coincide con un aumento de 20.000 personas desempleadas en Costa Rica durante el trimestre que concluyó en agosto de este año.
Según la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la población desempleada del país se estimó en 157.000 personas en ese periodo, de las cuales 92.000 eran hombres y 65.000, mujeres.
Este conjunto de condiciones asociadas a la desaceleración económica afecta la capacidad de pago de los hogares y contribuye al aumento de la morosidad en el sistema financiero.


