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5 claves para entender la nueva crisis política en Francia

Por Gustavo Arias | 31 de Ago. 2025 | 6:32 am

Francia atraviesa una de sus turbulencias políticas más serias en los últimos años. El primer ministro François Bayrou se juega su permanencia en el poder con un voto de confianza programado para el 8 de setiembre, mientras intenta convencer al Parlamento y a la ciudadanía de que su plan de austeridad es la única salida para frenar la creciente deuda pública.

En las calles se preparan protestas, desde Bruselas aumenta la presión y en el Palacio del Elíseo el presidente Emmanuel Macron calcula sus próximos movimientos. Lo que ocurra en los próximos días no solo definirá el futuro de Bayrou, sino también el rumbo económico y político de la segunda economía de la eurozona.

Estas son cinco claves para entender la nueva crisis política que sacude a Francia.

1. El voto de confianza: una jugada de alto riesgo

Bayrou decidió adelantarse a la oposición y someterse a un voto de confianza sobre su plan económico. Con ello busca legitimar su liderazgo, pero también se expone: si pierde, su gobierno podría caer de inmediato.

En Francia, un voto de confianza es un mecanismo parlamentario mediante el cual el primer ministro pone a consideración de la Asamblea Nacional su programa o una medida clave de gobierno. Si obtiene mayoría simple de apoyos, se refuerza su autoridad política. Si, por el contrario, la cámara lo rechaza, se interpreta como una pérdida de legitimidad y el primer ministro debe presentar su renuncia. En la práctica, es una apuesta que puede consolidar a un gobierno o precipitar su caída.

El panorama de Bayrou de cara a la votación es complejo: su coalición centrista no tiene mayoría absoluta en el Parlamento, y tanto la extrema derecha de Marine Le Pen, como la izquierda de Jean-Luc Mélenchon, ya adelantaron que votarán en contra.

2. El plan de austeridad que divide al país

El gobierno de Bayrou presentó un paquete de 43.800 millones de euros en recortes. Entre las medidas más polémicas están la eliminación de dos días festivos, la congelación de algunas ayudas sociales y despidos en el sector público.

La reacción negativa fue inmediata: las encuestas indican que ocho de cada diez franceses rechazan la eliminación de los festivos y los sindicatos ya convocaron manifestaciones masivas para el 10 de setiembre, apenas dos días después del voto de confianza.

3. Una deuda que no deja de crecer

La deuda pública de Francia ya roza los 3,3 billones de euros, lo que equivale a un 114% del Producto Interno Bruto (PIB). El déficit fiscal se mantiene en torno al 5,8%, casi el doble del límite del 3% fijado por la Unión Europea.

En otras palabras: el país gasta mucho más de lo que ingresa y cada vez tiene menos margen para endeudarse sin consecuencias. Por eso, la deuda se ha convertido en el principal argumento de quienes defienden el plan de Bayrou.

4. Bruselas aprieta el cerco

La Comisión Europea advirtió al gobierno francés que debe reducir su déficit al 3% del PIB en un máximo de dos años. Si no lo hace, podría enfrentar sanciones económicas y un nuevo choque con Bruselas.

El mensaje es claro: si Francia quiere mantener su credibilidad dentro de la eurozona, no puede seguir posponiendo los ajustes. Pero cada paso que dé hacia la disciplina fiscal puede minar aún más la gobernabilidad dentro del país.

Así, París no solo enfrenta una crisis política interna: también lidia con la presión externa de sus socios europeos.

5. Macron y las salidas posibles

Si Bayrou no supera el voto de confianza, Macron tendrá dos opciones: nombrar un nuevo primer ministro o disolver la Asamblea y convocar elecciones legislativas anticipadas.

Ambos escenarios son arriesgados. Cambiar de jefe de gobierno podría darle aire al Ejecutivo, pero sin mayoría parlamentaria las tensiones seguirían intactas. Convocar elecciones, en cambio, abriría la puerta a un resultado incierto, con el riesgo de que la extrema derecha de Le Pen salga fortalecida.

En cualquier caso, la crisis no parece tener una solución rápida. Lo que ocurra en setiembre marcará no solo la suerte de Bayrou, sino también el futuro político de Francia.

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