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Reportaje Especial

Nieta busca honrar la memoria de “Papá Mingo”, el señor de las palomas de Escazú

Italiano llegó al país siendo muy joven, junto a su familia.

19 de Mar. 2023 | 1:01 pm

(CRHoy.com) "Papá Mingo" no fue solamente un gran abuelo, sino también una persona muy querida en San Rafael de Escazú, donde creó una especie de santuario como agradecimiento a La Negrita. Hoy, su nieta busca honrar su memoria, manteniendo con vida el lugar que fue de tanta bendición para él y para sus vecinos.

Su nombre real era Domingo Musmanni Lavorito, quien nació el 27 de abril de 1889, en Castrovillari, Italia, pero fue traído por sus padres muy pequeño en un barco que arribó en Limón, un 2 de agosto de 1902.

No era de una familia acomodada, había llegado como migrante y trabajó desde muy joven con sus papás, limpiando botas, vendiendo bolsas de macarrones y espaguetis y ganándose el sustento diario.

"Venían prácticamente sin nada, pero él era tan visionario que empezó con eso y puso la primera panificadora en Costa Rica. El apellido de él era Musmanno, pero cuando llegó a Costa Rica, todos los apellidos italianos terminaban en ‘i' y él le cambió la letra", afirmó su nieta, Sonia Musmanni.

Poco a poco, Domingo fue creciendo y fue así como crearon "El Progreso", una fábrica de pasta y panes con los mejores productos del país, pero además, con el amor que como familia le ponían a cada cosa que hacían. Fue así como la fama de los Musmanni fue creciendo.

Casado, con 7 hijos y ya en su adultez, "Papá Mingo" se enamoró de una finca en Escazú y decidió retirarse allí, bautizando el lugar como "Alto de Las Palomas", donde precisamente él entrenaba a estas aves.

Su nieta Sonia asegura que su abuelito era feliz en el campo y que, para celebrar el aniversario de su llegada a Costa Rica, y por agradecimiento a los favores concedidos por la Virgen de Los Ángeles, cada 2 de agosto celebraba una misa en la capilla de su finca, en honor a la patrona de Costa Rica.

"Él construyó el lugar en 1952 y en agradecimiento, todos los 2 de agosto hacía un almuerzo a todos los vecinos. Había primero una misa en la capilla que hizo, para darle las gracias a la Virgencita. Se servía macarrones, con ensalada", recordó la orgullosa nieta.

Decenas de personas se reunían en el lugar para celebrar con él y se volvió una tradición. Sin embargo, falleció el 17 de enero de 1967, dejando un gran legado familiar y toda una historia de perseverancia y solidaridad y unión familiar.

En ese sitio se hizo el famoso restaurante "El Monasterio", que era de un belga, a quien la familia Musmanni alquilaba las instalaciones. Sin embargo, durante la pandemia por COVID-19 tuvo que cerrar sus puertas.

Hace algún tiempo, doña Sonia y su esposo pensaron en retomar el negocio y darle un giro, para que se convirtiera también en un lugar donde la gente pudiera realizar bodas y aprovechar la maravillosa vista que tienen del Valle Central. 

Nos genera mucha ilusión. Papá Mingo es un orgullo para todos los nietos, porque fue un hombre visionario. Mi esposo y yo quisimos arreglar el lugar y mantenerlo bonito para hacerle un tributo a mi abuelito. Queremos sembrar árboles. Lo nombramos La Cava Alta Fiori que es como ‘muchas flores', porque queremos sembrar también muchas flores.

Ahora hacen eventos corporativos, bodas y cuentan con un restaurante de alto nivel, con la mejor gastronomía.

Como parte del proyecto la familia decidió conservar los detalles que lo hacían único como los jardines, los pasillos y la cava del que en sus inicios fue el hogar de la familia Musmanni.

Sobre uno de sus extremos también se conserva una cruz verde que con su luz le recuerda a los vecinos del oeste de San José que el restaurante nuevamente abrió sus puertas.

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