Bon, el surinamés que hace que los chinos se enamoren de Costa Rica
Beijing, China — Es la tarde del viernes en Pekín, la gigante capital de China. Cientos de ciudadanos de este país caminan por uno de los centros comerciales más importantes de la metrópoli.
Ahí, en una de sus esquinas está Bon, cuyo nombre de pila es Benildo van Ewijk, un ciudadano surinamés que radica en el gigante asiático y que quizás es el embajador más importante de Costa Rica en esa nación.
Con una sonrisa encabeza una feria comercial instalada en la plaza de un enorme mall chino. Se distingue entre los demás porque lleva consigo una camisa con los colores nacionales y las letras de nuestro país.
"Pura vida", responde como si fuera un tico más. Su historia con Costa Rica está llena de romanticismo y sabor.
Su trabajo, como de hormiga -hablando de persona a persona- quizás y funciona más que la diplomacia. En pocos minutos recibió a decenas de asiáticos en su pequeño toldo, a quienes les explicó las bellezas de Costa Rica, dónde se ubica, y las bondades del sabor del café nacional.
Precisamente, el café es la respuesta a la pregunta de qué hace un surinamés vendiendo productos ticos en la inmensidad de la China.
"Me gusta mucho el café y he ido a Costa Rica a aprender sobre esto. Descubrí que es uno de los mejores cafés del mundo. Me gusta mucho", reitera.
Actualmente tiene 37 años y radica en este país de Asia, en una empresa de importación y exportación de productos de agricultura en la que puede traer el café tico y distribuirlo entre los chinos que, según dice, son buenos compradores pese a su alto precio, confiesa entre risas.
"Quiero enseñarles a los chinos sobre el café de Costa Rica y sobre su cultura. El café de allá tiene un sabor muy bueno, tiene diferentes características a las de otros países. En China se vende muy rápido, les gusta mucho, lo compran aunque sea caro", afirma.
Su precio ronda los 100 yuanes (moneda china), unos 7.300 colones, o incuso los 200 yuanes, dependiendo del tipo de café que ofrece esa marca que distribuye.
Una taza de amor
Esta historia protagonizada por un surinamés y el café, también tiene un tinte romántico. El amor de Bon por Costa Rica y por el café, responde al amor que siente por su novia, Diana, una costarricense cuya familia es productora del grano de oro en nuestro país.
Según cuenta, Pekín fue el lugar donde se conocieron gracias al trabajo, y así inició esta historia de amor. Desde entonces ha visitado en múltiples ocasiones Costa Rica, y con ilusión afirma que diciembre irá una vez más.
"De Costa Rica me gusta todo, su comida; la gente es muy buena; el clima es perfecto; las playas son hermosas, he ido muchas veces a Puntarenas, Guanacaste y Limón", asegura.
La empresa es Navcafe Costa Rica, de la familia Navarro Núñez, caficultures de la región cafetalera de Tarrazú donde la altura y la calidad del terreno marca una diferencia en el sabor del producto que hoy se degusta hasta en China.
Su historia data a inicios del siglo pasado cuando un visionario de nombre José María Navarro, llevó las primeras semillas del café a la zona anteriormente conocida como Llano de Tigre.
Hoy son sus tataranietos que mantienen vivo ese sueño ofreciendo productos que poseen beneficios ecológicos amigables con el ambiente con procesos de tratamientos.



