Cuentacuentos encuentra su pasión en el país y lleva alegría a niños
Ama llevar arte y cultura a personas que se encuentran en zonas rurales
(CRHoy.com) Mirella Espinoza, es una joven ecuatoriana de 28 años, y en el país descubrió su pasión, ser cuentacuentos, ella se dedica a sacar sonrisas, relatar historias y trasmitir momentos a grandes y pequeños.
Ella vive en Costa Rica desde hace nueve años, al país le agradece no solo la oportunidad de vivir de su arte, sino que también, el reconectar con sus ancestros a través de las historias, los paisajes, las personas y el sanar a través de las letras.
Amor con la narración oral
"Cuando descubrí la narración oral, me di cuenta de que había otra forma de vivir los textos, que era compartirlo con las personas, me di cuenta de que no era solo leerle a las personas, sino contarles a las personas, (…) otra parte de poder vivir las historias, vivirlas en colectividad", comentó Mirella.
De pequeña nunca imaginó que su pasión sería la de contar historias, expresarle a los niños y a las personas de comunidades rurales el maravilloso mundo que se puede hallar detrás de una pluma con imaginación y un mensaje que traspasa el papel.
Comenta que hace nueve años no se encontraba en su mejor momento, fue entonces cuando migró de su natal Machala para venir a estudiar Filología en la Universidad de Costa Rica (UCR) y así refugiarse en los libros.
Descubriéndose en Costa Rica
"Un tío mío que vivía acá con su familia, que llevaba bastantes tiempo, como 8 o 10 años, me habló de la Universidad de Costa Rica y me dijo puedes venirte y vivir con nosotros (…) encontré una carrera extraña que se llama Filología, vi que todo lo que allí se daba era literatura y por ahí unas cosas lingüísticas y me emocioné un montón", relató Espinoza.
Recién llegada, Mirella se enamoró del país, supo que quería seguir aquí; sin embargo, se encontró con un primer reto, como costearse la carrera, en medio de la incertidumbre, pero con muchas ganas de continuar, optó por inscribirse en un programa de beca artística, sin sospechar que se encontraría con el oficio que hoy le brinda las mejores satisfacciones.
"Audicioné para el grupo de narración oral (…) yo pensaba, yo le puedo leer a los demás, en ese grupo que se llama narrarte de la UCR, tuve ese primer contacto con la narración oral como una disciplina artística", comentó Mirella.
De la mano de la narración oral fue como esta artista pudo quedarse en el país, enamorarse de las historias y vivir entre el mundo de las letras y la narración, cuenta que es esta profesión la que le ha proporcionado conocer lugares en Costa Rica, que la trasladan a su querida costa ecuatoriana.
"Es como es bonito, ha sido un descubrimiento bonito (…) contando cuentos de literatura infantil o estudiando literatura infantil (…) también trabajo con otras poblaciones, eso me gusta mucho, como involucrarme en comunidades rurales" señaló Mirella.
Para ella llevar cultura a espacios alejados del Gran Área Metropolitana o a zonas vulnerables, es lo que realmente ama, nutrirse de las historias de esos pueblos, vivir la ilusión que provocan los cuentos a los niños.
Contar historias y vivir de hacerlo no es su sueño más grande, menciona que su sueño idílico es crear un festival de narradoras mujeres y personas que se identifiquen con este género, menciona que quiere impulsar a las mujeres en este campo artístico.
"Es como de los trabajos que yo más adoro, (…) trato de organizar a las mujeres narradoras de acá, como para que contemos cuentos, a veces surge, a veces no (…) yo sueño un montón con hacer un festival de narradoras orales", expresó la narradora.
Activismo desde su trinchera
Aparte de contar y trasmitir historias, Mirella trata de hacer activismo, es crítica con la participación femenina en el mundo de las artes, y considera que el género femenino debería tener un mayor peso en los escenarios latinoamericanos.
"Tengo un rollo ahí político, todo lo personal es político, tengo un rollo político con la cuota artística (…) tenemos a una mujer entre 18 hombres, una mujer por ponerla, o sea, solo por decir que ya las completamos la cuota artística de la mujer y eso es así en muchos espacios, o sea, en la música, en el teatro y en la narración ocurre esto" dijo Mirella.
Mirella tiene la certeza de lo transformador que es el mundo artístico, desde su trinchera desea seguir llevando cultura a grandes y pequeños, apoyar a otras mujeres y seguir entregándole al país su retribución por ser el lugar que le dio la oportunidad de vivir de las artes.










