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Reportaje Especial

4 meses en coma, un infarto y 7 meses hospitalizado: La vida después del COVID-19

Por Yaslin Cabezas | 5 de Sep. 2021 | 9:01 am
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(CRHoy.com).- David Velásquez pasó 4 meses en coma. Mentiría si dice que vio la luz después del túnel o que soñó con ángeles, pues no recuerda nada. El COVID-19 casi le arrebata la vida, pero las oraciones de su familia y la fe en Dios lo sacaron del hospital tras 7 meses de internamiento.

Este funcionario bancario asegura que se contagió por medio de su padre. A él lo internaron primero, pero logró salir el 25 de diciembre anterior, sin imaginarse que al día siguiente a su hijo lo hospitalizarían en el Enrique Baltodano, en Liberia.

"Yo no tenía ningún factor de riesgo, pero lo que me dijo uno de los médicos es que tenía una mancha en los pulmones y que eso significaba que tenía una neumonía. No sabemos producto de qué, pero simplemente sucedió, suficiente para que me complicara", detalló.

A este joven lo trasladaron en condición crítica del hospital guanacasteco hasta el Calderón Guardia, donde estuvo varios meses conectado a una máquina ECMO, que funciona como un pulmón artificial.

"Lo último que recuerdo fue el 3 de enero que hablé con uno de mis mejores amigos para decirle feliz cumpleaños. Terminamos la llamada y después me dijeron que me iban a trasladar a Cuidados Intensivos porque aparecía la neumonía. Después de ahí honestamente no recuerdo más", citó.

A David le contaron que el 6 de enero llamó a su mamá para decirle que lo iban a intubar y que esperaba volverla a ver. Sin embargo, eso no lo recuerda. Pasó en coma inducido hasta el 4 de mayo que despertó.

"No tuve ninguna experiencia como sobrenatural, como de haber visitado el más allá, nada de eso. Cuando desperté, no podía hablar porque estaba con la traqueostomía y pregunté qué fecha era, porque para mi aún estábamos en enero. Yo estaba conectado al ECMO porque mis pulmones todavía no funcionaban y se estaba valorando la posibilidad de un trasplante de pulmón. A mi mamá la llamaron el 10 de junio para hablar con ella y le comentaron que yo no avanzaba, que en realidad tenía solamente 5% de probabilidades de seguir viviendo y que en ese 5% estaba incluido ese trasplante. Era muy probable que no soportara la operación", relató.

La mamá de David había recibido todo tipo de noticias malas, desesperada por los kilómetros de distancia que la separaban desde Guanacaste a San José. Ese 10 de junio le tocó otra prueba más, pero su fe nunca se quebrantó.

"Era la noticia más trágica de todas. Realmente admiro la fe de mi mamá porque ella me cuenta que le dijo a los doctores que ella era consciente de lo que le estaban diciendo, pero que confiaba en un Dios vivo, un Dios real y que, si en todo ese tiempo Él había permitido que yo estuviera con vida y luchando, que no iba a ser la excepción, que ella no sabía si yo iba a seguir viviendo con o sin trasplante, pero que ella confiaba en Dios. Dice que los médicos se quedaron viéndola con escepticismo y un poco de lástima al ver su corazón de madre destrozado", enfatizó.

Un día después, el 11 de junio a David lo desconectaron de la máquina de ECMO porque en las placas los pulmones se veían limpios.

La oración contestada

Una de las cosas más sorprendentes de la historia de David es el milagro que vivió en el hospital tras sufrir un infarto y estar muerto durante 7 minutos, en enero pasado.

"Yo estaba en el quirófano, me estaban reanimando porque me dio un infarto. Llaman a la doctora encargada de dar la hora de defunción y ella dice que me ve, se da la vuelta, sale del quirófano y eleva una plegaria diciéndole a Dios ‘él es muy joven, dale una segunda oportunidad. Yo sé que tienes un propósito con él'. Dice que esas fueron sus palabras. Ella regresó al quirófano, hicieron un último intento de reanimarme y los signos vuelven, por obra de Dios", expresó.

La recuperación

Hace un mes David salió del hospital y los médicos estimaban que caminaría hasta 2 meses después. Sin embargo, en una semana logró dar pasos "agigantados".

"Aún camino despacio y me canso al hacerlo, pero ya no necesito la andadera y puedo mantener el equilibrio bien, aún me falta un poco de fuerza pero gracias a Dios poco a poco voy recuperándola", añadió.

La proyección es que vuelva al trabajo hasta el próximo año, pero la recuperación va muy bien.

"Me mandaron con oxígeno domiciliar durante un mes, pero la semana anterior que tuve cita con la neumóloga, ya me lo suspendió porque los pulmones han ido evolucionando bien. Y gracias a Dios no quedé con ninguna secuela, de momento lo que falta es cómo recuperar la totalidad de la fuerza y la motora fina", citó el joven, quien perdió 30 kilos con la enfermedad.

Ahora, este guanacasteco de 28 años espera retomar su vida, volver al trabajo y agradecer cada instante por el milagro de respirar, por tener a su familia unida y por el milagro que vivió.

La verdad me siento inmerecedor de tanto, pero a la vez me siento tan agradecido que ni volviendo a nacer 3 veces podría pagarle por tanto amor y misericordia que ha tenido conmigo. Yo espero que no tengan que pasar por algo así para empezar a creer, y que mi testimonio sirva de puente para que conozcan a Dios y crean en Él. Por algunos años me alejé y aun así en medio de mi rebeldía e infidelidad, Dios se ha glorificado en mi vida. Siempre en la iglesia había escuchado hablar de milagros, pero nunca había vivido uno en carne propia como ahora.

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