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Reportaje Especial

A partir de una alcancía creó un negocio que viaja por el mundo

Por Yaslin Cabezas | 22 de Oct. 2016 | 12:01 am

Foto Daniela Abarca

Foto Daniela Abarca

Cuando Víctor Díaz habla de chanchos le brillan los ojos como si estuviera enamorado, y es que, verdaderamente ama lo que hace.

Todo inició hace un año cuando decidió empezar un ahorro y para ello se compró una alcancía, un chanchito de barro. Como lo vio tan sencillo, lo llenó de colores y muy orgulloso publicó las fotografías en su perfil de Facebook.

¡A sus amigos les gustó tanto su obra de arte que empezaron a hacer pedidos!

"La gente me empezó a pedir y yo veía que una semana tenía que hacer 10, 20… Me parecía interesante que a la gente le gustara tanto y honestamente me pareció muy extraño que fuera tan gustado, yo sé que está lindo pero nunca decidí hacerlo para que a la gente le gustara", expresó.

Los pedidos empezaron a salirse de sus manos, salía de su trabajo como diseñador gráfico a las 5:00 p.m y llegaba a su casa a pintar. ¡Todos los días se acostaba a las 3:00 a.m. y horas después debía volver a la oficina!

"Yo dije: ‘esto no es vida, no me está pagando lo que lleva de trabajo porque es mucho tiempo'. Ahí mi vida empezó a cambiar de rumbo y decidí salir de mi trabajo. Decidí dedicarme a hacer arte…", añadió.

Poco a poco su negocio fue tomando forma hasta que decidió crear la marca "Oink", que más que una alcancía es una obra de arte.

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Chanchimono, Chanchucán, Chanchabeja, Chanchurfo y Canchiposa son tan solo algunos de los nombres de los 400 diseños de chanchos que Díaz ha creado, sin nada más que su imaginación, cerámica y pintura.

"¡Claro! Hay gente que dice que qué caros. Pero uno puede comprar un pastel en una pastelería fina o uno en el super que va a costar la cuarta parte. ¿Cuál es la diferencia? ¡Ahí está!", apuntó el también cantante.

Este vecino de Heredia afirma que "Oink" nunca fue hecho para producir dinero, sino paz y eso lo gana con cada alcancía que pinta.

"Tenemos un poquito más de un año y de verdad me siento super agradecido y bendecido, muy a gusto haciendo esto. Siempre el reconocimiento del público como artista es importante y esto ha sucedido. Yo veo las caras de la gente cuando los ve; se mueren de risa, les encanta", citó.

Cada "Oink" cuesta 100 dólares y se dura casi 2 semanas creándolo, por el proceso de secado y sellado y el cliente los puede pedir a su gusto, y eso incluye desde el personaje que le gusta hasta la cara de algún familiar o del esposo.

Víctor reconoce que mucha gente le ha dicho que son muy caros para ser alcancías, pero él considera que el arte lo vale, así como las horas que le dedica a cada uno.

Actualmente 5 personas trabajan en el taller de "Oink" y todavía no hay tienda física. Los pedidos se deben hacer por medio de la página web y cancelar el 100%. El costo del envío está incluido en el precio y llegan a la puerta de la casa del cliente.

 

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