Padre de estudiante de la UCR fallecido: “Los tiburones eran su felicidad”
Familia y conocidos lo describen como un ser noble y un investigador apasionado.
(CRHoy.com) Marco Andrés Rodríguez, el estudiante de biología de la Universidad de Costa Rica (UCR) que murió el fin de semana en Golfito mientras hacía labores en una embarcación del proyecto en el que trabajaba, era un amante de los tiburones y eso lo llevó a tener esa conexión con el mar.
Así lo dio a conocer Juan Marco Rodríguez, padre del muchacho de 24 años, quien recordó que su pasión por estos animales y las causas ambientales hacían que la profundidad del océano fuera su sitio favorito en el planeta.
El universitario laboraba como buzo e investigador para el proyecto Misión Tiburón y el fin de semana estaba limpiando el casco de una embarcación cuando desapareció.
Este lunes el Servicio Nacional de Guardacostas confirmó que su cuerpo fue encontrado en la misma zona.
Su padre lo recuerda como un ser noble y colaborativo, que siempre estaba dispuesto a seguir trabajando por la conservación de los tiburones y hacer del planeta un lugar mejor.
"Esa era la felicidad de él, los tiburones, los peces, la naturaleza, el barrio tiene una asada y él siempre estaba en reciclaje, siempre que había reciclaje él andaba ahí, eso era la vida de él", recordó conmocionado don Marco.
El progenitor, muy dolido, dijo que el estudiante participaba para la conservación de los tiburones en el Pacífico Sur, proyecto que "llenaba su vida".
Marco ya se había graduado, era biólogo marino, se encontraba estudiando una maestría y estaba haciendo su tesis. En el proyecto Misión Tiburón él se dedicaba a marcar tiburones y de esta manera llevar un control de la población de estos especímenes.
"Normalmente, iba a marcar tiburones o a bucear, tenían dos proyectos, uno era marcar los tiburones, que es que los pescan, le ponen una marca para el control, y en el momento que le pasó eso estaba buceando cerca del barco", relató don Marco.
El padre de Marco comenta que su hijo era una persona tranquila, que siempre tenía una motivación desinteresada por ayudar a las personas de su comunidad, le gustaba enseñar a grandes y pequeños lo relevante eran todas las especies y que las acciones personales por disminuir la huella de carbono hacían un gran impacto de manera colectiva.
"En el colegio, una vez… uno siempre se preocupa, uno le preguntaba al profesor por Marco Andrés: ‘¿Marco, cómo se comporta?', (…) él (el profesor) se acercó y me dice: ‘señor, si todos, todos, todos los estudiantes fueran como Andrés, yo sería el profesor más feliz del mundo… sería un gusto dar clases'", relató entre lágrimas el padre.
Los compañeros de Rodríguez lo recuerdan con mucho cariño, lo describen como un investigador apasionado y un amante del ecosistema marino que inspiraba siempre a trabajar con esfuerzo y ayudar a los demás.
"El legado de Marco Rodríguez como amigo e investigador nos acompañará por siempre. Marco fue parte importante de la familia de Misión Tiburón, un buzo apasionado, biólogo marino e investigador (…) nos inspira a continuar trabajando con esfuerzo y fervor".
"Marco, un mar de agradecimiento por todo lo que nos enseñaste. Gracias por ser inspiración para nosotros (…) nos embarga un profundo dolor y expresamos nuestro más sentido aprecio por su familia y amigos ¡Vuela alto Marco!", publicó el proyecto Misión Tiburón en su perfil oficial de Facebook.
Para la familia es un gran dolor la perdida de ese hijo y hermano que siempre estaba disputo a dar lo mejor de sí para un bien común. Tanto la familia de Marco como sus compañeros estarán dándole el último adiós en Santiago de Palmares y posteriormente lo estarán sepultando en el cementerio de Palmares.





