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5G: La oportunidad de Costa Rica para mejorar su infraestructura digital

Por Agencia / Redacción | 6 de Ago. 2023 | 4:38 am

Costa Rica siempre ha sido un líder en materia de conectividad digital en Latinoamérica; sin embargo, un estudio reciente del Profesor Raúl Katz muestra que, en términos de cobertura 4G, Costa Rica alcanzó en 2021 el 89%, por debajo de países como Chile, Brasil, México y Argentina, y solo por encima de países como Colombia, Bolivia y Guatemala. Por lo tanto, se impone un reto importante: mejorar la cobertura en el país.

El despliegue de redes 5G aún no ha ocurrido en Costa Rica, nos encontramos a las puertas de adjudicar frecuencias para que los operadores puedan desarrollar esa tecnología en todo el país. Se espera que para principios del 2024 se hayan adjudicado las nuevas concesiones para redes de quinta generación.

En términos de penetración de servicios móviles y asequibilidad, Costa Rica ocupa los primeros lugares en la región. Un costarricense dedica solo el 0,5% de su ingreso anual a servicios de telecomunicaciones, por debajo del promedio de los países de la OCDE y Estados Unidos. El informe del Foro Económico Mundial "El impacto de 5G: Creando nuevo valor en diversas industrias y en la sociedad" destaca cómo esta tecnología puede impulsar el crecimiento en sectores como la educación, las pymes y la industria de centros de datos e IoT.

Costa Rica está en una etapa de transformación digital, donde la adopción de tecnología 5G es clave para impulsar la digitalización en varios sectores. Esto permitirá una mayor velocidad de conexión y abrirá oportunidades económicas, creando empleo y mejorando la competitividad empresarial. Además, beneficiará la calidad de vida con acceso mejorado a servicios de salud y educación en línea, así como una mayor seguridad vial mediante sistemas de transporte inteligente. La implementación efectiva de 5G será fundamental para maximizar estos beneficios.

Retos: A pesar de estos avances, aún queda trabajo por hacer, especialmente en lo que respecta a la infraestructura pasiva de telecomunicaciones. Costa Rica cuenta con aproximadamente 4.286 sitios de comunicaciones, con la mayor cantidad de torres por millón de habitantes y por km2 en la región. Sin embargo, la mayoría de estas torres son propiedad de empresas independientes, lo que puede presentar desafíos en términos de inversión y despliegue de infraestructura.

Aquí es donde la Ley No. 10216 y su reglamento para el despliegue de infraestructura juegan un papel crucial. Este nuevo marco jurídico ayudará a Costa Rica a cerrar la brecha digital y ampliar el desarrollo de infraestructura de forma ordenada y sin duplicidad.

Reglamento al transitorio III de la ley 10216: Un Reglamento muy esperado está en preparación en este momento en el MICITT con el que se normarán plazos y estandarización de procedimientos en todas las municipalidades del país para la instalación de infraestructura de telecomunicaciones y por ello resulta fundamental que se observen los siguientes elementos:

– Primero, es importante reconocer los diferentes tipos de infraestructura y su impacto ambiental. No es lo mismo instalar una torre de 30 metros que instalar una small cell.

– Segundo, se deben definir los requisitos mínimos necesarios para instalar infraestructura, pero que a su vez permitan un control efectivo en términos de calidad, uso de espacio público y/o privado, y cumplimiento de reglas por parte de todos los jugadores del mercado.

– Tercero, es crucial reconocer la importancia de los proveedores de infraestructura pasiva y su rol en el ecosistema digital. Estos proveedores tienen como centro de negocio la infraestructura compartida; por lo tanto, el fomento a dicha industria tiene un impacto positivo para el país.

– Finalmente, es necesario estandarizar requisitos y simplificar los procesos de obtención de permisos. Esto genera predictibilidad jurídica, elimina la discrecionalidad y promueve las inversiones necesarias en infraestructura de telecomunicaciones para el cierre de la brecha digital.

Costa Rica ha hecho progresos significativos en el ámbito de la conectividad digital, pero aún queda trabajo por hacer. La infraestructura pasiva de telecomunicaciones y la Ley No. 10216 son herramientas valiosas en este esfuerzo. Al reconocer los diferentes tipos de infraestructura, definir requisitos mínimos, reconocer el papel de los proveedores de infraestructura pasiva y estandarizar los procesos de obtención de permisos, Costa Rica puede continuar avanzando hacia una conectividad digital más fuerte e inclusiva.

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