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Reportaje Especial

Con 72 años, suma 21 escaladas al cerro Chirripó

23 de Feb. 2020 | 12:00 am

(CRHoy.com) Con 72 años, don Carlos Quirós puede presumir que conoce el cerro Chirripó como la palma de su mano, pues ha estado en la cima en 21 ocasiones y espera seguir sumando experiencias.

Su pasión por el senderismo inició cuando era un niño e iba con su familia al volcán Turrialba, desde el centro del cantón. Llegó un momento en el que perdió la cuenta de todas las veces que había ido.

"La experiencia era muy bonita y subí muchas veces desde los años 60. ¡Ahí comenzó todo! Siempre había querido ir al Chirripó, pero no encontraba quién me diera algunos consejos y años después, conocí a un amigo -Federico- en las montañas de Escazú y encontramos que teníamos afinidad. Él me contó que era un veterano… ¡Era la persona que yo andaba buscando!", detalló.

Don Carlos se preparó y con mapa, brújula y machete en mano se aventuró con un grupo de amigos, en 1981. Él asegura que el actual camino que utilizan para subir, lo marcaron ellos hace muchos años atrás, cuando no había ni siquiera el albergue.

"¡Había que llevar todo! En ocasiones no estaba ni el guardaparques. A veces nos quedábamos hasta 10-15 días ¡Lo que nos alcanzara la comida! En esos años había que llevar tiendas de campaña, combustible para cocinar, agua. Había ocasiones donde durábamos 2 días porque era demasiada la carga que llevábamos. Me es muy satisfactorio ver que ese sendero que nosotros abrimos, es el oficial", recordó.

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Aunque dejó de ir por un tiempo, hace unos años retomó las caminatas junto a sus hijos y procura subir al menos una vez al año. 

"Federico era estadístico y él llevaba la cuenta -ya murió- y una vez me dijo que había subido 18 veces. Recientemente estuvimos y ese fue el ascenso número 21.

El cerro Chirripó no es el único que conoce. Varias montañas del país las ha escalado con entusiasmo y también guarda gratos recuerdos de caminatas en Estados Unidos, Perú y recientemente en el cerro Tajumulco, el más alto de Centroamérica, que se ubica en Guatemala y que, precisamente subió con su nieto de 9 años y su hijo.

Todos los días don Carlos asiste al gimnasio a las 5:00 a.m. y reconoce que eso le da vida. No padece de ninguna enfermedad ni toma ningún medicamento. Su buen estilo de vida, dieta balanceada y ejercicio lo mantienen como un roble.

Pienso seguir en la actividad del montañismo hasta que mi salud y la edad me lo permitan. En esta etapa de mi vida construir recuerdos, compartir experiencias, vivir juntos momentos desafiantes, sería el mejor regalo que podría dejar a mis hijos y nietos.

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