“Es la primera vez que lo vemos”, dice fiscal sobre producción de cocaína líquida en el país
Organizaciones recurren a estos métodos para burlar controles policiales.
El martes, una organización dedicada al trasiego de cocaína líquida en refrescos fue desarticulada. Ese día, Randall Zúñiga, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), indicó que el grupo, liderado por un hombre apellidado Lozano, de nacionalidad colombiana, se encargaba de captar droga desde el sur del continente para posteriormente exportarla de forma líquida, es decir, pasaban la pasta base a líquido y con eso ejecutaban la exportación.
El modo de operar era a través de una empresa nacional dedicada a la producción de bebidas carbonatadas bajo la marca Minerva, para exportar la cocaína a diferentes países de Europa y Asia.
El caso puso en evidencia para las autoridades cómo las organizaciones criminales comienzan a diversificar sus métodos para enviar droga internacionalmente, pues aunque existen registros de cocaína líquida en otros países, es la primera vez que en Costa Rica logran dar con un grupo que mantiene un laboratorio para convertir el estado de la droga.
"Encontramos cocaína líquida en Costa Rica, no solo en Israel en el decomiso inicial que motivó toda esta investigación, sino en dos lugares en Costa Rica. Ellos (los sospechosos) estaban en capacidad de hacerla aquí en Costa Rica, eso es lo novedoso, la cocaína líquida es una forma de trasegar, pero haber visto nosotros un lugar donde se hiciera el proceso químico para lograr pasar cocaína de estado sólido a líquido es la primera vez que lo vemos en el territorio nacional", explicó el fiscal adjunto Mauricio Boraschi a CRHoy.com
Burlar controles policiales
Según el director del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), Fernando Ramírez, organismos internacionales como la agencia antidrogas de los Estados Unidos, han alertado de esta forma de trasegar el clorhidrato de cocaína, no obstante, este caso es particular porque en el pasado se registraron casos en jarabes de azúcar, pero hasta ahora en refrescos. Una de las razones de las nuevas modalidades, podría asociarse con que el afán de las organizaciones por burlar los controles policiales como los escáneres de Moín, que para detectar un contenido líquido requerirían de mayor desarrollo y capacitación de personal.
"Es muy difícil la detección por parte de las autoridades, porque ese refresco lo pasamos por un escáner y nosotros no vamos a detectar la presencia de la cocaína, tendríamos que abrirlo, hacerle una prueba de campo y verificar que en efecto ahí hay alguna sustancia", indicó.
Al mismo tiempo, Ramírez sostiene que los criminales requieren de algún profesional, ya sea en el área de química, ingeniería química o alguna profesión similar que les oriente sobre la manera en que puedan convertir este sólido para que se disuelvan el líquido y qué tipo de solvente es el que se va a utilizar para lograr nuevamente que esa cocaína pueda ser utilizada en su presentación final, que sería el clorhidrato de cocaína, por lo que no es un trabajo sencillo y requiere de inteligencia previa.
"Esto ha sido un mecanismo que se ha utilizado en otros países. Colombia ya lo advertía que ellos habían detectado tráfico internacional de cocaína a través de esta metodología y nos lo ponían en conocimiento hace aproximadamente dos años, pero bueno, evidentemente estos grupos delictivos buscan también otras fuentes de información para tratar de incorporarlos ellos en su giro comercial ilícito", afirmó.
Laboratorio
Randall Zúñiga, director del OIJ, comentó a CRHoy.com que se ubicó un laboratorio de la organización en Vázquez de Coronado, donde había varias pichingas y sistemas de destilación y de filtrado, que lo que hacen es generar el producto final, una sustancia líquida similar a cualquier otro elemento como agua o jarabe y a través de un solvente permite mantener las propiedades de la cocaína, que pueden ser reactivas bajo un procedimiento posterior en el cual se pasa de líquido a sólido.
Según la investigación, un decomiso de esa droga en Israel fue clave, pues desde ese país alertaron a las autoridades costarricenses, quienes durante las pesquisas determinaron que el cargamento había salido desde Costa Rica hasta Jordania y posteriormente viajó por tierra a Israel. En total fueron 185 botellas, de las cuales, 150 eran de cocaína líquida, que en pasta dura serían unos 100 kilos.
Zúñiga también afirmó que durante los allanamientos se decomisaron 26 vehículos de alta gama y 39 propiedades, por un monto de 6000 millones de colones, precisamente, la organización lo que hacía era reinvertir las ganancias que les generaba la venta o exportación de cocaína líquida en diferentes inversiones nacionales de bienes raíces, como un centro comercial en Limonal, Guanacaste, así como varios complejos de apartamentos, propiedades y polleras.
Ramírez añadió que la cocaína no solo puede transportarse a través de esa manera, pues existen otras formas donde se impregna como en hojas de papel, para también poderlo enviar y evitar ser descubiertos.
