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Cultura

Músico costarricense es admitido en reconocida escuela The Juilliard School

Tiene 3 años de estudiar música en Estados Unidos

11 de May. 2025 | 8:01 am

Hace algún tiempo se dio a conocer que el joven clarinetista costarricense Luis Diego Montero fue seleccionado para continuar sus estudios en la prestigiosa Academia de Artes de Interlochen, en Michigan, Estados Unidos. Ahora, su talento ha vuelto a brillar: recientemente fue admitido en The Juilliard School, una de las instituciones artísticas más reconocidas del mundo, donde llevará su formación musical a un nuevo nivel.

Al acercarse su último año de secundaria en Interlochen, Montero comenzó a preguntarse "¿y ahora qué será de mi carrera musical?". Sin embargo, nunca dudó de sus capacidades y emprendió la larga y agotadora búsqueda de universidades.

Tuve la suerte de haber estado acá; ya había visto el proceso de otros que pasaron por las audiciones, lo que me permitió planificar todo de mejor manera, aseguró el clarinetista.

En total, buscó 8 universidades en las que podría aplicar, todas con procesos de admisión muy exigentes. Aun así, Montero confió en su talento y comenzó el proceso de enviar audiciones a varias instituciones.

Elegimos en total ocho lugares para aplicar. Uno aplica a varios porque tiene que presentarse a una audición y hay muchas personas compitiendo. Hay que tener otras opciones. Entonces uno prepara el repertorio, las piezas que le solicitan, y comienza a mandar las aplicaciones a las universidades, explicó el costarricense.

Montero explicó que los profesores inician el proceso de selección evaluando si las audiciones ameritan pasar a una etapa en vivo. El costarricense fue uno de los elegidos y logró ser admitido. Incluso solicitó una beca, gestionando personalmente todo el proceso con el departamento financiero de la universidad, y lo logró.

Anduve viajando a las distintas universidades a las que apliqué, y finalmente fui admitido en varias. Es un proceso largo, hablando con la oficina financiera de cada universidad, comentó.

Montero forma parte de un pequeño grupo de costarricenses que ha tenido la oportunidad de estudiar en instituciones tan prestigiosas, lo que representa un enorme logro.

Es un lugar muy prestigioso, uno de los mejores del mundo para estudiar música. Estoy muy feliz, muy contento, muy emocionado de poder continuar, expresó.

El reto de estar lejos de casa: ¿Cómo logra sobrellevar la distancia con su familia? Montero admite que cada día es una lucha constante, ya que es muy unido a sus seres queridos. Sin embargo, asegura que siempre ha contado con su apoyo incondicional, lo que le permite sentirse acompañado a través de mensajes o llamadas casi todas las noches.

Es muy duro. En mi primer año acá no solo fue difícil por no tener a mi familia, sino también por factores como el clima o la comida. Con el tiempo, el propósito de uno y el objetivo pesan más que el hecho de salir del país y vivir fuera, reflexionó.

Inicios en la música

Desde muy pequeño, la música estuvo presente en su vida, gracias a que su familia siempre lo motivó a explorar esa rama artística. Ingresó primero a una academia de piano, pero años después la dejó.

Luego logró entrar al Sistema Nacional de Educación Musical (SINEM), aunque al principio no sabía qué instrumento quería tocar. Tenía en mente el trombón o el violín, pero no logró ingresar en esos programas. Fue entonces cuando el director del SINEM le mencionó que tenían un clarinete guardado… y fue amor a primera vista.

Con el paso del tiempo, Montero fue perfeccionando su técnica, hasta que pudo ingresar al Instituto Nacional de la Música (INM), donde conoció a su profesor Lenin, a quien considera una figura fundamental en su crecimiento tanto personal como artístico.

Les agradezco a cada uno de los profesores, porque sin ellos no sería la persona que soy hoy, reconoció.

Gracias al impulso de su profesor Lenin, quien lo animó a buscar campamentos y oportunidades en el extranjero, en 2022 se dio a conocer que Montero fue admitido en la prestigiosa Academia de Artes de Interlochen, donde ha estudiado durante 3 años.

Me aceptaron, me becaron y pude venir. Ya este es mi tercer año; me gradúo de secundaria en unos 15 días, contó.

Adaptarse a otra cultura, comida y estilo de vida ha sido un gran reto. Sin embargo, su amor por el clarinete y sus ganas de superarse han sido más fuertes que cualquier obstáculo.

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