Del abandono al arte: Las cajas que cobran vida a través del lente de Luis Diego Ramos
Las cajas de telecomunicaciones —gastadas por el tiempo, cubiertas de grafitis y saturadas de publicidad— suelen pasar desapercibidas en medio del ritmo acelerado de la ciudad. Para muchos, son apenas estructuras olvidadas, rincones sin vida que se confunden con el ruido visual urbano; para otros es un lienzo.
Así lo demuestra el fotógrafo Luis Diego Ramos, quien, a través de su lente, toma fotografías que se convierten en el propio arte que admira y que se transforma en su museo.
En ellas se pueden ver grafitis de perros, cajas llenas de papeles pegados, basura a su alrededor, cajas pintadas de un solo color que contrasta con la pared que se encuentra atrás e incluso algunas que están oxidadas; otras tienen grandes obras que algún pintor llegó a realizar en ellas.
Aunque no todas son de importancia, para Ramos y quienes aprecian este arte, es posible encontrar historias de amistad, de cariño, de amor e incluso un vínculo con la vida urbana que las rodea en estas cajas de registro.
Ramos asegura que, tras observar tanto la ciudad, su curiosidad lo llevó a darse cuenta de que en estos rincones habría más vida alrededor desde hace nueve años. Incluso afirma que este proyecto de fotografiar estos sectores se convirtió en un amor profundo que mantiene por San José.
Aquella primera vez, fotografió las cajas telefónicas para él, pero en ese momento también comprendió que cada una de las cajas que ha fotografiado tiene mensajes que le dan sentido a las imágenes y a lo que quieren transmitir.
"Son museos que nadie visita. Sobre sus superficies metálicas, la ciudad ha escrito capas de historia: grafítis, pegatinas, carteles rasgados, pintura deteriorada, óxido. Cada caja es un palimpsesto urbano, un archivo involuntario de la memoria colectiva", destaca el artista en su página web.
Dio un claro ejemplo de ello, como lo es la fotografía de una caja que se encuentra cerca de la parada de buses de San Pedro, San José, por donde transitan estudiantes universitarios.
"Los mensajes cambian y todo tiene sentido, incluso dependiendo de la población que rodea el sector", mencionó Ramos.
Este artista no solo espera poder conectar con sus fotografías, sino también que las personas externas que observen su trabajo tengan la oportunidad de apreciar el arte tal y como él lo ve. Incluso contó que algunas personas que ya han visto su trabajo le han mencionado que cada vez que ven una caja telefónica recuerdan las grandes manifestaciones artísticas.
No solo fotografía San José; su pasión por estos sectores "olvidados y sin vida" lo ha llevado también a retratarlos en Panamá, El Salvador y Guatemala, lugares en los que ha podido descubrir nuevas historias a través de estos espacios.
Él comparte estas fotografías a través de sus redes sociales e incluso mantiene una página web (www.luisdiegoramos.com). Allí busca exponer su trabajo y contarle a las personas cuál es su forma de ver este arte.














