Banda pagó viaje a la playa para 28 personas con dinero de secuestro
Cuando se ejecutó el allanamiento había 12 menores de edad en la propiedad.
(CRHoy.com) Cuatro hombres, vecinos de Cartago, a los que la policía vincula con la banda de secuestradores detenida este miércoles por agentes judiciales, pagaron un viaje a la playa para 28 personas con dinero ilícito.
Los presuntos captores tomaron dinero que "se ganaron" por cometer el delito tras liberar al empresario Javier Gurdián el viernes pasado, para patrocinar el viaje.
La policía judicial, por medio de su director, Randall Zúñiga, confirmó que en un inicio el objetivo era detenerlos en sus viviendas en el Proyecto Manuel de Jesús Jiménez, La Pitahaya y El Tejar, pero este martes partieron hacia el Pacífico para llevar de paseo a familia y allegados, incluyendo a 12 menores de edad.
Los niños incluso fueron testigos de los allanamientos, pues los agentes ingresaron a la propiedad donde se hospedaban todas estas personas con el objetivo de arrestar a los cuatro sospechosos de participar en la privación de libertad del empresario de Escazú.
Gracias al seguimiento que el grupo a cargo de las vigilancias, lograron ubicarlos en la popular playa desde la tarde del martes, por lo que un juez autorizó la orden de allanar las cabinas a donde estarían pernoctando esta semana.
"Ellos iban a ser detenidos en Cartago, pero se trasladaron a Jacó junto a todo este grupo para instalarse en unas cabinas. Ellos usaron ese dinero para financiar el paseo", dijo.

Además de este destino, también usaron los fondos para pagar deudas, comprar carros, motocicletas, ropa y otros objetos de valor, sin embargo, las compras no superaban los $8 mil (es decir, casi ¢5 millones), con tal de no levantar sospechas.
El Organismo de Investigación Judicial también intervino otras viviendas en El Porvenir de Desamparados, Granadilla de Curridabat, Heredia y las cabinas.
En total se detuvo a 11 personas, cinco de ellos eran los encargados de hacer "los levantes", como se le conoce policialmente al acto de interceptar a la víctima y llevársela a la fuerza y el resto eran personas con conocimiento en transferencias con criptomonedas, entre ellos un ingeniero informático.