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ChatGPT y el proceso educativo

Por Agencia / Redacción | 3 de Nov. 2024 | 4:23 am

¡La inteligencia artificial vino para quedarse! Y conforme el tiempo transcurra sus capacidades mejorarán. Gracias a eso, estas herramientas permitirán avanzar con mayor rapidez en varias disciplinas y actividades del ser humano. ¿Parece una ventaja, no? Lo es, no obstante, habiendo utilizado la palabra herramienta, quisiera detenerme un instante en su significado. Esta palabra, entendida como un instrumento capaz de permitirnos alcanzar un fin, según sea su uso, podrá cumplir su propósito o ser lo contrario. ¿A qué me refiero con lo contrario? De no utilizarse con sabiduría podría traer consigo graves repercusiones.

En fechas recientes, tentado por el modelo educativo virtual, decidí matricular una licenciatura con énfasis en mercadeo. Los profesores correspondientes a cada curso formaban grupos de estudiantes para llevar a cabo distintos trabajos. Allí, fui testigo de un uso desmesurado de ChatGPT. ¿Cómo lo supe? ¡Fácil! Cuando mis compañeros escribían en el chat de Teams, en Whatsapp o por otros medios era común encontrarse con errores de… Eh, perdón, me corrijo, errores no, eran horrores de ortografía. Pero… ¿Y la ortografía en los trabajos? ¡Fíjense que curioso! Al dividir los segmentos del proyecto entre cada uno de los participantes, una vez entregados, parecían haber sido escritos por Michael Porter o Philip Kotler (figuras reconocidas en dicho campo).  Además, al introducir el texto en programas para detectar IA solía obtener porcentajes superiores al 80%.

—Marco, pero algunos estudios indican que esos detectores de IA no son del todo fiables cuando se someten al análisis de un párrafo.—Podría argumentar el lector—. O, incluso, pudo ser obra de ellos y solo utilizaron el mentado software para pulir la puntuación y los "horrores" de ortografía.

¡Ese es un buen argumento!, sin embargo, lo pongo en duda. ¿Por qué? A mayor cantidad de palabras ingresadas, mayor precisión posee el programa. Si a eso le agregamos una redacción diametralmente distinta entre redes sociales y trabajos, la certeza parece apuntar en la dirección de mis pensamientos. ¿Cuál es el problema? Si mis elucubraciones son ciertas y algunas personas solo copian la pregunta y el programa les da una respuesta, entonces, ¿quién está pasando el curso, ChatGPT o los estudiantes? Esto lleva a otra pregunta. ¿Están, estas personas, capacitadas para ejercer?, ¿cómo saberlo? La única manera es regresar al modelo antiguo. Sí, ese sistema práctico y eficiente donde solíamos hacer exámenes y trabajos en modo presencial utilizando papel o algún medio mecanizado sin acceso a internet. Solo así es posible medir los conocimientos aprendidos.

Otro mecanismo útil, para garantizar la competencia del estudiantado, sería incorporar un examen a mitad de carrera y otro al finalizar la misma. ¿Aprobó el examen? Muy bien, puede continuar. ¿No lo hizo? Entonces no se encuentra capacitado y deberá estudiar para sanar las deficiencias en su conocimiento. ¡Así de simple! Si no hacemos algo y rápido, en unos años estaremos rodeados de incompetentes con título universitario aprobado por ChatGPT. ¡Eso sí será un problema!

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