Bryan Ruiz y la historia del as bajo la manga que nadie esperaba
Cuando la reunión del Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) comenzó a las 11:00 a. m. en el Proyecto Goal, el nombre de Bryan Ruiz no estaba sobre la mesa.
Las principales opciones eran Jeaustin Campos y Alexandre Guimaraes, técnicos de basta experiencia y que actualmente se encuentran 100% libres.
Sin embargo, no hubo consenso sobre quién debía tomar el lugar de Fernando "Bocha" Batista, quien minutos antes había sido destituido, tras una serie de malos resultados.
Fue entonces cuando surgió el nombre del capitán que lideró a la Tricolor en los últimos tres Mundiales en los que Costa Rica logró clasificarse.
La propuesta recibió el respaldo de todos los presentes y la discusión terminó rápidamente.
Solo faltaba una llamada.

Bryan Ruiz, técnico nacional
Al otro lado del teléfono estaba Bryan Ruiz, quien no dudó en aceptar el reto de dirigir a la Tricolor en los partidos contra Nicaragua y Haití, de Liga de Naciones, a los que la tricolor llega contra las cuerdas.
Osael Maroto, presidente de la Fedefútbol, aseguró que la conversación fue rápida y sencilla.
Ruiz no pudo ocultar su alegría y recibió de inmediato la bienvenida. Pero ahí apenas comenzaba un día que cambiaría por completo sus planes.
Primero se reunió con Ronald González, director de Selecciones, para establecer las reglas y comenzar a trabajar, conscientes de que no había tiempo que perder.
Luego definió su cuerpo técnico, con Willmer López y Edson Soto como asistentes, dos personas de su entera confianza.
Después levantó el teléfono para invitar al proyecto a sus amigos Keylor Navas y Celso Borges, además de Juan Pablo Vargas y Roan Wilson, fichas para sacar adelante a la tricolor en la Liga de Naciones.
Antes de acabar el día, volvió a poner el uniforme de La Sele y se amarró los tacos para dirigir su primera práctica, en la que fue su casa por más de 20 años.
Así comenzó una nueva etapa para Ruiz: del campo al banquillo, con la misión de sacar a la Selección de una crisis y devolverle la ilusión.