Logo

Desempleo sigue siendo mayor en mujeres ¿A qué se debe?

Tasa de participación en mercado laboral: Mujeres 46,3% y hombres 70,3%

Por Alexánder Ramírez | 21 de Abr. 2023 | 6:11 am

Fotografía con fines ilustrativos. (Archivo/CRH).

(CRHoy.com) -El elevado desempleo es una realidad que sigue afectando más a las mujeres que a los hombres en Costa Rica.

Según la última Encuesta Continua de Empleo, que corresponde a los meses de diciembre 2022-enero y febrero 2023, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la tasa de desempleo en hombres se estimó en 8,9% y en mujeres en 14,1%.

Esto quiere decir que en ese trimestre 134 mil mujeres y 130 mil hombres no tenían empleo. En total, suman 264 mil personas.

En términos absolutos, la población en la fuerza de trabajo nacional fue en ese periodo de 2,41 millones de personas, de las cuales, 1,45 millones eran hombres y 953 mil eran mujeres.

Mientras, en términos relativos, la tasa neta de participación laboral nacional fue de 58,3% en ese trimestre. En el caso de los hombres fue de 70,3 % y para las mujeres fue de 46,3%.

La población ocupada nacional, por su parte, fue de 2,14 millones de personas, compuesta por 1,32 millones de
hombres y 819 mil mujeres.

El porcentaje de personas ocupadas con respecto a la población de 15 años o más fue de 51,9%. Por sexo, la tasa de ocupación masculina fue de 64,0%, mientras que la femenina se estimó en 39,8%.

En cuanto a ramas de actividad por sexo, del total de hombres ocupados, 241 mil participan en actividades de comercio y reparación, (18,2% de los ocupados), 198 mil en agricultura, ganadería y pesca (14,9%) y 152 mil en la industria manufacturera (11,5%).

En el caso de las mujeres, 135 mil trabajan en el sector de la enseñanza y salud, lo que representa el 16,5% de la población ocupada femenina, 147 mil laboran en comercio y reparación (18,0%) y 128 mil en las actividades de los hogares como empleadores (15,6%).

Si se analizan los datos por empleo informal, en ese trimestre cerca de 911 mil personas tenían trabajo en esa condición. De ellas, 569 mil eran hombres y 342 mil mujeres.

¿Por qué?

Fotografía con fines ilustrativos. (Archivo/CRH).

La economista, investigadora y académica de la Universidad Nacional (UNA), María Leonela Artavia, dijo que históricamente el desempleo de las mujeres ha sido mayor que el de los hombres en el país.

Explicó que existe un conjunto de explicaciones que se pueden categorizar en cuatro grupos principales:

1. Estructura productiva. Desde antes de la pandemia, los sectores productivos estaban experimentando dificultades para generar empleos suficientes en el país, lo cual se profundizó en los últimos tres años. Esta dificultad tiene implicaciones dinámicas en la economía de un país, se refleja en el estancamiento o desaceleraciones económicas, lo que significa menores ingresos y recursos disponibles para la población y, por tanto, en menor consumo o demanda de algunos bienes y servicios, como es el caso del trabajo doméstico o del turismo. Además, otra manifestación fundamental y muy sentida es el crecimiento del desempleo en esas ramas de actividad.

2. Vulnerabilidad laboral ante ramas de ocupación feminizadas. Hay actividades económicas que se caracterizan por ser realizadas mayoritariamente por mujeres. A esto se le llama feminización de ramas de actividad o de ocupación. Ejemplos son: a) el trabajo doméstico, en el cual 9 de cada 10 personas trabajadoras son mujeres, b) la enseñanza (7 de cada 10), c) actividades de alojamiento (turismo) y d) atención de la salud, con alrededor de 6 de cada 10 que son mujeres. En conjunto, estas cuatro ramas de actividad sumaron, en 2022, el 44% de todas las mujeres trabajadoras remuneradas. Esta estructura de alta concentración significa una fuente de vulnerabilidad para el empleo femenino porque cuando hay alguna recesión o crisis económica o financiera si estas ramas se ven afectadas, significa pérdidas de empleos mayoritariamente de las mujeres.

3. Responsabilidades de cuido. Las mujeres tienen que conciliar sus actividades laborales fuera del hogar con las responsabilidades de cuido de niños, niñas, personas adultas mayores o personas con discapacidad. Ante la minusvalía naturalizada de estas actividades, las mujeres que desean trabajar se enfrentan a fuertes discriminaciones laborales en ciertas ramas, empresas o unidades productivas en las que prefieren perfiles masculinos para no tener que brindar permisos, licencias de maternidad, entre otros.

4. Barreras educativas. Ante niveles de educación más bajos, las mujeres experimentan una mayor discriminación laboral que se evidencia en niveles de desempleo más altos.

La brecha de género expresa lo que ONU-MUJERES ha denominado mujeres en "pisos pegajosos", es decir, aquellas que tienen graves dificultades para mejorar sus condiciones de vida porque se desenvuelven en un contexto complicado debido a bajos ingresos, pobreza, y baja educación que las mantiene adheridas a condiciones de vulnerabilidad social y dependencia económica.

¿Qué hacer?

Fotografía con fines ilustrativos. (Archivo/CRH).

Según la economista, quien coordina el Proyecto de Investigación Trabajo y Crisis de la Escuela de Economía de la UNA, es importante echar a andar acciones coordinadas que permitan una reducción del desempleo de las mujeres, al menos, en el mediano plazo.

"Se deben impulsar espacios formativos que realmente sean pensados, diseñados y puestos en marcha, contemplando las tareas de cuido que ellas deben asumir y las condiciones de vulnerabilidad que experimentan, pues responsabilidades familiares -trabajo doméstico no remunerado- y la carencia de recursos económicos constituyen las principales razones de no asistencia a la educación formal por parte de las mujeres. Ello implica avanzar en materia de una distribución más justa de las tareas de cuidado, el fortalecimiento de las redes de cuido, así como la valorización y reconocimiento del rol imprescindible que tienen las mujeres en el sostenimiento de la vida", indicó Artavia.

Agregó que es fundamental impulsar un cambio cultural en el que se promueva la participación laboral de las mujeres más allá del sector cuidados (trabajo doméstico, enseñanza, salud, alojamiento y servicios de comida) para contemplar puestos relacionados con otras áreas, con especial foco de atención a la promoción de su inserción en las ciencias.

Comentarios
0 comentarios
OPINIÓNPRO