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Abandono escolar en Costa Rica

Por Agencia / Redacción | 9 de Nov. 2024 | 4:23 am

El sistema educativo costarricense consta de 4 etapas: preescolar, primaria, secundaria y educación superior. En la primera etapa, el/la estudiante cursa generalmente a sus 3-6 años de edad; en esta se busca un desarrollo en áreas cognitivas, psicomotrices y socioafectivas, esenciales para el crecimiento inicial del estudiante. Durante su segunda y tercera etapa, se pretende inculcar en el estudiantado conocimientos de la historia nacional e internacional, matemáticas, ciencias y lenguaje. Igualmente, se educa y profundiza sobre habilidades y actitudes que sirven de acoplo a la vida adulta y sobre cómo estas se pueden aplicar para la resolución de problemas cotidianos. En su última etapa, se busca desarrollo en áreas específicas, adquiriendo a su paso habilidades necesarias para el mercado laboral.

Por lo dicho anteriormente, se puede deducir que el paso por estas etapas educativas es importante para el desarrollo del país en sí; por lo tanto, esta redacción tiene como objetivo dar a conocer las implicaciones de la deserción estudiantil.

Se entiende por abandono escolar, según el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, como "el abandono del sistema escolar por parte de los estudiantes, provocado por la combinación de factores que se generan tanto al interior del sistema como en contextos de tipo social, familiar, individual y del entorno" (párrafo 1, s. f.). En el caso de Costa Rica, su índice de pobreza extrema en 2023 indica un 6,3%, y su pobreza total, un 21,8%. Estos factores influyen en la toma de decisiones de una persona estudiante en cuanto a seguir o no sus estudios, ya que suponen otras necesidades que atender, lo que, en un escenario a largo plazo, provoca una mayor tasa de desempleo o incremento en trabajos informales. Cabe recalcar que la mayor parte de la pobreza en el territorio nacional se encuentra en zonas rurales, en las cuales las oportunidades y opciones en educación escasean en comparación con las ciudades.

Las edades en las cuales se presenta una mayor tasa de abandono rondan entre los 15 y 17 años. Del año 2022 al 2023, esta tasa se incrementó un 142%, pasando de 337 a 817 estudiantes fuera del sistema educativo. En cuanto a estos índices, se concluye que la mayor parte pertenece al género masculino, pudiendo reflejarse temas de presión económica y problemas de contexto social.

¿Pero qué lleva a la población a tomar esta decisión? Bueno, ya anteriormente se tocaron externalidades como las situaciones socioeconómicas y las ubicaciones geográficas, pero gran parte de los entrevistados afirma que la estructura del sistema no despierta interés en el estudiantado, ya sea por horarios poco atractivos para la población o porque no encuentran el entorno educativo satisfactorio. En algunas ocasiones, se afirma que los profesores no están especialmente capacitados para la tarea o que simplemente no existe un compromiso real en el profesorado.

Ahora, a nivel nacional se están implementando distintos métodos y metodologías para enfrentar estas situaciones. La construcción de un entorno que facilite la interacción del estudiante con el profesor, y viceversa, es fundamental para la cimentación de ambientes en los cuales el estudiante se sienta seguro y haya participación de esta población. Esto va de la mano con realizar una introspección sobre las cualidades de la población estudiantil y cómo se puede estructurar la educación para generar interés en las materias. Igualmente, la educación empieza desde los hogares; por lo que una buena base desde el nacimiento, con apoyo y asertividad por parte de los padres, conlleva a un sentido de responsabilidad desarrollado.

En definitiva, los procesos cambiantes a nivel global tienen que ir de la mano con la educación para que no existan problemas de este tipo y para que el país no se vea afectado socioeconómicamente.

Estudiante de Economía en la UNA

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