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Reportaje Especial

Daniel es un ejemplo para todos y no deja que su enfermedad lo limite

Es economista y está sacando dos carreras más.

Por Yaslin Cabezas | 13 de Mar. 2021 | 12:04 am
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(CRHoy.com) ¿Cuánto dura usted poniéndose un botón? ¿Lo ha pensado? Probablemente nunca se había percatado que es algo que puede hacer en cuestión de segundos, sin mucho esfuerzo. Sin embargo, a Daniel Mendoza le llevó horas de práctica aprenderlo, pues no puede mover sus manos, piernas ni dedos.

Desde muy pequeño su madre se percató que algo tenía en un pie y tras varios análisis y evaluaciones médicas, a los 2 años le diagnosticaron una enfermedad degenerativa y además le dijeron que dejaría de caminar muy pronto, pero él superó los pronósticos y caminó hasta los 15 años. Nada ha sido impedimento para lograr sus metas.

"Yo tenía la idea de que ir al gimnasio era para levantar peso, pero dije ‘yo no tengo agarre en las manos, entonces no puedo agarrar una pesa, pero ¿qué tal si incorporo los artefactos para hacer polea de pierna?' Lo trasladé y con un lazo me lo amarraba a los brazos e hice unas cuantas adaptaciones. La vida me ha tocado mucho eso, descubrir los métodos para hacer las cosas que hacen las demás personas", expresó el vecino de Coronado.

Durante todos los años de estudio fue el primer promedio de su colegio y se graduó con honores de bachillerato.

Cuando Daniel le dijo a sus padres que quería ingresar a la Universidad de Costa Rica (UCR) se quedaron anonadados. Su madre se preguntaba cómo viajaría y le encontró varios "peros", mientras que su papá le planteó la posibilidad de estudiar en una universidad cercana a su casa, para que no tuviera que exponerse ni andar en bus en su silla de ruedas. No obstante, él había obtenido un puntaje muy alto en el examen de admisión y quería demostrarle a todos que él podía sobresalir.

"La primera vez que fui a la ‘u' era la primera vez que viajaba solo. Mi mamá siempre estuvo muy escéptica, pero yo quería entrar a la UCR. Yo podía estudiar básicamente cualquier carrera y sabía que iba a poder. El primer día mi mamá me dijo váyase con Bryan' (un vecino) Y yo le dije ‘¡No! Ya Bryan mañana o la otra semana no va a estar'. Uno tiene la garantía que la única persona que lo va a acompañar toda la vida es uno mismo (…) Tras de todo tenía el condicionante que no podía equivocarme, porque la silla de ruedas que tenía, la batería solo me alcanzaba para transitar 3 kilómetros, que era prácticamente de mi casa a la parada y viceversa y el movimiento entre las facultades. No podía ir a dar vueltas a San Pedro para buscar dónde almorzar, porque de eso dependía de que en la noche pudiera regresar a mi casa. Uno en el camino siempre se encuentra personas que lo ayudan", recordó.

Este muchacho de 23 años se enamoró de su carrera de Economía y el año anterior recibió su primer título. Además estudia Ciencias Políticas y Matemática pura y durante 2 años dio clases en el mismo centro de enseñanza. Ahora también da clases particulares.

Daniel asegura que los límites se los pone cada quien y aunque le han dicho que su enfermedad irá progresando, él quiere disfrutar cada día y seguir estudiando. Además, quiere que su testimonio se convierta en un impulso para otras personas.

Creo que las cosas que alcancemos en algún momento o las que dejemos de alcanzar se deben en un 90% a lo que hagamos o dejemos de hacer. Es muy usual que todos en algún momento lleguemos a decir ‘bueno, no lo logré porque fue culpa de mis papás, de mis amistades o del sistema'. Siempre tendemos a echarle la responsabilidad a las otras personas o a las cosas que tenemos de fábrica. Yo nací con una enfermedad que no puedo cambiarla, pero sí puedo elegir qué hacer con eso que tengo. 

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