Café perdió miles de hectáreas y productores en los últimos 20 años
El café en Costa Rica se siembra hoy en menos hectáreas y con menos productores que hace 20 años, según muestran los datos históricos del Instituto del Café (Icafé).
En 2005, la caficultura contaba con casi 103.000 hectáreas en el país, área que se redujo a 84.000 en 2014 y luego a 82.500 para 2025.
La caída en la cantidad de productores es todavía más marcada. En la cosecha 2004-2005 el país tenía 59.000 personas dedicadas a este cultivo, pero dos décadas después la cifra apenas supera las 24.000.
A inicios de siglo Costa Rica producía más de 2,5 millones de fanegas, mientras que el dato más reciente de la cosecha 2024-2025 fue de 1,8 millones.
Sin embargo, en los últimos años la producción registra un comportamiento más estable, con subidas y bajadas cada periodo, pero siempre en el rango de 1,6 millones a 1,9 millones de fanegas. Una fanega corresponde a 20 cajuelas.
La buena noticia es que, pese a estas reducciones, otros indicadores crecen. El número de beneficios de café se multiplicó tres veces, de 101 a 307. Los exportadores ahora son 99, mientras que hace una década eran 74.
Esta dinámica puede reflejar varias situaciones que vive la caficultura, por ejemplo una mayor industrialización del sector, un mercado concentrando en menos manos pero con mayor capacidad de procesamiento y más posicionamiento del grano a nivel internacional.
Crecimiento urbano mató cafetales
La pérdida de área cultivada y producción puede deberse a diversos factores. La presión de la urbanización es uno de los más importantes.
En la Gran Área Metropolitana (GAM) decenas de hectáreas se han reconvertido a proyectos residenciales, industriales o comerciales. Esto ha golpeado el cultivo en lugares como Heredia y Alajuela.
Otros lugares que antaño fueron tradicionales ya no producen café, como Guadalupe o Moravia.
En Tres Ríos los cafetales también han dado paso a residencias y comercios, algo notorio en la llamada calle vieja. En esa región solo sobreviven las fincas más grandes, los cafetales pequeños desaparecieron.
Miguel Barquero, jefe de Investigación del Icafé, comentó que no existe un dato claro de cuántas hectáreas de café han desaparecido por la presión urbana. La entidad tiene pendiente realizar un nuevo censo para actualizar el dato.
No obstante, otras regiones viven la tendencia inversa. En Los Santos y Pérez Zeledón está creciendo el área dedicada al café. En Coto Brus años atrás se redujo, pero ahora vuelve a expandirse.
Barquero atribuyó este aumento a factores como la participación de jóvenes en el cultivo, la reputación del café de altura y una buena rentabilidad del negocio en esos lugares.
Clima y tipo de cambio también afectan
El cambio climático es otro factor que genera efectos negativos en el cultivo de café. Las investigaciones han demostrado que la variabilidad climática, plagas y enfermedades mataron cientos de hectáreas desde los años 90.
Los cultivos ubicados a menos de 1.000 metros de altura son más vulnerables a este riesgo.
Más recientemente, la caída del tipo de cambio y el descenso de los precios internacionales del café están deteriorando los ingresos de productores y exportadores del grano. Esto hace temer una "tormenta perfecta" para el sector en la cosecha 2026-2027. Ambas situaciones están reduciendo drásticamente la rentabilidad.
"El sector está bajo una presión real y creciente, ya que la combinación de un tipo de cambio desfavorable y precios internacionales a la baja amenaza la sostenibilidad económica de miles de productores", advirtió en marzo Gustavo Jiménez, director ejecutivo del Icafé.
Una menor disponibilidad de mano de obra, especialmente en la GAM, es otro factor que sacude al sector cafetalero.





