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4 puntos que explican por qué caminamos sobre la cuerda floja con el endeudamiento local

Colocaciones se están realizando con vencimientos a noviembre, eso obligará a aumentar pagos antes de que termine el año

Por Luis Valverde | 18 de Jun. 2020 | 12:05 am

Ministerio de Hacienda (CRH)

(CRHoy.com) Costa Rica está caminando sobre la cuerda floja en materia de endeudamiento a nivel local. Si bien el Ministerio de Hacienda ha apostado por acudir a préstamos internacionales para financiar la mayor parte de las obligaciones del Estado, todavía queda una parte que se debe pagar con emisiones en el mercado nacional, pero el camino se ha puesto cada vez más riesgoso.

Según las proyecciones de Hacienda dadas a mitad de la pandemia, para este año sería necesario colocar alrededor de $2 mil millones en títulos a nivel nacional (3,6% del PIB) distribuidos a lo largo del año, adicionales a otros $1.105 millones ya colocados los primeros meses del año.

El problema es que gran parte de esos títulos se han estado colocando en condiciones muy riesgosas, especialmente por el cortísimo plazo de vencimiento.

Un estudio financiero elaborado por la firma FCS Análisis y presentado este miércoles, revela que los movimientos realizados por el Ministerio de Hacienda para financiarse a nivel local obligarán al país a tener que pagar esas colocaciones este mismo año, aumentando los saldos de deuda inicialmente previstos a principios de 2020.

Pero no solo eso,  hay otros elementos que hacen tambalear la cuerda floja sobre la cuál caminamos, y amenazan con enfrentarnos a nuevos problemas de liquidez, en especial si los calendarios para el endeudamiento con organismos internacionales no se cumple al pie de la letra.

Estos son los puntos que explican el problema (todos los gráficos son de FCS Análisis):

1. Muy corto plazo

Para abril las colocaciones en subasta interna llevaron al país por un camino hacia el endeudamiento de muy corto plazo. Mientras para enero las colocaciones a más de cinco año eran mayoritarias (color amarillo), para mayo y junio prácticamente no hubo emisiones de este tipo.

Por el contrario, las emisiones menores a un año tomaron mayor importancia, llegando a representar en abril poco menos de ¢200 mil millones.

También fueron mayoría en mayo, en donde las colocaciones totales fueron menores (hubo ingreso de endeudamiento externo para financiar el flujo de caja), así como en lo que va de junio.

Según José Luis Arce, de FCS Análisis, uno de los principales riesgos es que la mayor parte de colocaciones de abril vencen en noviembre, lo que necesariamente implica que los pagos de deuda este mismo año, van a ser mayores a los previstos inicialmente.

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2. Estructura

Cuando se habla de la estructura de la deuda, los economistas y analistas se refieren a cómo está compuesta y cuán "sana" se considera. En ese sentido, las recientes emisiones han generado un cambio en esa estructura, por lo que ahora, el perfil se considera más riesgoso.

Las colocaciones a más corto plazo generan un riesgo adicional si se toma en cuenta la crisis actual y los problemas de liquidez que pueden enfrentar ciertas entidades.

De acuerdo con Arce, un ejemplo de ello es la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) que ya se está viendo golpeada por una reducción en las cotizaciones y aumentos en los gastos.

"La posibilidad para la Caja de adquirir deuda será pequeña, lo mismo las operadoras de pensiones", dijo el analista.

En otras palabras, mientras las necesidades del país de adquirir recursos son cada vez mayores, las llaves para adquirir ese financiamiento se cierran cada vez más, y conforme se agudice la crisis tenderán a cerrarse por completo.

3. Incertidumbre fiscal y económica

El cambio en los perfiles de endeudamiento está estrechamente ligado con la incertidumbre que se ha generado en torno a la actual crisis, y si a ello se le suma la degradación del país por parte de las calificadoras internacionales, los vaivenes del gobierno en torno a la regla fiscal y el manejo de las finanzas públicas, todo ello deriva menores rendimientos de los bonos.

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Los rendimientos promedio los últimos dos meses fueron los más bajos de los últimos dos años.

El rendimiento promedio ha venido en picada desde mayo del año pasado.

4. Poco interés

Con la caída en los rendimientos, la incertidumbre y la crisis actual, también ha ocurrido que los compradores "tradicionales" de títulos del gobierno se han alejado, preocupados posiblemente por mantener consigo mayores provisiones de liquidez que les permitan atender los problemas propios de su situación económica.

Como porcentaje del PIB, los acreedores privados representaban en 2019 cerca de 4%. Los bancos menos del 1% del PIB y el resto del sector público apenas un poco más del 1% del PIB.

Para abril de este año la situación cambió drásticamente. Las inversiones del sector privado prácticamente desaparecieron, dando un mayor peso a bancos y al sector público como únicas fuentes.

Esto significa que el mayor peso por financiar las obligaciones financieras del país– a nivel interno- las están llevando actualmente los bancos y el sistema financiero, así como las instituciones públicas.

 

 

¿Qué se puede hacer? La noticia esperanzadora es que siempre y cuando exista liquidez en las arcas del Estado, el país no se verá enfrentado a una situación caótica como la heredada por la administración de Luis Guillermo Solís y el hueco fiscal, que nos llevó a pagos de deuda externa sin existir contenido presupuestario.

Eso sí, hay total dependencia a que el cronograma de endeudamiento externo se cumpla.

Según Arce, si se originan complicaciones políticas en el Congreso para la aprobación de alguno de los préstamos internacionales propuestos, o se produce algún retraso en la negociación que demore el acceso a ese dinero, habrá una inminente presión sobre el mercado local.

Si esto ocurre, la capacidad del mercado por cubrir esas obligaciones va a ser más reducida, en un ámbiente de déficit creciente.

"No es una situación sencilla, los niveles de liquidez del gobierno todavía no son tan críticos, hay alrededor de $300 millones y todavía están los saldos de desembolsos recientes del CAF y el BID ye so permite una gestión de caja un tanto holgada, pero esos recursos se van a ir erosionando conforme se van pagando los vencimientos, por lo que la estimación final del flujo de caja para este año siguen siendo estresados…  descontando los desembolsos externos nos quedaría más o menos un 5,4% del PIB que financiar domésticamente, de lo cual 3,9% son vencimientos internos, faltaría un 1,5% del PIB, unos $900 millones con nuevo endeudamiento", puntualizó el analista.

 

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