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Reportaje Especial

A Yamil el vicio lo dejó sin trabajo, familia y libertad: Así salió del abismo

Estuvo preso durante 5 años.

Por Yaslin Cabezas | 26 de Mar. 2023 | 1:14 pm

(CRHoy.com) A Yamil Orozco no le da pena decir que estuvo perdido en el alcoholismo y que cometió errores que lo llevaron a la cárcel. Más bien, ahora cuenta su historia de motivación, convencido de que Dios lo ayudó y ahora sirve de ejemplo a otros.

Él estudió mecánica en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), donde después de 3 años salió con un buen trabajo.

Sin imaginarse en lo que se estaba metiendo, poco a poco le fue agarrando el gusto al licor y cada quincena, se iba con sus compañeros a tomar cervezas.

A los 20 años se casó y tiempo después tuvo a su única hija Yalena, quien se convirtió en el amor de su vida y por quien dejó un tiempo el alcohol.

"Un hijo es la alegría de uno y dejé un tiempo de tomar. Después, mis papás compraron unos taxis y yo comencé a trabajar en eso. En ese tiempo nos dieron la casa en Moravia y yo empecé a jalar a las vecinas. Estando con mi señora, a mí me empezó a gustar una vecina y le dijeron a ella que yo pasaba metido y que dejaba el taxi ahí. Mi señora me agarró caído en el parque de Moravia", detalló.

A raíz de la infidelidad, su esposa le echó la ropa en bolsas y le pidió que se fuera de la casa, por lo que él terminó viviendo con sus padres, en Moravia. 

Dos de los hermanos de Yamil vivían en Nicoya y él decidió irse a pasear por unos días.

"Empecé a conocer a amigos y se me alargó unos días. Mi hermana me dice ‘Yamil, dice mami que va a venirse a morir aquí'. Y de verdad, mi mamá se vino para Nicoya y se murió como a los 15 días. ¡Me quedé destrozado! Empecé a tomar y a tomar", recordó.

La tristeza por la muerte de su mamá lo hundió en el alcohol y él sintió que el mundo se le derrumbó.

"Amanecía en la calle, en el parque. Conocí a una muchachilla que también era alcohólica y duré como tres años con ella. Caí profundamente, en lo más hondo del licor, una pacha en una bolsa y otra pacha en la otra, tal vez no me bañaba, se me olvidaba qué era la vergüenza", detalló.

La prisión

En medio del alcoholismo y la vida en la calle, Yamil tuvo algunos enfrentamientos con personas, que no terminaron nada bien.

Uno de esos pleitos fue en un bar, por una mujer que era su amiga. El esposo llegó al lugar y eso se prestó para una confusión.

"Él se quitó la faja, yo agarré un banco y él le pegó un fajazo a un banco. En un momento él se cayó y yo tiré el banco. Después me fui del bar y me encontré con una gente ahí en la calle. Yo siempre andaba un canguro con una flecha y el chavalo empezó a tirarme piedras. Yo agarré la flecha y la primera piedra se la tiré a una casa, luego le tiré otra y yo creí que le había dado en la cabeza, por lo que, los otros que estaban conmigo me dijeron ‘vámonos'. Al rato oímos una ambulancia. Cuando llegué a la casa, mi hermano me dijo ‘vino a buscarte una patrulla, porque le sacaste el ojo a un chavalo'", detalló.

Luego del trámite legal, Orozco quedó en libertad y le dijeron que después lo notificarían. No obstante, se volvió a meter en problemas.

"Después me pasó otra bronca, de un carajo que me tiró una bicicleta encima y yo le dije ‘no jodás'. Se me tiró encima, yo saqué un puñal y lo jodí", reconoció antes de decir que después tuvo otro tercer altercado, por el que terminó en la cárcel, con una condena de 14 años.

"Llegué alcoholizado a la cárcel. ¡Eso es otro mundo! Yo conocía a una señora que era instructora, encargada y ella me puso a trabajar en Aseo", indicó.

Según Yamil, lo pasaron para otro módulo por buen comportamiento y de manera sorprendente, lo dejaron en libertad el 2 de marzo del 2020, seis años antes de cumplir la sentencia. 

"¡Fue una contentera! Yo llamé a mi hermano y él a un amigo -Danilo- para que fueran a traerme a la cárcel de Liberia. Aparte de esa alegría, yo le había dicho al Señor: ‘Si de aquí (de la cárcel) no me sacan en bolsa, cada vez voy a ser más tu hijo'. Tengo 8 años de sobriedad, 5 años que estuve ahí y 3 años más", dijo con orgullo.

El trabajo y el emprendimiento

Desde hace algún tiempo trabaja con su amigo Danilo Chong, quien lo ha apoyado incondicionalmente. Ahora, tiene un emprendimiento de venta de jugos de naranja, por las calles de Nicoya, Guanacaste.

¡Ha sido maravilloso! Vivo donde mi hermano, el que me fue a sacar de la cárcel y él me ama mucho. Nada es imposible, hay que tener ante todo a Dios, porque sin Él, no tuviera tantas bendiciones. Ando bien vestido, la gente me quiere, me felicita. Yo también me alegro porque soy ejemplo. A veces vienen los de Chepe Se Baña y yo charlo con ellos. Yo sé que no voy a caer más.

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