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Director artístico de París 2024 aclara: ¿Se burlaron de La última cena?

Por Adrián Mendoza | 28 de Jul. 2024 | 2:48 pm

La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos sigue recibiendo muchas críticas y de la más sonadas es la burla a la última cena.

Incluso esto ha llevado a que uno de los grandes patrocinadores de París 2024, tomara la decisión de dar un paso al costado.

Sin embargo, el director artístico de la ceremonia, Thomas Jolly, negó este domingo haberse burlado.

"Nunca encontrará por mi parte ningún deseo de burlarme, de denigrar nada. Quise hacer una ceremonia que reparara, que reconciliara.

También que reafirmara los valores de nuestra República", dijo a la cadena de televisión BFMTV.

En uno de los momentos de la ceremonia del viernes, llamada "Festividad", aparecía un grupo de personas en una larga mesa, incluidas varias drag queens, que recordaba la última cena, la comida final que según los evangelios Jesús compartió con sus apóstoles antes de su crucifixión.

La conferencia episcopal Francesa (CEF) condenó el sábado lo que considera "escenas de mofa y burla del cristianismo".

Pero según Jolly, la última cena "no fue mi inspiración". "La idea era más bien hacer un gran festival pagano conectado con los dioses del Olimpo… Olympus… Olimpismo", aseguró.

En el mismo sentido, el comité organizador de los Juegos dijo el domingo que no hubo intención de faltarle el respeto a nadie.

En este sentido, varias cuentas de redes sociales remitían al cuadro "El festín de los dioses", una obra del siglo XVII firmada por Jan Harmensz van Biljert y conservada en un museo de Dijon, en el este de Francia.

El arranque de la escena, que incluía a las drag queens Nicky Doll, Paloma y Piche, fue fustigado por un amplio abanico de actores políticos: desde la conferencia episcopal francesa, que habló de "mofa" al cristianismo, a diputados de extrema derecha locales -espectáculo "woke", dijeron- y Matteo Salvini, el líder de la Liga italiana, que tiene un marcado carácter antiinmigración.

Tampoco faltaron las críticas a la ceremonia por parte de dos gobiernos que han hecho del cristianismo un elemento identitario, Hungría y Rusia.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, afirmó el sábado que la ceremonia, que homenajeó igualmente a diez figuras históricas del feminismo francés, reflejó la "debilidad y la desintegración de Occidente". "Se despojaron poco a poco de los vínculos metafísicos con Dios, la patria y la familia", incidió.

 

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