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Cultura

MacGyver se coló desde la pantalla al habla popular de los ticos

Conozca qué tienen en común el Quijote, Cantinflas y MacGyver

Richard Dean Anderson encarnó al hábil, sabihondo y simpático MacGyver. Foto CBS

Richard Dean Anderson encarnó al hábil, sabihondo y simpático MacGyver. Foto CBS

Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que en cada barrio o grupo de amigos existe un MacGyver: aquella persona que sabe resolver, con lo que tenga a mano, cualquier situación apremiante, cualquier desperfecto, cualquier emergencia que se presente.

Pero tal vez no seamos conscientes de que esta figura ha dado lugar a una palabra nueva en el habla cotidiana: "Hacele un macgyver, hay que hacerle un macgyver, lo macgyvereó". Son todas ellas frases que hemos escuchado y entendemos sin problema.

El origen del término la mayoría lo conocemos también: Angus MacGyver, el personaje principal de la serie MacGyver que se transmitía en la televisión en la segunda mitad de la década de los ochenta.

En ella, MacGyver salía de las más apremiantes situaciones de peligro improvisando con los objetos que tuviera a mano. Así, con soda y vinagre hizo una pantalla de humo para escapar de sus captores; con un cactus arrancó el motor de una camioneta y con unos binoculares desvió un peligroso rayo láser.

En todas esas ocasiones, y en los 134 episodios de la serie, MacGyver hizo gala de su ingenio para salir avante. Fue tal el impacto de aquel programa en las generaciones que lo seguimos que, cuando en 2015, el diccionario Oxford incluyó el término como un nuevo verbo en sus páginas, a nadie le extrañó.

Cantinflas, quijotes y don juanes

Todos entendemos qué es hablar cantinflescamente. Foto Wikipedia de un mural de Diego de Rivera.

Todos entendemos qué es hablar cantinflescamente. Foto Wikipedia de un mural de Diego de Rivera.

La creación de nuevos vocablos a partir de personajes ficticios no es nada desconocido en la constante evolución del idioma.

Todos sabemos lo que es que es hacer "una quijotada", el hablar "cantinflesco" e incluso ser "un don Juan". Para ello no tenemos necesariamente que haber leído el Quijote, conocer al personaje de Mario Moreno o al personaje de José Zorrilla.

Otro ejemplo: los bisabuelos utilizaban el verbo "gardelear", con el significado de ser galante, seductor, enamorar.  La inspiración de este verbo era, por supuesto, el cantante Carlos Gardel, con su sugerente estilo de cortejar.

Como explica el escritor Alex Grijelmo, entendemos esos términos porque en ellos aparecen "raíces con tal fama en su tiempo y en los siguientes (que) cuando pasaron al  idioma general, los hablantes podían identificar sin problemas de qué se estaba tratando".

"Lo interesante de la palabra "macgyver" -y de la expresión "hacer un macgyver"- es que ejemplifica la fuerza de la imaginación popular. Con ella se rompen las fronteras entre la realidad de cada día y un personaje de ficción", nos dice Guillermo Barzuna, profesor de la Escuela de Literatura de la Universidad de Costa Rica.

Tal vez la palabreja no comparta el ADN de  nuestro idioma, porque proviene de un nombre propio en inglés, pero sí que comparte con varios de los términos señalados el hecho de que un personaje de la ficción se traslada tranquilamente a nuestra vida cotidiana, tal como lo hicieron en su momento don Quijote o don Juan.

¿Cuándo la palabra macgyver entrará al diccionario de la lengua español? Esa es una incógnita. La Academia es un poco quisquillosa (y hasta contradictoria) en sus decisiones. Pero mientras eso sucede, seguiremos escuchando y pronunciándola en nuestra cotidianidad.

Incluso, quienes viajen a Horquetas de Sarapiquí en algún momento, sepan que encontrarán a la vera del camino el Taller MacGyver, en donde, por supuesto, le salvarán la tanda.

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