De la viola al aula: La Pasión de Linda Pérez por la música
La joven actualmente tiene 23 años
El amor por la música es difícil de describir con palabras. A veces, ese amor trasciende y se transforma en una pasión inquebrantable, en un lenguaje lleno de esperanza. Así lo vive Linda Pérez, estudiante de viola en el Instituto Nacional de la Música y profesora en el Sistema Nacional de Educación Musical (SINEM). Para ella, la música no es solo una carrera: es su forma de ver la vida. Gracias a esa pasión que la mueve cada día, ha logrado abrirse camino y continuar con sus estudios, combinando enseñanza y aprendizaje en una misma melodía.
Detrás de esos grandes logros hay una persona con una historia que contar, una historia llena de sacrificios, como lo fue haber dejado su país a los 16 años, una decisión que tuvo que tomar debido a la situación que atravesaba Nicaragua en 2018. Llegó a Costa Rica con un solo propósito: continuar sus estudios y seguir sus más grandes anhelos y sueños.
Fue entonces cuando tomó la decisión de postularse al INM, donde logró entrar como una de las músicas más destacadas y consolidadas. Solo había tres cupos en ese momento, y Díaz luchó contra todo y logró destacarse entre los 20 postulantes que se encontraban.
Actualmente es una de las estudiantes más destacadas de Viola en el INM, ya que incluso ha tenido la oportunidad de ir a representar a la institución hasta tierras brasileñas, algo que sin duda cuesta ganárselo. Además, ha sido invitada en la Orquesta Sinfónica Nacional en donde ha tenido la oportunidad de tocar con grandes músicos nacionales, algo que ella describe como un total sueño cumplido.
Aunque su meta era estudiar en Estados Unidos, en Costa Rica logró encontrar un lugar donde poder realizar lo que más ama: dar clases a niños y niñas, por ell0, en el SINEM de Mata de Plátano le dieron la oportunidad de trabajar por servicios profesionales. Su trabajo no solo le permite continuar con sus estudios, sino también le brinda un gran propósito: enseñar con el corazón, más allá de la teoría.
He visto profesores que, a veces, tratan mal a los alumnos, lo que deja un mal sabor en ellos, y yo no quiero eso. Cuando doy clases a mis alumnos en el SINEM, solo me pongo a pensar que esos niños van a crecer y van a decir: ‘Tuve una profesora que me hacía sentir súper bien'. Quiero que ellos lo disfruten y se lleven ese bonito recuerdo de mí, indicó Díaz, quien con ilusión demuestra el cariño y la pasión que le transmite a sus alumnos.
Esa es mi misión: enseñarles bien a esos niños de la manera en que se sientan bien, indicó Díaz.
Sus alumnos es una parte importante de su inspiración y motivación, los quiere tanto como a ella quisiera que un profesor le diera ese cariño, por ello en el aula intenta realizar sus clases lo más interactivas posibles, que siempre estén llenas de mucho aprendizaje y sobre todo una bonita experiencia.
Además, uno de sus impulsos para trabajar son sus padres, quienes actualmente se encuentran en Nicaragua. Su mamá atraviesa una situación difícil, pues necesita un trasplante de corazón, el cual aún sigue esperando. Linda siempre busca la manera de ayudarles, ya que la situación económica no es la mejor.
Quiero seguir aprendiendo, quiero seguir creciendo, menciona Díaz con ilusión.
La pasión de Díaz por los niños es algo que, sin duda, va más allá. Para ella, no es un simple trabajo, pues lo hace con el corazón y no duda de que es algo que quiere seguir haciendo por el resto de su vida, para no solo cumplir su sueños, sino el de los demás niños y niñas que enseña con el corazón.


