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“Dedíquese primero a ser mamá”

El mes pasado, para el Día Internacional contra el Embarazo Adolescente, celebramos que los partos en mamás menores de edad (de 17 años o menos) siguen bajando, con 'tan solo' 1.999 en 2022. Celebración que se debe moderar un poco, sin embargo, porque si bien el total de casos bajó, hubo 21 nuevas mamás de 11 a 14 años más que en 2021.

Asimismo, una joven que tuvo un bebé a los 13 años sigue siendo mamá menor de edad por varios años más. En otras palabras: si bien la cantidad de partos en madres menores de edad fue de alrededor de 1.999, hubo aún más de 4.000 madres menores… de las cuales, 945 (casi un cuarto) llegó a ser mamá antes de cumplir los 15 años. Números fríos que esconden realidades que no vemos o preferimos no conocer.

Hay entre ellas muchachas que eligieron ser madre tan joven, o que tuvieron relaciones sin protección pensando que no iba a pasar nada. Hay quienes realmente no querían, pero no tuvieron la fuerza de resistir la presión; otras que pensaban que ya había que 'dar el paso'.

No obstante, también muchas de estas jóvenes mamás no tuvieron la opción de decidir si querían relaciones, y de elegir con quien. Fueron violadas, en ocasiones por su papá, padrastro, hermano… o por otras personas, y a veces con el silencio cómplice o incluso permiso abierto de la familia.

A esas jóvenes abusadas, las estamos fallando como sociedad. ¿Palabras crudas? Tal vez, pero nada comparado con la cruda realidad que ellas viven.

Porque el abuso no termina con la violación o con el nacimiento del bebé. Lo siguen viviendo en el abuso psicológico de las miradas y palabras de reprobación de quienes piensan que se embarazaron 'por calentura', salada', o tal vez 'a propósito, para tener dinero del Pani'; de quienes se acercan a ellas con comentarios vulgares o intentos inapropiados, porque 'sin duda es una fácil'. En la burla, el acoso y los insultos de quienes piensan tener el derecho de juzgar y lastimarlas.

Y, menos malintencionado, pero igual de doloroso, están las muchas personas que creen que estas chicas mamás ya no tienen más sueños que cumplir.

Durante uno de los talleres que la Fundación Tejedores de Sueños imparte sobre prevención de embarazo adolescente y habilidades para la vida, unas adolescentes madres denunciaron lo dicho por algunos de sus docentes: "Dedíquese primero a ser mamá, luego estudie". Como si "ser mamá" terminara cuando el bebé da sus primeros pasos o cruza por primera vez la puerta del kínder.

Precisamente, por haberse dedicado primero a ser mamá, miles de madres en Costa Rica claman por programas como Juntas al Bachi y otros, buscando una oportunidad para terminar los estudios que dejaron para un después que no llegó, anhelando sacar bachillerato y brincar al otro lado de las estadísticas de pobreza y desempleo.

Las estadísticas del INEC revelan otro punto doloroso: mientras que casi 48% de los nacimientos en el 2022 se dio con "madre casada o papá presente", para mamás menores de edad son sólo 13%. ¿Y, qué pasa con "dedíquese primero a ser papá"? Mientras el hombre o muchacho puede seguir su vida si quiere, ellas deben hacer malabares para combinar todo.

Sean mamás por voluntad propia, por descuido, por violación o por la razón que sea… estas jóvenes necesitan de nuestra solidaridad.

Las veo frente a nosotros en los talleres, muchachas cuyo futuro cambió de golpe. El hecho que están ahí, y sí, a menudo gracias al apoyo del Pani, demuestra que aún tienen sueños. Que desean estudiar, tomar su futuro en manos propias y forjarlo para ellas y sus bebés. Ese sueño requiere más fortaleza que la de ellas solas. Necesitan de la nuestra para lograrlo. No las fallemos.

No basta con tener protocolos para que jóvenes mamás puedan ir al cole si no se hace nada para cambiar esta mentalidad que les juzga y rechaza. No basta con decir "estudie" si no buscamos soluciones que las apoyan a vivir a la vez al ritmo de su bebé y del calendario escolar, aún si el bebé llora cuando mamá tiene examen al día siguiente; que tiene hambre cuando es hora de salir a clases.

Pero también, en este "Día internacional de la Niña", propongámonos a trabajar juntos para que cada niña pueda dedicarse a lo que le corresponde: ser niña, y dejar "ser mamá" para cuando sea adulta.

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