Alquileres de vivienda suben pese a baja inflación

Alquileres de vivienda.

Imagen con fines ilustrativos. (CRH).

Los alquileres de vivienda aumentaron un 3,27% en los últimos 12 meses hasta setiembre, aunque la inflación general apenas llegó al 0,34% interanual. Así lo muestran los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), analizados por el Centro de Estudios del Negocio Financiero e Inmobiliario (Cenfi).

El comportamiento de los alquileres contrasta con la variación acumulada del IPC, que se ubicó en −0,39 % entre enero y setiembre de 2026. En el último mes, el indicador aumentó un 0,11 %, luego de registrar una disminución del 0,11 % en agosto, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Los alquileres también estuvieron entre los rubros que más impulsaron el aumento mensual de los precios. En setiembre, este servicio registró una variación del 0,43% y figuró entre los cinco bienes y servicios que más contribuyeron al incremento del IPC.

Alquileres subirían un 3,54% al cierre del año

El Cenfi proyecta que los precios de los alquileres de vivienda aumentarán un 3,54% al cierre de 2026.

¿Qué significa ese incremento para una familia? Un hogar que pagaba ₡300.000 mensuales por una vivienda al cierre del año anterior podría encontrar un alquiler cercano a ₡310.620 por una vivienda similar si busca casa ahora, según el ejemplo planteado a partir de la proyección. La diferencia sería de ₡10.620 al mes, equivalente a ₡127.440 adicionales durante un año.

Sin embargo, esa proyección describe el comportamiento general de los precios en el mercado. No significa que todos los propietarios puedan aplicar un aumento del 3,54% a los contratos vigentes.

El economista Melizandro Quirós, director ejecutivo del Cenfi explicó que el cálculo se refiere a quienes buscan una vivienda para alquilar o desean renovar un contrato que ya venció.

"No se refiere al valor del reajuste anual aplicable —de manera particular— a los contratos de alquiler vigentes", aclaró Quirós.

En Costa Rica, los reajustes de los contratos de alquiler de vivienda vigentes se rigen por la Ley General de Arrendamientos Urbanos y Suburbanos. Para los contratos sujetos al mecanismo de ajuste por inflación, el porcentaje se determina con base en la variación interanual del IPC, que en setiembre fue del 0,34%.

El precio que paga cada familia también depende de la ubicación de la vivienda, su tamaño, la cantidad de habitaciones y las condiciones de oferta y demanda en cada zona. Por eso, algunos hogares pueden encontrar aumentos superiores al promedio proyectado por el Cenfi.

Más de 361.000 viviendas están alquiladas

En Costa Rica hay más de 361.000 viviendas alquiladas, en las que residen cerca de un millón y medio de personas.

La proporción de hogares que vive en una vivienda alquilada aumentó un 19% entre 2020 y 2024, según el Balance y Tendencias del Sector Vivienda 2025, elaborado por el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos de Costa Rica (CFIA) y la Universidad de Costa Rica (UCR).

En 2024, el 44,7% de las viviendas alquiladas correspondía a hogares encabezados por mujeres de entre 15 y 39 años. El 40,9% estaba encabezado por personas de entre 40 y 59 años, y el 14,4%, por personas de 60 años o más.

Para muchas de estas familias, comprar una vivienda continúa fuera de su alcance. Entre las principales barreras están la falta de dinero para pagar la prima y los gastos de formalización del crédito, así como las dificultades para cumplir con los requisitos de ingresos, capacidad de pago y endeudamiento que exigen las entidades financieras.

El estudio del CFIA y la UCR señala que, para comprar una vivienda valorada en ₡76,5 millones, la prima puede oscilar entre ₡3.825.000 y ₡15,3 millones.

La capacidad de ahorro es otro obstáculo. Una familia con un ingreso mensual promedio de ₡522.562 que destine el 35 % de ese monto al alquiler —₡182.897— dispone de ₡339.665 para cubrir alimentación, transporte, servicios públicos, salud y otros gastos esenciales.

Si destinara todo ese dinero a ahorrar para la prima, necesitaría más de 22 meses para reunir el equivalente al 10% del precio de la vivienda y más de 11 meses para acumular el 5%. En ese escenario, no podría utilizar ese dinero para cubrir ninguna otra necesidad.

Además, tendría que reunir recursos para pagar el avalúo, los honorarios, las comisiones y otros gastos de formalización. Por eso, una prima menor puede facilitar el acceso a un crédito, pero no necesariamente resuelve las dificultades de los hogares con menores ingresos para comprar una vivienda.