A 100 años de la fundación de la Liga Feminista: voluntad, soluciones y acción para cumplir los derechos de las mujeres en Costa Rica
Hoy, 12 de octubre, Costa Rica conmemora el centenario de la fundación de la Liga Feminista.
Un artículo de periódico de 1923 da cuenta de las voces dominantes de la época:
"Cuando la mujer abandona el hogar para inmiscuirse en política… se convierte en un marimacho indigno de todo respeto y consideración… La misión de la mujer en la vida es la de procrear… La mujer que ha procreado hijos vale mil veces más que la mejor literata, que la que solo produce sendos artículos de periódico, que la mujer doctora y que la mejor abogado…" La Nueva Prensa, 7 julio 1923.
En este entorno, la fundación de la Liga fue un hecho histórico que proclamó el derecho de las mujeres a la igualdad, la dignidad y al cumplimiento pleno de sus derechos.
Sus fundadoras fueron mujeres pioneras. Mujeres que hablaban de emancipación, mejor educación, derecho al trabajo con igualdad salarial, y acceso paritario a puestos públicos. Temas no tan distintos a los que las mujeres en todo el mundo siguen reclamando hoy.
Cien años después, sin duda, hemos tenido avances, pero no podemos hablar de igualdad de género cuando en Costa Rica el desempleo femenino es 60% mayor que el masculino (INEC, 2023), cuando la brecha salarial de género en 2020 fue del 22.5% (CEPAL, 2022), cuando menos del 25% de los Concejos Municipales son liderados por mujeres, cuando solo hay 9 mujeres alcaldesas entre 82 cargos, cuando investigaciones demuestran que cerca del 58% de las mujeres costarricenses en condición de vulnerabilidad dicen haber vivido violencia física y 72% violencia psicológica (INAMU, 2016) o cuando nuestro último informe sobre discursos de odio señala más de 214 mil mensajes en redes sociales atacando y violentando a mujeres por su físico, su manera de vestir, por participar en política o simplemente por el hecho de ser mujeres (ONU, 2023).
Hoy, la mejor manera de honrar la memoria de las fundadoras de Liga Feminista es asumir los retos pendientes y enfrentarlos con urgencia.
Eliminar los obstáculos, ya sean políticos, económicos, o sociales, que enfrentan las mujeres en su amplia diversidad, para poder cumplir con los mismos derechos de todos.
Los estudios y los datos sobran. Invertir en mujeres, desde la niñez, significa un crecimiento de la economía, reducción de la pobreza y la desigualdad, hablamos de beneficios para toda la sociedad.
Las oportunidades de lograrlo existen. No es un sueño imposible. El Gobierno ha trazado la Ruta de Género, lo que demuestra una decisión clave para seguir avanzando. Se avecinan las elecciones municipales donde por primera vez se aplicará el principio de paridad vertical y horizontal y esperamos que esta sea una verdadera opción para lograr más liderazgo feminimo a nivel local.
El empoderamiento de la mujer es el empoderamiento de todos. No hay desarrollo sostenible cuando la mitad de la población del mundo se está quedando atrás y no lo vamos a lograr sin el apoyo de toda la sociedad.
La ambición es el camino que acelera el cambio. La ambición nos lleva a soñar en grande y a avanzar con determinación, recordándonos que la igualdad de género no es un privilegio, sino un derecho fundamental.
En este viaje hacia la equidad de género, recordemos siempre que el progreso de una sociedad se mide por la calidad de vida de todas las personas, y solo cuando todas las mujeres alcancen su máximo potencial, habremos alcanzado nuestro pleno potencial como sociedad global.