Alex Badilla: “diva” sin importar qué dirán
Sufrió mucho bullying en la escuela y el colegio
En su perfil de Instagram tiene más de 46 mil seguidores y cada vez es más reconocido por su trabajo como maquillista y por sus videos divertidos en redes sociales. Su nombre es Alex Badilla y, sin quererlo, se ha convertido en un influencer tico.
Este joven de San Ramón no tuvo una niñez fácil. Su madre quedó embarazada a los 15 años y su padre tenía 16 así que se fue a buscar un mejor futuro a Estados Unidos. Su abuela terminó adoptándolo.
En la escuela siempre sufrió bullying, pues a muchos de sus compañeros les parecía un "bicho raro". No paraban de humillarlo por sus rasgos físicos.
Los libros y la televisión se convirtieron en sus amigos inseparables y así fue creciendo, con timidez, temor a la gente y mucho dolor, porque quien se acercaba lo hacía para señalarlo por su homosexualidad.
"Cuando llegué al colegio fue mucho más difícil porque ahí la gente es la más cruel del mundo. Pasé una etapa super fea. Me tiraban a los basureros y me ponían cuerdas para que me cayera. Llegaba a mi casa a llorar y no podía contarle a nadie lo que me pasaba porque no tenía un papá o una mamá que me comprendiera y mi abuelita era tan cristiana que no le podía contar que me atraían los chicos", recordó.
Alex amaba el maquillaje, a Madonna, a Britney Spears y cuanta figura femenina se encontrara, pero trataba de ocultarlo. En una ocasión aceptó una novia para que dejaran de creer que era gay, pero evidentemente el plan no funcionó.
El acoso se volvía cada vez más complicado y en muchas ocasiones pensó en acabar con su vida, porque su familia no aceptaba su forma de ser y lo pusieron en tratamiento con psicólogos para que "cambiara".
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"Me solté el cabello"
Como dice la canción de Gloria Trevi, Alex decidió "soltarse el cabello" y empezar a disfrutar su vida.
"Un día decidí que iba a cambiar, que me iba a amar y empecé a vestir como quería. Con maquillaje me sentía bien, usaba tenis de colores y moda más mía. La gente empezó a ver el cambio", añadió.
A los 15 años, su papá regresó de Estados Unidos y le dijo que estaba dispuesto a aceptarlo como era, que no tuviera miedo de enfrentar a la gente y que él siempre lo iba a amar.
"Fue el momento de liberarme. Empecé a maquillarme más, a ser extrovertido y actuar como yo quería ser", citó.
En esa transición, este joven de 23 años estudió maquillaje y empezó a trabajar en San José. Las puertas empezaron a abrirse y las ofertas de modelaje también llegaron.
"Estuve en una agencia de modelos dos años. Después, empecé a hacer videos de maquillaje en redes y a la gente le encantaba mi personalidad. Empezaron a escribirme de pasarelas, revistas y tiendas. Ahí empecé a ver la mano de Dios y a entender que el tiempo se encarga de todo", aseguró.
Ahora, Badilla da cursos de maquillaje en todo el país, lanzó su propia línea de ropa y realiza trabajos para marcas comerciales.
"Hoy puedo ser una diva y mañana un hombre. Lo que me importa es disfrutar mi vida y así lo transmito en las redes sociales", enfatizó.
No faltan las críticas. Alex camina por la calle y lo señalan por su forma de vestir o por su maquillaje exagerado. Sin embargo, eso no le roba el sueño, más bien lo impulsa a seguir adelante.
"Aprendí a disfrutar quién soy: ni gay, ni transgénero, ni travesti. Soy la persona que quiero ser y soy feliz. Ya no me importa lo que diga la gente porque yo vivo para mí. Han pasado 10 años y siempre me dicen las mismas ofensas, ya no me afecta", afirmó.













