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Reportaje Especial

“Toñito” vende los copos más “Pura Vida” de San Carlos: Conozca su historia

Tras perder su trabajo en pandemia le tocó emprender para sacar adelante a su familia

24 de Nov. 2024 | 11:02 am

Antonio Padilla es un copero de 52 años, quien ha pasado por muchas dificultades en su vida, pero su historia es también un testimonio de superación, creatividad y amor por su familia.

Hoy "Toñito", como lo conocen en La Fortuna de San Carlos, Alajuela, es muy querido por los vecinos de la zona, donde se ha establecido como vendedor de copos que no solo ofrece un producto delicioso, sino, que también brinda una historia de lucha incansable por salir adelante e inspira a todas las personas que lo conocen.

Según contó este emprendedor a crhoy.com, el llegó a Costa Rica en busca de un futuro mejor en 1993. Él había sido abandonado por su papá, quien migró al país debido a la guerra que se desataba en Nicaragua.

Cuando crecimos allá la situación era dura porque no se encontraba trabajo, entonces la idea era migrar para estos lados. Cuando llegué a este país me topé con la sorpresa de encontrarme con mi papá acá en La Fortuna y así me establecí en esta zona.

Mi primer trabajo a tiempo fue en construcción en unas aceras, que por cierto aún existen. Después comencé a trabajar en una empacadora, iba a una hora de camino, a las 4 de la mañana me iba en bicicleta a trabajar y regresaba a las 7 de la noche debajo del agua, tormenta, de todo, porque tenía que ir para ganarme el pan de cada día, cuenta Toñito.

Por muchos años, él trabajó en varias áreas, no solo en construcción, sino, que también en aserraderos y hasta en seguridad, en un hotel donde duró como 13 años. No obstante, con la llegada de la pandemia las cosas comenzaron a complicarse porque perdió su trabajo.

"Hubo un hotel que me buscó y me contrató y trabajé con ellos por 13 años, ya luego se vino la pandemia y cerraron el hotel.

Ya yo no podía seguir trabajando a tiempo completo así, porque mi papá comenzó a enfermarse, desde que yo me vine para Costa Rica vivía con él, conocí a mi esposa, tuve a mis hijos, pero nunca dejé solo a mi papá y tras quedarme sin trabajo tuve que buscar la forma de reinventarme, porque no solo era cuidar a mi papá, sino, también sacar adelante a mi hijo con autismo que depende de mi esposa y de mí, tiene un grado bastante alto de autismo que ocupa nuestra ayuda", contó.

"Mis ganas de salir adelante son más grandes que los obstáculos"

Tras quedarse sin trabajo, es cuando Antonio comienza a buscar las formas de salir adelante. A través de un copero que lo conocía, este le brinda la mano para enseñarle a vender copos y así tener una entrada económica para solventar las necesidades de su familia.

Cuando yo comencé a trabajar vendiendo copos es porque yo me quedo sin trabajo, cerraron el hotel donde yo trabajaba y ahí comienza el dilema de cómo salir a adelante. En eso un señor, otro copero me dijo, ¿por qué no se viene a trabajar conmigo vendiendo granizados? Y ya ahí estuve con él por varios días y me enseñó.

Nos íbamos a vender a la entrada del banco y todo parecía un desierto, nadie estaba en las calles porque estábamos en plena pandemia.

La crisis sanitaria complicaba más las cosas, pero las ganas de salir adelante de Toñito eran más grandes que los obstáculos que estaba enfrentando en esos momentos.

Cuenta que para en esas fechas tuvo una llamada del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), donde pudieron procesar una documentación y recibir una ayuda económica debido a las circunstancias que estaban pasando.

El dinero del IMAS le ayudó a comprar su carreta de copos, y ya con su equipo para el trabajo solo le quedaba una cosa, "reinventarse" y ser creativo con el producto que iba a ofrecer a los vecinos de La Fortuna.

Toñito cuenta que desde que comenzó a vender copos él tenía presente que su producto tenía que destacarse, ser distinto, y es cuando comienza a hacer mermeladas, a vender copos naturales y los tradicionales.

Yo siempre dije que, si iba a vender copos, quería hacer granizados distintos, y me hice uno natural de maracuyá y me hice uno de piña y así me he dado a conocer.

Al inicio yo quería hacer algo como la cola que se le pone al copo, pero me puse a hervir los productos y empecé a darles un buen sabor y gracias a Dios las personas han aceptado bien el producto, el de piña y de maracuyá, pero también tengo una mermelada como tal, que es la mermelada de Tamarindo, el que quiera ponerle se le puede agregar al copo esa mermelada, detalló.

Antonio ofrece un producto muy completo, pero también le agrega esas mermeladas hechas con cariño, que hoy, muchos de los sancarleños se han vuelto fans.

"La gente siempre me pide cosas distintas, pero usualmente le pongo el sirope, la leche en polvo y leche condensada, un barquillo, marshmallow y las mermeladas que hago. Si quieren un copo de maracuyá también se puede.

El agregarle todo eso es porque yo quería brindar un servicio distinto, no solo lo tradicional, pero si las personas quieren un copo normal, solo de cola, y las 2 leches (leche pinito y condensada) pues yo con todo el gusto lo hago, según los gustos de los clientes", añadió.

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El parque es su sitio de venta

Las personas pueden encontrar a don Antonio en una esquina del parque de La Fortuna, donde se ha establecido a lo largo de estos cuatro años.

Ahora las personas también me llaman y me preguntan si puedo llegar a venderles copos, entonces a veces me llaman de algunas clínicas privadas, de escuelas, hasta de hoteles como el Nayara, que es uno de los más finos de aquí, hasta del Arenal.

Todos estos esfuerzos de don Antonio han dado frutos, logró sacar adelante a su familia en estos años y ayudar a su papá, quien lamentablemente falleció hace tres meses a sus 93 años, debido a que estaba muy enfermo de sus pulmones y padecía de la presión alta.

No obstante, su hijo de 17 años, quien padece de autismo, es ese motor de Toñito para salir cada día a ofrecer los copos "Pura Vida" que lo diferencian del resto, y que además es el sustento para su familia.

Yo le puedo decir a todas esas personas que quieren salir adelante y que, si se han quedado sin trabajo, que hay que luchar, remar para adelante y hay muchas formas para emprender, es solo echarse al agua y comenzar a remar.

Todo también depende del trato a las personas y del producto que uno ofrezca. Yo sé lo difícil que es comenzar de cero, y si se puede, se puede salir adelante, concluyó.

Hoy Toñito no solo es un copero, es un símbolo de cómo con trabajo duro y creatividad pudo transformar su vida y la de su familia. Además, de que su trabajo le ha permitido conocer muchas personas que lo quieren y son fans de sus copos.

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