Cruzrojista perdió pierna en accidente, pero no su espíritu de ayuda
Luis ha sido reconocido por sus labores de rescate dentro de la Benemérita
Luis Quirós, mejor conocido como "Condorito", de 49 años, es un cruzrojista voluntario que hace unos años tuvo un accidente que le provocó la amputación de una de sus piernas, sin embargo, dicha situación no le quitó su espíritu de ayuda.
Quirós, quien es esposo, padre de 2 hijos y vecino de Alajuela, lleva ya 25 años siendo parte de la Benemérita, dedicando su tiempo al servicio, rescatando personas en sus distintos contextos.
Yo empecé manejando ambulancia y ya después de ahí me empecé a especializar en el área de rescate, que es donde estoy yo.
Yo manejo ambulancia, pero mi especialidad es la recuperación de cuerpos, con cuerdas, en guindos. Además, tengo cursos de vehicular pesado, ya cuando hay accidentes con el tren, tráiler y de ahí abarco todos los accidentes", contó a CRHoy.com.
Según contó el paramédico, desde su juventud tenía esa vocación de trabajar por y para las personas, donde pudiera ayudar a la sociedad.
"Cuando estaba niño fui parte de los scouts, entonces como a esa edad soñaba con ser bombero y fue ahí donde empecé, como bombero y luego manejando para la Cruz Roja", agregó.
El 28 de setiembre de 2012, este voluntario tuvo un accidente que le provocó la amputación de su pierna derecha, esto en el centro de Alajuela.
El paramédico iba en moto cuando una conductora lo atropelló y le causó dicha lesión. No obstante, pese a lo ocurrido, este valiente hombre no se dio por vencido.
Iba para la casa, un carro se brinca el alto, se pasa la señal de alto y colisiona la moto en la que yo iba montado, con tan mala suerte que me amputó una de las piernas.
Dos años después, según yo, tratando de salvar la pierna, vi que no se podía, al no poderse yo mismo tomo la decisión, agarrado de la mano de Dios, de amputarme la pierna", agregó Quirós.
Su vocación por ayudar siempre se ha mantenido intacta, incluso después de haber ocurrido el accidente.
Con mucha valentía, don Luis aceptó la realidad de ese momento, que, según cuenta, fue muy dolorosa de asimilar, pero no se dio por vencido.
"Yo me agarré de Dios, pero también puse mi granito de arena, porque yo quería volver a ser el mismo, volver a la Cruz Roja para seguir haciendo lo que más me gustaba.
Como soy de Alajuela, allá se hizo una campaña, una recolecta para pagar la operación de la amputación y conseguir una prótesis", contó Quirós.
Actualmente, el cruzrojista continúa haciendo sus rescates, ya que según contó, "los límites están solo en la mente".
Por esta fortaleza y dedicación, Quirós ha recibido reconocimientos, por los rescates que ha hecho, entre ellos, el rescate de personas en el terremoto de Cinchona en 2009.
El paramédico, además de ser voluntario, también dedica su tiempo al trabajo propio, ya que realiza la instalación de canoas en viviendas, algo que pese a su condición no es un impedimento.
Jugador de voleibol sentado
Además de sus labores, don Luis también es parte de la selección de Paralímpicos, en voleibol sentado.
"Cuando entro al área de discapacitados, el Comité Paralímpico me contacta para ver si quería hacer algún deporte. Yo nunca, nunca había jugado voleibol en mi vida, pero como soy una persona muy deportista que me gusta hacer muchas cosas, entonces acepté, entré y con tan buena suerte que he ido como a 5 países ya con la selección de voleibol a representar a Costa Rica", detalló el paramédico.
De acuerdo con Quirós, su vida en efecto cambió por completo luego del accidente, pero nada lo frenó, porque su fe en Dios es lo que lo mantiene en pie, y con fuerza para todo lo que ama hacer, desde ser voluntario, hasta ser deportista.
"Hay que tener muchas ganas de hacer las cosas, eso sí, siempre agarrado de la mano de Dios, porque sin él no podemos hacer nada.
De ahí en adelante es poner nuestro grano de arena para poder salir adelante, porque si no, no se puede", expuso.
Pese a los altibajos que ha tenido en la vida, Quirós con su testimonio hace un llamado a la fe, a tener paciencia y ser perseverantes, ya que como él dice, "después de la tormenta, llega la calma".
"Todo hay que ponerlo en las manos de Dios, no importa el creo o la religión que practiquen, si creen en Dios sabrán que todo llega con calma, pero también hay que tener muchas ganas de superarse.
La vida continúa, no se queda ahí por más de que el destino nos tire al suelo, porque eso va a depender de nosotros, si queremos levantarnos, por más grave, por más delicado que sea, depende de uno, si uno quiere levantarse", puntualizó.