Dylan Flores en Rumania: entre el fútbol y el castillo de Drácula
Volante costarricense llegó hace más de un año a este país
(CRHoy.com) A 20 minutos del famoso Castillo del Conde Drácula en Rumanía vive un costarricense. Dylan Flores se fue de Costa Rica en julio de 2018 para vivir su segunda experiencia internacional.
Se fue a un fútbol poco conocido en el país a nivel de clubes y destacó muy pronto.
La historia de Flores es interesante, pues luego de sus inicios en el Saprissa, su paso por el Uruguay de Coronado, jugar en Portugal y volver al país para ponerse la camiseta del Cartaginés, Alajuelense puso los ojos en él.
La Liga lo fichó para el torneo Apertura 2018 y realizó casi toda la pretemporada, pero previo al arranque del torneo una oferta del Politehnica Iasi rumano lo hizo empacar maletas y marcharse.
Flores se adaptó muy rápido a este fútbol y demostró muy rápido sus condiciones. Metió 7 goles y dio varias asistencias, convirtiéndose en figura, lo que le permitió después de 22 partidos jugados, ser vendido a otro club: el Sepsi.
Ahí jugó 9 partidos la temporada anterior y ya tiene 7 juegos en la actual, con un gol anotado y siendo capitán del equipo.
"No sabía a lo que venía, no tenía referencias, pero tenía mucha confianza y además venía con un buen nivel tras mi paso por Cartaginés. Ha sido muy grato lo que me encontré acá", dijo el futbolista en entrevista con CRHoy.com.
Vive en una ciudad muy turística y como no, si ahí está el famoso castillo del Conde Drácula.
Se trata del castillo de Bran, en Rumanía, supuesto lugar de residencia del mítico príncipe rumano Vlad III Drǎculea o Vlad Tepes, también conocido como Vlad "El Empalador" y cuyo apodo, "Dracul" o "Hijo del Dragón", inspiraría al escritor irlandés Bram Stoker a crear al vampiro más famoso de todos los tiempos.
"Es muy lindo", se limita a decir el jugador, de 26 años de edad, y quien vive con su esposa y su hijo, con quienes ha visitado el histórico castillo, mismo que visitan miles de personas al año.
"Es un sitio muy turístico y vienen personas casi que de todo el mundo", cuenta Dylan.
Le va bien
Como en la mayoría de países europeos, en el verano hay temperaturas altas de hasta 36 o 37 grados y en invierno se vienen las nevadas y las temperaturas bajo cero. Le ha tocado jugar con los dos climas.
"Un día jugamos a -15 grados, con la cancha totalmente congelada. Tuve que jugar con tenis y fue muy complicado, pero es parte de las anécdotas que deja el fútbol", contó el jugador.
Con el tema del idioma dice entender más el rumano, por lo que la mayoría de las veces se comunica en inglés. Lo que le cuesta es el húngaro. En su ciudad se habla mucho este idioma al estar cerca de Hungría.
Con un año todavía de contrato y disfrutando su buen momento y la vida en Rumania, Dylan quiere seguir creciendo.
"Aspiro a más. Estoy muy bien acá, no tengo quejas, pero como todo jugador quiere crecer y jugar en una liga más competitiva", señaló el costarricense, quien con la 10 en la espalda espera tener una gran temporada en el Sepsi.
[samba-videos id='858c62e248ceaf493033a54d2fbad515′ lead='false']







